Cristiano Ronaldo jugó de delantero centro y la noticia es que el puesto no le dio ninguna alergia. Hasta diría que no le fue mal: cuatro goles anoche, nueve en lo que va de temporada, 22 en sus trece últimos partidos de Liga. Para valorar la proeza en su justa medida habrá que alejarse, quizá varios años. Entonces lamentaremos no haber aplaudido más.
Cristiano Ronaldo, y un grosero error de Clos Goméz, tumbaron a un Elche que se plantó valiente en el Bernabéu. Se adelantó con un penalti que no pudo detener el debutante Keylor, pero sucumbió al poderío de la delantera blanca, liderada por un Cristiano que ha vuelto al ‘modo comandante’.
Si Cristiano es un asombro, la psique de los árbitros sigue siendo un misterio. Los hay pusilánimes, imaginativos, atrevidos y los hay vengadores, probablemente por las burlas del recreo. Clos Gómez está pendiente de calificación. Él fue el árbitro de los trece errores que en 2010 denunció Mourinho, convertido en Lutero del madridismo, más protestante incluso. Qué tiempos aquellos.