La rotación de abridores, el eslabón perdido entre los Medias Rojas exitosos de 2018 y el equipo que empezó este 2019 a trompicones, va poco a poco tomando la forma deseada, a la espera de que sus últimos integrantes se acoplen a lo que Eduardo Rodríguez, David Price y ahora Rick Porcello han empezado a hacer.
El pésimo inicio del as Chris Sale es la peor carta de presentación del fundamental quinteto, cuyo desbalance ha hecho que las lesiones y sequías en la defensiva y el lineup luzcan peor de lo que son. El número uno de Boston no ha podido ganar, ha caído en cuatro de sus cinco salidas y tiene 7.43 de efectividad.
El promedio de carreras limpias de todo el staff era de 5.58 antes de comenzar la jornada del jueves, que se saldó con victoria. Únicamente dos elencos en la Liga Americana mostraban un registro más desagradable y esa estadística se debe, precisamente a los números de la rotación, incluyendo a un Nathan Eovaldi que debe pasar por el quirófano.
Pero hay señales que llaman a la esperanza, especialmente por tratarse de pitchers con sólidos antecedentes y ante el largo camino que resta por andar.
Porcello aisló tres carreras en seis innings en el último duelo de la serie de cuatro ante los Tigres de Detroit. Logró así su primera apertura de calidad en la temporada y la segunda por encima de lo aceptable, luego de permitir dos rayitas en 5.2 capítulos la semana pasada, a los difíciles Rays de Tampa Bay.
El venezolano Rodríguez tiene 3.00 de efectividad en sus últimas tres apariciones, con 21 ponches y apenas 4 bases por bolas en las 18 entradas que completó en ese trayecto. Y Price ha tirado al menos seis actos en tres de sus cuatro cotejos, con dos o menos anotaciones en sus últimas dos jornadas.
Sale tiene una deuda pendiente y faltan semanas para que Eovaldi regrese, lo que obliga a Héctor Velázquez a dar un paso al frente —y el mexicano lo ha dado, con 3.94 de promedio—.
Mientras esos dos brazos se ponen a la altura de las expectativas, empiezan a aparecer los motivos para creer que los tropiezos irán quedando atrás. Es un buen balance para una novena que amanece este viernes con marca de 11-15, ya solamente con cuatro juegos por debajo de los .500 en la tabla de clasificación.