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¡Hey, Medias Rojas! ¡Llamen a Sandy León!

Hay una diferencia notable entre la rotación de abridores de los Medias Rojas este año frente a la de la temporada pasada, a pesar de ser los cinco mismos nombres que arrasaron con la Liga Americana, en ruta a la Serie Mundial.

En esta campaña ninguno de los pitchers tiene a Sandy León como receptor. En 2018 sí.

El papel de los catchers especialistas en la defensiva a menudo es subestimado frente al rol de los caretas que pueden aportar algo más con el madero. Y por supuesto que el paquete completo es deseable. Pero ante los extremos, León ya probó su utilidad.

El venezolano fue cortado por Boston durante el Spring Training. Desde febrero rodaba la versión sobre el deseo del alto mando de no contar esta vez con tres mascotas. Alguien debería irse. Según rumores de prensa, era él o Blake Swihart, pues el puertorriqueño Christian Vázquez había asegurado la titularidad.

Ningún club ofreció algo atractivo a cambio y al final el manager Alex Cora se decidió por la ofensiva de Swihart y su capacidad para ayudar en varias posiciones. León fue puesto en waivers y pasó sin ser tomado, debido a su salario de 2,475 millones de dólares. Y como no iba a conseguir un contrato garantizado semejante en la libre agencia, el jugador nacido en Maracaibo aceptó ser enviado a Triple A.

Es cierto que hablamos de un receptor con .226 de average en su carrera, con un WAR ofensivo de 0.7 de por vida, de acuerdo con Baseball Reference. Pero también es un catcher con 37 por ciento de éxito frente a los corredores contrarios, que maneja adecuadamente el pitcheo y tiene un WAR defensivo de 4.2, que quintuplica el valor de su madero.

Con León, los Medias Rojas tuvieron marca de 55-23 en la pasada fase regular. Con Swihart tuvieron 5-12. Eduardo Rodríguez, en particular, pareció sentirse cómodo con su compatriota, camino a la mejor cosecha de su naciente carrera. En 2019 no ha sido ni la sombra de sí mismo.

Puede que la solución a los problemas del staff bostoniano esté en Pawtucket. O puede que no. Pero nadie puede negar que sólidos caretas defensivos ayudan a estructurar equipos campeones, como el elenco que aplaudimos el año pasado.

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