Los atletas que competirán los Juegos Olímpicos de verano del próximo año en Río de Janeiro nadarán y navegarán en aguas tan contaminadas con heces humanas que corren el riesgo de enfermarse violentamente y ser incapaces de terminar los juegos, según una investigación de The Associated Press.

Un análisis de AP de la calidad del agua encontró peligrosamente altos niveles de virus y bacterias de aguas residuales humanas en las sedes olímpicas y paralímpicas, resultados que alarmaron a expertos internacionales y preocuparon a competidores entrenando en Río, algunos de los cuales ya han estado enfermos con fiebre, vómitos y diarrea.

La contaminación extrema del agua es común en Brasil, donde la mayoría de las aguas residuales no son tratadas, y gran parte de los residuos corren en zanjas al aire libre hacia los arroyos y ríos que alimentan los sitios de agua de los Juegos Olímpicos.

Como resultado, es casi seguro que los atletas olímpicos entren en contacto con los virus que causan enfermedades, que en algunas pruebas de midieron hasta 1.7 millones de veces más el nivel de lo que sería alarmante en una playa del sur de California.

A pesar de décadas de promesas oficiales para limpiar el desorden, el hedor de aguas residuales aún saluda a los viajeros apenas aterrizan en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro. Las principales playas están desiertas debido a que el oleaje es espeso con lodo pútrido y el lago Olímpico, Rodrigo de Freitas está lleno de cuerpos de peces en descomposición.

«Lo que hay allí es básicamente aguas negras», dijo John Griffith, un biólogo marino en el Proyecto independiente de Investigación de Aguas Costeras del Sur de California. Griffith examinó los protocolos, metodología y resultados de las pruebas de AP.

«Es toda el agua de los baños y las duchas y todo lo que la gente tira en sus fregaderos, todo mezclado y va hacia las aguas de playa. Ese tipo de cosas se clausuran inmediatamente si se encuentran aquí», dijo refiriéndose a los Estados Unidos.

Se esperan más de 10 mil atletas de 205 países para competir en los Juegos Olímpicos del próximo año. Casi mil 400 de ellos estarán navegando en las aguas cerca de la Marina da Gloria en la Bahía de Guanabara; nadando en la playa de Copacabana; haciendo remo y canotaje en las aguas del lago Rodrigo de Freitas.

AP encargó cuatro rondas de pruebas en cada uno de esas tres sedes olímpicas acuáticas, y también en las olas de la playa de Ipanema, que es popular entre los turistas, pero donde no se llevarán a cabo competencias. Treinta y siete muestras se comprobaron para tres tipos de adenovirus humano, así como rotavirus, enterovirus y coliformes fecales.

Las pruebas virales de AP, que continuará en el próximo año, encontraron que el agua de ninguna de las sedes es segura para nadar o navegar, según los expertos mundiales de agua.

En cambio, los resultados de las pruebas encontraron altos recuentos de adenovirus humanos activos e infecciosos, que se replican en los tractos intestinales o respiratorios de las personas. Estos son virus que se sabe causan enfermedades estomacales, respiratorias y otras enfermedades, incluyendo la diarrea y vómitos.

Las concentraciones de los virus en todas las pruebas fueron más o menos equivalentes a las observadas en las aguas negras, incluso en una de las zonas menos contaminadas, la playa de Copacabana, donde el maratón y triatlón de natación se llevarán a cabo y donde muchos de los 350 mil turistas extranjeros esperados podrían nadar.

«Todo el mundo corre el riesgo de infección en estas aguas contaminadas», dijo el Dr. Carlos Terra, un hepatólogo y director en Río de Janeiro de una asociación de médicos especializados en la investigación y el tratamiento de enfermedades hepáticas.

Kristina Mena, experta estadounidense en la evaluación de riesgo para virus transmitidos por agua, examinó los datos de AP y estimó que los atletas internacionales en todas las sedes acuáticas tendrían una probabilidad del 99 por ciento de infección si ingieren sólo tres cucharaditas de agua, aunque que una persona se enferme depende de la inmunidad y otros factores.

Además, los nadadores, atletas en vela, canotaje y remo, en un menor grado, frecuentemente se empapan cuando compiten y respiran el vapor del agua.

El lago Rodrigo de Freitas, que fue limpiado en gran medida en los últimos años, se creía a seguro para remeros y canoístas. Sin embargo, las pruebas de AP encontraron que sus aguas están entre las más contaminadas de las sedes olímpicas, con resultados que van desde 14 millones de adenovirus por litro, en el límite inferior, hasta 1.7 billones por litro, en el límite superior.

En comparación, los expertos en calidad del agua que vigilan las playas del sur de California se alarman si ven conteos virales que alcanzan 1,000 por litro.

«Si yo fuera a estar en los Juegos Olímpicos», dijo Griffith, el experto en agua de California, «probablemente me iría antes y me expondría y fortalecería mi sistema inmune a estos virus antes de competir, porque no veo cómo van a resolver este problema de aguas residuales».

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