Chris Sale ha sido uno de los seis pitchers más votados en la elección anual para definir el premio Cy Young en las últimas siete temporadas. Es algo brillante.
El as de los Medias Rojas ha sido consistente hasta la grandeza. A pesar de lanzar al menos la mitad de sus encuentros en estadios de bateadores (primero con los Medias Blancas, en el US Cellular Field, y ahora con los Medias Rojas, en el Fenway Park) se ha sobrepuesto a las limitaciones y desafíos para ser uno de los mejores lanzadores de las Grandes Ligas durante casi una década, de manera ininterrumpida.
No ha ganado el Cy Young, pero es como si tuviera varios expuestos en las vitrinas de su casa. Es el monticulista activo con mejor relación de ponches por cada nueve innings y el que fusila a más rivales por cada base por bola concedida.
Ese es el monticulista que inicia el segundo mes de campaña con marca de 0-5.
Sale es el mejor símbolo de la crisis actual de Boston. Un equipo con cuatro coronas a partir de 2003, máxima cifra en la MLB, campeón defensor de la Serie Mundial, atascado en el penúltimo lugar en la División Este de la Liga Americana, por arriba apenas de los desmantelados Orioles.
El zurdo volvió a caer este domingo. Recibió cuatro carreras en siete entradas, aunque dos fueron inmerecidas. Tiene 6.30 de efectividad. Después de firmar este año una multimillonaria extensión en su contrato, todavía busca respuestas para su inexplicable comienzo. Como su equipo.
“Obviamente, la velocidad no está allí”, declaró el manager Alex Cora en rueda de prensa, tras el nuevo tropiezo de Sale. Aunque rescató algo del duelo: “Temprano peleó para exhibir control, pero después de eso lo consiguió”.
El problema es que ya para entonces los Rays habían encaminado su segundo lauro —y su barrida— en la casa de los bostonianos. El problema es que la tropa de Cora sigue sin ganar seguido.
“Este fue un paso en la dirección correcta”, sostuvo el pitcher, rodeado de periodistas, luego de la caída dominical. “Nadie quiere oír algo así. Quisiera sentarme a hablar de victorias y todo eso. Pero al final tienes que hacer lo necesario. Y yo estoy luchando, tratando de encontrar el camino”.
Boston comienza con seis juegos bajo .500 el segundo mes de justa. El momento de hallar el camino es ahora.