La cadena de infortunios de los Medias Rojas no tiene fin. El segundo duelo contra los Yanquis en Nueva York tiene muchos ejemplos para demostrarlo.
El bullpen de Boston, que hasta ahora no había desperdiciado ocasiones de salvar, permitió un Grand Slam de Brett Gardner que volteó la pizarra y decidió el juego. Nathan Eovaldi, que por fin brilló en la loma, vio perderse su esfuerzo de siete innings en blanco, al irse del encuentro. El jonrón que sentenció todo se fue por la banda derecha más corta de las Grandes Ligas, en otro parque no habría salido. Y Dustin Pedroia, el líder de la novena, vuelve a tener problemas en las rodillas.
No hay peor noticia para los patirrojos que esa última. Es cierto que la tropa de Alex Cora conquistó la pasada Serie Mundial sin su ayuda, pues apenas vio acción en tres duelos, ninguno de postemporada. Sin embargo, el equipo ha recibido un duro golpe en la cabeza. A la alarma de ver salir al veterano en pleno compromiso se une ahora la preocupación y el desasosiego de pensar que esta campaña también puede estar en riesgo para él, así como su carrera toda y hasta su eventual lugar en Cooperstown.
Pedroia es un líder, un compañero apreciado por jugadores, periodistas y aficionados. Perdió casi todo 2018 por problemas en las rodillas, pero bateó .333 en los entrenamientos primaverales, un desempeño que llevó al alto mando a tomar el riesgo de incluirle de inmediato en el roster activo, sin darle más tiempo de rehabilitación.
Cora explicó este miércoles, al completarse otra derrota, que el propio intermedista se acercó a él y le confesó que sintió “algo raro” al hacer swing y correr en su último turno. Como resultado, agregó el piloto, el infielder se quedará en la Gran Manzana, para ser sometido a exámenes médicos.
“Estaba acongojado, nunca antes lo he visto así”, relató el estratega. “Él entiende qué siente y qué es necesario. Tenía que sacarlo de acción. Tengo que hacer lo necesario para cuidar a mis peloteros”.
El utility Brock Holt no está. Sigue en rehabilitación y este miércoles se supo que no está bien de la lesión en una córnea, lo que puede demorar su regreso desde las menores. Es posible que Tzu-Wei Lin u otro infielder sea llamado desde Triple A, para ofrecer ayuda adicional en el cuadro. El panorama no es bueno.
Peor todavía es la perspectiva de tener a Pedroia otro año fuera del lineup. A sus 35, los problemas físicos pueden ser más hondos y difíciles de sanar. ¿Hay riesgo de que estemos ante un percance de largo plazo, que pueda convertirse en algo crónico y afecte su continuidad en las Mayores?
Los Medias Rojas contienen el aliento. El jugador más influyente, el bostoniano con más carisma y experiencia a bordo, posiblemente irá nuevamente a la lista de lesionados.
Las oraciones que ayer pedía Cora eran para lograr una seguidilla de victorias deben elevarse hoy para pedir por la salud de Pedroia.