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“Es una vergüenza para mi familia, para el equipo y para los aficionados”

La derrota de este martes en Nueva York, el nuevo tropiezo de la rotación y la continuación de la crisis que sufren los Medias Rojas propició el estallido de Chris Sale, el malogrado as de Boston.

“Es una vergüenza para mi familia, para el equipo y para los aficionados”, estalló el pitcher zurdo frente a la prensa de Nueva Inglaterra, luego de permitir cuatro de las ocho carreras con que los Yanquis humillaron a su enconado e histórico rival, al inicio de la serie entre ambos clubes.

“Esto apesta”, siguió Sale con su rifirrafe. “No voy a endulzarlo. Simplemente apesto, ahora mismo. No sé qué está pasando”.

El alto mando bostoniano llamó de Triple A al receptor venezolano Sandy León, con la esperanza de que su defensa y capacidad para llamar los juegos ayudara a recomponer el staff de lanzadores. Al menos el primer día, no funcionó.

Sale es el vivo retrato de los sufrimientos patirrojos. Tiene marca de 0-4 y 8.50 de efectividad. Así como otros héroes en la conquista de la última Serie Mundial, ahora luce desorientado, no logra los resultados esperados y se fustiga verbalmente, sin piedad.

Lo mismo hizo 24 horas antes el Jugador Más Valioso de 2018, Mookie Betts.

Ni siquiera recuperar la velocidad en la recta y promediar 95,5 millas por hora, fue emboscado con dos rayitas en el tercer pasaje y otras dos más en el cuarto.

“No importa cuán duro lances ni cuán atractivo te veas, tienes que sacar ceros”, sentenció Sale.

Al menos nadie luce despreocupado ni escurre el bulto en la cueva. Es lo único bueno en medio de la debacle.

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