En East Boston, había dos propuestas de tiendas de marihuana que estaban esperando aprobación de la Comisión Zonning Board of Appeal (ZBA): una de ellas, la de Berkshire Roots en Meridian Street. Otra, la del comerciante colombiano Luis Vasco, dueño del restaurante Taco Mex en Maverick Square, su hijo Steven Vasco (un veterano de guerra) y sus socios Julius Sokol y el socio Nick Spagnola de Revere.
El problema es que la Alcaldía parece no haberse dado cuenta de que ambas tiendas estarían separadas la una de la otra por menos de media milla, la mínima distancia que exige la ley. Este descuido generó la difícil situación de tener que escoger entre una de las dos opciones.
Este martes, la ZBA dio luz verde a Berkshire Roots, la empresa más grande de distribución y venta de cannabis en la región de los Berkshires, que abrió el primer dispensario de marihuana medicinal en nuestro estado, en Pittsfield. De este modo, la propuesta del colombiano Luis Vasco quedó pendiente. En la audiencia pública, el board dijo inicialmente que iba a rechazarla, pero por petición del abogado, decidieron aplazarla hasta el 9 de abril.
«Es una injusticia que sí den la oportunidad a una gran corporación, y no a un negocio pequeño. Yo tengo 30 años viviendo en East Boston, crié a mis hijos aquí, tengo un restaurante desde hace 16 años, esta es mi comunidad. La de ellos [Berkshire Roots], no».
Esta decisión también ha generado la crítica de algunos activistas que defienden que el negocio de la marihuana debería ser accesible para los pequeños comerciantes y empresarios pertenecientes a minorías étnicas.
Después de que la ZBA da el visto bueno, hay varios pasos más antes de que se apruebe una licencia final, que incluye aprobación de la Comisión de Cannabis, antes de hacer el registro oficial.
«La marihuana recreativa es legal, y de las dos propuestas que estaban pendientes de aprobación en la Comisión ZBA, una es de un dueño local, financiada por un grupo que incluye un veterano y un líder minoritario», dijo Lydia Edwards, concejal de Boston. «El alcalde de Boston ha dicho en múltiples ocasiones que se va a asegurar de que las minorías tengan un chance justo de acceso a este negocio. Como concejal, siempre exigiré a la Alcaldía responder por sus estándares y luchar por mantener a East Boston como un vecindario con una alta calidad de vida», agregó.
Edwards está proponiendo crear una comisión independiente que sea responsable de asegurarse de que la industria del cannabis sea equitativa. «Esto va a prevenir cualquier descuido como este, y garantizar un proceso más transparente y justo», dijo.
Tito Jackson, ex concejal y ex candidato a la Alcaldía de Boston, mantiene una postura similar. En una declaración difundida vía Facebook, dijo: «Debemos asegurarnos de que las personas de color puedan ser propietarios, operar y trabajar en la industria del cannabis en Massachusetts (…) Si la equidad y la inclusión no son nuestro objetivo central, estamos cerrando las puertas de esta industria a aquellos que fueron encerrados por vender la misma planta que ahora es legal». El concejal insistió en que la guerra fallida contra las drogas culpó de manera desproporcionada a personas de comunidades negras y latinas, y exigió: «debemos hacer algo en nuestro tiempo para empoderar a esas comunidades a ser propietarias y participar en esta creciente industria».
La idea de abrir una tienda de marihuana en East Boston no ha sido muy bien recibida por algunos miembros de la comunidad latina en este vecindario.
El argumento principal que esgrimen los oponentes a esta idea es que traería tráfico adicional a un área ya congestionada, y que la marihuana estaría demasiado expuesta en una zona muy concurrida por adolescentes y niños, y donde ya se registra mucho consumo de esta droga.
En una petición que están haciendo circular a través de la web, se lee: «Dada la historia de crimen, adicción, parking y tráfico, un dispensario de marihuana probablemente va a exacerbar estos problemas, no mejorarlos». Por otra parte, el grupo de detractores alega que esta localización sería muy cercana a escuelas de educación primaria, lugares de cuidado infantil, cocinas comunitarias y el centro de salud East Boston Neighborhood Health Center.
Mary Cardoza dijo: «Yo tengo dos niñas que transitan todos los días por esta zona y creo que no es conveniente esta idea. Incluso sin haber tienda, ya es incómodo ir caminando y sentir cómo ese tufo a marihuana lo marea a uno, ¡imagínate cómo sería con un puesto ahí cerca, la situación empeoraría!»
Omar Contreras, salvadoreño, también se opone a la idea, y alega que la marihuana es una puerta de entrada a otras drogas. «No entiendo por qué tenemos que apoyar las drogas aquí en East Boston, no hay necesidad, tenemos otros problemas de qué ocuparnos para que ahora se genere otro», dijo .
La venta de la marihuana con fines recreativos fue aprobada finalmente en diciembre de 2016, después de que los votantes del estado así lo decidieron en un referéndum electoral.
Camila Gómez, colombiana, se mostró preocupada porque esta tienda atraiga la atención de niños y adolescentes. «Aunque no pueden comprar marihuana hasta que tengan 21 años, pueden pedirle a algún otro joven que les de a probar, o les comparta, y así es como se envician», opinó.
Luis Vasco da un contra argumento: «East Boston está llena de consumidores de marihuana. Es preferible que la venta se haga legal, en un ambiente controlado donde se cuida la calidad». En relación con el tráfico, alega, «esta es la única propuesta que queda a pocos metros de una estación de metro, por lo que considero que la principal vía de acceso es el transporte público, y no impactaría demasiado el tráfico vehicular».