La intoxicación por monóxido de carbono está comúnmente asociada a accidentes con hornos y aparatos de calefacción que usamos durante los fríos meses de invierno. Sin embargo, la muerte de cuatro personas en una cabaña de Maine la semana pasada ha servido como un recordatorio trágico de los peligros que representa este gas incoloro y letal, incluso durante el verano.

«Es el asesino invisible. Usted no lo puede ver, saborear, ni oler», dijo Jennifer Mieth, portavoz del jefe de bomberos del estado de Massachusetts.

Los cuatro jóvenes residentes de Massachusetts murieron en una cabaña en Byron, Maine, por intoxicación con monóxido de carbono aparentemente después de que un generador se dejó encendido en el sótano, dijo Wayne Galán, el sheriff del condado de Oxford, Maine.

«Nunca, nunca recomendaríamos colocar un generador en un sótano», dijo la directora del Centro de Envenenamiento del Norte de Nueva Inglaterra (Northern New England Poison Center) Karen Simone, quien es toxicóloga clínica. Los vapores pueden rápidamente acumularse en espacios cerrados, razón por la cual los generadores siempre deben ejecutarse en espacios abiertos, por lo menos a 15 pies de distancia de un edificio, dijo Simone.

El escape debe estar siempre apuntando lejos de puertas, ventanas o ventanillas externas que podrían permitir que el humo salga y se disperce.

«Cualquier cosa que quema un combustible fósil puede producir monóxido de carbono», dijo Simone.

Entre 2004 y 2013 se registraron 657 muertes a nivel nacional relacionadas con el monóxido de carbono, según datos de Consumer Product Safety Commission.

De esas muertes, 127 fueron causadas por un generador de energía que se dejó corriendo en el sótano de una estructura fija en casa, y 88 se produjeron cuando un generador se usó para proporcionar alimentación a un campamento o barco.

«Desafortunadamente, el monóxido de carbono genera un profundo sueño del que nunca despiertas», dijo Mieth, del departamento de bomberos de Massachusetts. «Es por eso que las alarmas de monóxido de carbono son tan importantes», recordó.

Las alarmas de monóxido de carbono duran cinco a siete años, y se pueden comprar en tiendas que venden artículos para el hogar o ferreterías. Las baterías de estas alarmas deben ser reemplazados al menos una vez al año.

Los síntomas de la intoxicación por monóxido de carbono incluyen fuertes dolores de cabeza, mareos, confusión y náuseas. Cualquiera que experimente estos síntomas debe acudir de inmediato al aire libre y llamar al 911.

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