¿A dónde fue a parar el estupendo pitcheo de los Medias Rojas?
La tropa que dirige el puertorriqueño Alex Cora cabalgó la temporada pasada sobre los brazos de buenos lanzadores, que cerraron con 3.75 de efectividad global en la campaña regular y dominaron los playoffs, hasta ganar la Serie Mundial.
Luego de una difícil gira de 11 juegos y reaparecer con mal pie en el Fenway Park, la duda se mantiene. Ni siquiera la presencia del as Chris Sale en la lomita ha sido una garantía.
Sale y sus relevistas recibieron siete anotaciones en contra, en una velada que se suponía festiva. Luego de mostrar todos sus anillos de campeones, la tarde rutilante se convirtió en otro paredón.
Sí, todos echamos de menos al cerrador Craig Kimbrel, todavía sin contrato, como agente libre, y Joe Kelly ahora reparte ponches con otro uniforme. Pero el resto del elenco es más o menos el mismo.
Los abridores han sido una sorpresa desagradable. Son los mismos cinco del año triunfal, pero el mejor de todos hasta ahora, David Price, muestra 6.00 de promedio. Lamentable.
Sale ha permitido 13 rayitas en 13 innings. Nathan Eovaldi ha sido la sombra del rendidor serpentinero al que Cora echó mano en cualquier circunstancia durante la recta final. Eduardo Rodríguez y Rick Porcello se han visto apabullados por los contrarios.
Pero ojo, que el bullpen ha hecho el trabajo. Su único problema ha sido encontrar los juegos con amplias diferencias, casi irrescatables. Salvo Brian Johnson, que está lesionado, muestran positivos números.
Así que el resurgir de los Medias Rojas depende de sus iniciadores. Es una buena noticia. Tan mal como han estado, aún les quedan 30 presentaciones por cabeza, con un historial que permite tener esperanza.
La reconquista de la corona depende de cómo se desempeñen a partir de ahora.