La primera visita de Boston a Nueva York encuentra a los Medias Rojas en plena crisis, con casi el doble de derrotas respecto a las victorias, con la sequía de figuras fundamentales y lesiones de otras, que han obligado a hacer experimentos y cruzar los dedos.
El manager Alex Cora hizo un llamado al equipo, antes de emprender vuelo al Bronx: “Tenemos que seguir trabajando y seguir orando. Sabemos lo que somos capaces de hacer. Vamos a mejorar”.
Cora soltó su arenga ante MLB.com y otros medios de comunicación después de una nueva caída ante los débiles Orioles, al finalizar una estancia de seis juegos en el Fenway Park que se saldó con un decepcionante registro de tres lauros y tres tropiezos.
El discreto pitcheo de Baltimore se impuso ante las limitaciones de los patirrojos. Mookie Betts, que había producido aceptablemente antes de esta pasantía en casa, se marchó a la carretera con apenas 3 hits en 21 turnos en el centenario hogar de equipo y se ha convertido en el principal símbolo de la crisis.
“Lo que estoy haciendo es inaceptable”, declaró el Jugador Más Valioso de 2018, citado por la página oficial de la divisa. “Tengo que encontrar el modo de resolver lo que estoy haciendo mal y ayudar finalmente al club. Es duro haber tenido tanto éxito hace un año y estar haciendo prácticamente nada ahora”.
Betts no es el único problema en este momento. El centerfielder Jackie Bradley Jr. está lastimado y el left Andrew Benintendi es cuestionable por segundo día consecutivo. El utility Brock Holt está fuera de acción y su colega Eduardo Núñez sufre dolor en el cuello y la espalda. Cora tuvo que usar este lunes al catcher Christian Vázquez en la segunda base, por no forzar las rodillas de Dustin Pedroia, que está siendo alternado entre la intermedia y el rol de designado. Y el as Chris Sale fue movido un día en la rotación, en medio de molestias y bajo rendimiento que llevaron a emplear a Héctor Velázquez como abridor de emergencia al inicio de la semana.
La visita a la Gran Manzana para medirse con los Yanquis encuentra a los acérrimos rivales en problemas, también. Apenas un juego separa a los neoyorquinos del sótano, que los bostonianos comparten con los Azulejos. Los de Cora tienen 6-11 al romper fuegos este martes, contra 6-9 de los dirigidos por Aaron Boone.
El principal inconveniente ahora mismo parece estar en la presión que los malos resultados ponen al roster activo.
“A veces se quiere ayudar con tanto ahínco, que se pretende sumar tres hits en un turno, y así no funciona”, radiografió Cora.
Por eso pide trabajar duro, sin obsesionarse. Y bueno, también rezar.