Estados Unidos sacará a más de la mitad de su personal diplomático de la embajada en La Habana y advirtió a los estadounidenses que no visiten Cuba, diciendo que es por su propia seguridad después de una serie de lesiones misteriosas que causaron daños al menos a 21 estadounidenses asignados allí.

Funcionarios del Departamento de Estado dijeron que los empleados de la embajada habían sido «blanco» de «ataques específicos», un cambio significativo de cómo se había descrito anteriormente lo que pasó como simplemente «incidentes».

Algunos de los diplomáticos resultaron heridos en al menos un hotel de la capital cubana, el Capri, cerca de la embajada. Los empleados asignados temporalmente a la misión diplomática estaban allí. Los funcionarios dijeron que no conocían a otros huéspedes o empleados del hotel que fueron afectados, pero la preocupación de que otros puedan resultar heridos les llevó a emitir una advertencia más amplia en contra de viajar a Cuba.

«No tenemos informes de que ciudadanos estadounidenses se hayan visto afectados, pero se sabe que los ataques se han producido en residencias diplomáticas de los Estados Unidos y en hoteles frecuentados por ciudadanos estadounidenses», dijo el secretario de Estado Rex Tillerson en un comunicado. «El Departamento no tiene respuestas definitivas sobre la causa o la fuente de los ataques y es incapaz de recomendar un medio para mitigar la exposición».

La orden de retiro se aplica a todo el personal no esencial y sus familias. Sólo el «personal de emergencia» se quedará. Ese personal se ha dejado en la isla para ayudar a los ciudadanos de Estados Unidos en Cuba que tienen problemas urgentes, pero las funciones diplomáticas y consulares más rutinarias probablemente se ralentizarán.

La retirada diplomática significa que ningún visado será procesado en la embajada porque no habrá suficiente gente para hacer el trabajo.

Además, sólo los funcionarios del gobierno estadounidense involucrados en la investigación en curso o que necesiten viajar allí para la seguridad nacional o las operaciones críticas de la embajada podrán viajar a Cuba, dijeron los funcionarios. Ninguna delegación de Estados Unidos visitará Cuba para reuniones bilaterales, aunque pueden reunirse en los Estados Unidos.

«La reducción de la presencia diplomática se hizo para garantizar la seguridad de nuestro personal», dijo un funcionario. «Mantenemos relaciones diplomáticas con Cuba, y nuestro trabajo en Cuba se guiará por la seguridad nacional y los objetivos de política exterior de Estados Unidos».

El Departamento de Estado ha reconocido que al menos 21 estadounidenses conectados a la embajada han resultado heridos en los ataques, el más reciente de los cuales ocurrió en agosto. Ningún empleado cubano de la embajada se ha quejado de ningún síntoma, sólo diplomáticos estadounidenses.

Entre los síntomas de salud están la pérdida de audición, mareos, laberintitis, problemas de equilibrio, dificultades visuales, dolores de cabeza, fatiga, problemas cognitivos y dificultades para dormir.

Casi 10 meses después de la aparición de las primeras quejas, ni los investigadores estadounidenses ni cubanos están cerca de identificar qué causa las lesiones o quién es responsable. Los investigadores están estudiando la posibilidad de que hayan sido objeto de algún tipo de «ataque sónico», entre otras teorías, aunque no está claro por qué los diplomáticos estadounidenses y un puñado de enviados canadienses son los únicos que se quejan de los síntomas.

Cuba ha negado tener algo que ver con las lesiones. Entre las posibilidades que se están explorando se encuentran los agentes que actúen en nombre de un tercer país.

La decisión de retirar la presencia diplomática en Cuba no representa una ruptura en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, que fueron normalizadas en 2015 por el presidente Barack Obama. Pero la medida marca la crisis más grave entre los dos países desde entonces y ocurre en un momento en que la administración Trump está tratando de limitar el turismo y el comercio a la isla hasta que el gobierno hace más reformas democráticas.

Cuba estaba preocupada porque su canciller, Bruno Rodríguez, pidió una reunión con Tillerson y voló a Washington el martes para una conversación de una hora. Cuba dijo después que ha estado investigando pero hasta ahora no ha encontrado origen o causa de los trastornos de salud. Dijo que se han tomado medidas para proteger a los diplomáticos que quedan.

Pero al parecer Tillerson encontró que esos esfuerzos son solo deseos.

Funcionarios estadounidenses reconocieron que Cuba ha facilitado la investigación de Estados Unidos y ha conducido su propia investigación. Pero dijeron que no pueden permitir que se mantenga una presencia diplomática completa y deben desalentar a los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba «hasta que entendamos más sobre la fuente, los medios y las formas de mitigar los ataques».

La advertencia de Estados Unidos sobre los viajes puede afectar la creciente industria turística cubana. El gobierno cubano dijo que más de 4 millones de personas visitaron la isla el año pasado, un aumento del 13 por ciento atribuido a los visitantes estadounidenses y europeos. Por encima de todo, dijo el gobierno, ellos inyectaron casi 2 mil millones de dólares en la economía.

Alrededor de 615.000 eran estadounidenses, un 34 por ciento de aumento en el primer año después de que las relaciones diplomáticas fueron restauradas. Eso incluye a 330.000 cubano-americanos que visitan a parientes. El resto eran estadounidenses que encajan en una de las 12 categorías que el gobierno de Estados Unidos considera legítimas para fines de viaje, incluyendo razones «educativas» citadas por muchos viajeros individuales.

Cuba ha experimentado escasez de habitaciones de hotel a medida que aumentan los visitantes, y algunos hoteles han más que duplicado sus tarifas. Airbnb ha llamado a Cuba su mercado de más rápido crecimiento.


Nick Miroff contribuyó con este reporte.

(Traducción El Tiempo Latino/El Planeta Media)

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Acción Diplomática

The Washington Post

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