La semana pasada fue el acto inaugural del nuevo gobernador de New Hampshire, Maggie Hassan, y en su discurso el mandatario sugirió la construcción de una línea de tren entre Boston y Manchester, la ciudad más grande de New Hampshire.

Según el gobernador Hassan, la Autoridad de tránsito ferroviario de New Hampshire (NHDOT) proyecta que una nueva ruta de tren de Boston a Manchester tendría unos 3000 usuarios diariamente. New Hampshire Public Radio afirma que unos 80.000 residentes hacen «commute» a Massachusetts todos los días.

En el pasado, NHDOT ha especulado que que un servicio ferroviario de Lowell a Manchester vía Nashua podría costar más de $200 millones de dólares. El estado está estudiando la viabilidad de una línea directa a Boston, alegando que el potencial de crecimiento económico se correlaciona directamente con la probabilidad de New Hampshire de poder retener y a los jóvenes talentos.

Massachusetts, sin embargo, no parece tan interesado en echar pico y pala para comunicarse con su vecino del norte. El plan financiero de MassDOT, creado por el ex gobernador Deval Patrick y que incluye $13.000 millones de dólares, esboza una serie de proyectos de trenes de cercanías, incluyendo la culminación de 1800 millones de dólares para el South Coast Rail.

También se incluye en dicho plan una expansión de South Station en Boston que costaría $850 millones de dólares, para ayudar a facilitar un mayor volumen de viaje en tren desde Worcester a Springfield y un futuro servicio de alta velocidad a Montreal.

Y luego está el plan para revitalizse la línea directa de Pittsfield en Berkshires hasta New York City.

Sin embargo, en este plan no figura el proyecto de comunicarse vía tren con New Hampshire.

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