Ante la alerta por la cantidad de casos de sarampión en varios países de Suramérica, de Norteamérica (incluido EE.UU.), Europa, además de Filipinas, infectólogos del país advierten que El Salvador está en riesgo de que reaparezcan los casos de esa enfermedad.

Hay 11 países americanos afectados por el sarampión, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), desde octubre del 2018. Además, hubo un caso confirmado en Guatemala, el año anterior. Ante ese panorama el Ministerio de Salud salvadoreño emitió un comunicado de prensa a la población con recomendaciones para evitar el contagio.

El infectólogo Jorge Panameño explicó que la epidemia más grave es la que actualmente ocurre en Filipinas, donde hasta la fecha son más de 200 los fallecidos.

Añade que existe un común denominador para los brotes de sarampión, que es una emergencia mundial actualmente y que afecta no solo niños, sino a adolescentes y adultos.

En el caso de El Salvador la alerta es porque la enfermedad, aunque está erradicada desde el 2016, puede reaparecer si los niños, adolescentes y adultos no tienen el esquema de vacunación completa y los refuerzos de las inmunizaciones.

Las bajas tasas de vacunación es un factor importante que permite que se propague la enfermedad en el mundo, dice Panameño.

En el caso de los países desarrollados, como Estados Unidos, el problema de las bajas tasas de vacunación se debe a los movimientos antivacunas, que son un grupo personas que se oponen a las inmunizaciones; además, la vacuna contra el sarampión está asociada con el autismo, lo cual es falso, expone el infectólogo.

El médico explica que es necesario que el Ministerio de Salud informe sobre las tasas de vacunación del país, las cuales deben estar en un 95% de cobertura nacional contra la enfermedad en niños de un año; y el refuerzo a los 4 años, en afán de no correr riesgo.

Sin casos desde 1996

El sarampión en El Salvador no ha presentado casos locales desde 1996. El último incidente reportado por Salud fue el de un extranjero, en 2001, según datos del Ministerio.

La OPS y la OMS declaró al continente americano libre de los virus de Rubéola, en el 2015, y Sarampión en el 2016, pero en mayo del 2017, las instituciones emiten una alerta epidemiológica por casos encontrados en Asia, África y Europa, y brotes importados de otros continentes a países americanos, específicamente Estados Unidos, Canadá, Venezuela y Argentina.

En agosto del 2018, fueron 21 estados de EE.UU. los afectados por sarampión, donde detectaron más de 100 casos confirmados.

“En Estados Unidos actualmente están teniendo un brote de sarampión en varios estados, en Washington y New York, y ahora está más fuerte. En los dos primeros meses del año han visto más casos de sarampión que en décadas… un 75% de los países europeos tienen sarampión”, explica Iván Solano Leiva, vicepresidente de la Asociación Centroamericana y del Caribe de Infectología.

Solano Leiva indica que estos países están sufriendo las acciones de los movimientos antivacunas, donde los padres no llevan a la vacunación a sus hijos, y a eso se debe los casos de muertes.

“Como en el caso de Argentina que un juez ordenó que los padres vacunaran a sus hijos contra el sarampión. Todo este tipo de situaciones hacen que el sarampión sea una amenaza para nuestro país. A los médicos les digo que podemos ver casos de sarampión, y ante el primer caso que vean reportarlo a Salud”, dice Solano.

Panameño explica que quien la padece queda con inmunidad de por vida, al igual que los menores que han sido vacunados contra la enfermedad están protegidos, pero una persona, a partir de los 15 años, la protección puede comenzar a bajar, y es necesario un refuerzo, ya que hay muchos adultos que están en riesgo. “La vacuna está contemplada en el esquema nacional de vacunación, que en teoría debería estar a disponible, gratuitamente y de forma universal, para todo aquel que la necesite, en toda la red pública”, opina Panameño.


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Identificar la enfermedad

Luego añade que las nuevas generaciones de médicos desconocen la enfermedad porque son más de 20 años que en El Salvador no presenta casos, por lo que es necesario que la conozcan.

“Yo hago una recomendación para todas las entidades formadoras de recurso médico, a nivel de pregrado y posgrado, para que actualicen la información, y refuercen el entrenamiento al respecto del diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, donde los jóvenes médicos graduados no han visto jamás un cuadro de estos, y hay posibilidades grandes de que en algún momento llegue un caso y debe ser diagnosticado apropiadamente”, enfatiza Panameño.

El médico recomienda a los viajeros vacunarse, con dos semanas de anticipación, si van a viajar o retorna de alguno de los países involucrados con los brotes de la enfermedad.

En octubre, la OPS/OMS, publicó que desde el inicio del 2018 hasta ese mes, que en América hubo 8.091 casos confirmados y 85 defunciones por sarampión.

Solano Leiva opina que el riesgo en el país es inminente y pone como ejemplo el caso de Venezuela, que debido a la crisis social y política que vive, a causado que las tasas de vacunación bajen y haya resurgimiento de la enfermedad, y puede ser que con la migración hacia los países circundantes, hayan llevado la enfermedad. Brasil, Ecuador y Colombia. El médico manifiesta que el riesgo que corre El Salvador es que un viajero que llegue al país, de uno de esos países con casos confirmados, pueda transmitir la enfermedad a otros y se pueda dar un brote.

“¿Cuál es el mejor escudo que cada que cada país debe tener para la emergencia del sarampión? Mantener tasas elevadas de cobertura contra el sarampión”, dice Solano Leiva.

Según los infectólogos, la enfermedad es altamente contagiosa, es por esto la necesidad de evitar que se den casos para evitar una epidemia en el país. Añaden que la ventaja de El Salvador es que la vacuna está disponible en el esquema nacional, y también en lo privado, donde tiene un costo de entre $ 25 y $ 40.

Solano Leiva dice que los adultos tienen que conocer si están vacunados contra el sarampión, para evitar los riesgos, ya que en ellos la enfermedad es más agresiva. La única excepción son las personas con enfermedades crónicas, quienes tienen restringidas estas vacunas, debido a su condición de salud.

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