La semana pasada el Concejo Municipal de Boston aprobó una ordenanza que permitiría una «estructura flexible de licencias» para las empresas que esperan ofrecer el servicio de alquiler de vehículos pequeños, como e-scooters y bicicletas eléctricas. Para iniciar con el proyecto, se creó un programa piloto de prueba en Brookline, el cual no comenzó con buen pie.

Una mujer se cayó de un scooter eléctrico y tuvo que ser hospitalizada solo unos momentos después de que funcionarios de la ciudad y residentes lanzaron el primer programa de alquiler de estos vehículos en Massachusetts.

Para darle inicio a la ordenanza, Brookline aceptó un programa piloto con las compañías de e-scooter con sede en California, Lime y Bird, las cuales proporcionaron aproximadamente 200 scooters que ahora están disponibles al público.

Los e-scooters son scooters eléctricos con motor, acelerador y frenos de mano. Están habilitados con GPS y se conectan a una aplicación. Para usar el servicio público de alquiler de scooters, los usuarios tendrán que abrir la aplicación, encontrar un scooter cercano y desbloquearlo con un código. Las compañías recomiendan que los pasajeros usen cascos y solo hagan viajes cortos. También pidieron a los usuarios que dejen las motos en lugares alejados de los automóviles y que no bloqueen las aceras.

Incidentes como este, aunque lamentables, también le permite a los funcionarios saber cuáles deberían ser las regulaciones y si es un plan de transporte factible para el futuro.

El programa seguirá en marcha y en noviembre la ciudad volverá a evaluar si los scooters deben permanecer en las vías.

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