Para los seguidores de los Seattle Seahawks y los New England Patriots ser testigos en Arizona de un capítulo histórico para sus equipos sería mucho más fácil de lo pensado.

La razón: las entradas para el Super Bowl están con los precios más bajos desde 2010. En promedio, los boletos se vendían al arrancar la semana previa al Super Bowl XLI eran de dos mil 879 dólares, según SeatGeek, un motor de búsqueda que rastrea las ventas en línea. El precio es 20% inferior respecto al mismo día del año pasado.

Y es 18% más barato que el precio que se manejaba el sábado para las entradas del Super Bowl, antes de que los partidos del domingo decidieran el duelo final: los Patriots de Nueva Inglaterra contra los Seahawks de Seattle.

Los boletos más baratos para el juego que se desarrollará en el estadio Universidad de Phoenix, ubicada en una de las zonas de anotación se encuentra en mil 850 dólares, de acuerdo a TiqIQ.

El año pasado, las entradas más baratas el día del encuentro estaban valuadas en mil 514 en East Rutherford, Nueva Jersey, y en mil 62 en 2013, cuando los Baltimore Ravens vencieron a los San Francisco 49ers en Nueva Orleans.

El precio original de estas entradas se ubica entr 800 y mil 900 dólares La caída de los precios se debe principalmente al hartazgo de que los Patriotas califiquen a otra final de la conferencia, la llamada «Patriots Super Bowl Fatigue», explica Connor Gregoire de SeatGeek. El equipo ha llegado al Super Bowl en seis ocasiones en los últimos 14 años.

Lo que puede conllevar que algunos fans de Nueva Inglaterra se hayan acostumbrado a ver jugar a su escuadra desde la televisión de su hogar. Otros podrían no querer desembolsar fuertes sumas de dinero para verlos en persona, una vez más, sobre todo cuando el juego de este año se disputa al otro lado del país, en Arizona.

«A medida que los Patriots comenzaron a avanzar durante el juego del domingo, allí fue cuando la caída de los precios comenzó a acelerarse», dijo Gregoire. La entrada más barata vendida el domingo costó alrededor de mil 600 dólares.

Conseguir un boleto para el Super Bowl es un asunto complicado. Sólo mil se venden a los fans a su valor nominal. El resto se divide entre la liga -que entrega muchos a los patrocinadores corporativos- y los equipos, que terminan recurriendo a corredores para venderlos en el mercado secundario. Los compradores más avezados suelen esperar hasta el último minuto. El día del partido es de hecho el más activo en el mercado de la reventa, señaló Gregoire.

AP/www.diariorepublica.com

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