Todo salió bien. La selección chilena demostró cuál es el resultado de un proceso bien llevado, con compromiso y con pasión que se hizo notar desde el canto del himno. Y lo demostró bien: ganando por 3-1 a una Australia sin luces, pero que por momentos complicó el arco de Claudio Bravo.
Los dirigidos por Jorge Sampaoli entraron prácticamente a comerse el campo desde los primeros minutos. A los 11 ya habían marcado el primero tras una secuencia de rebotes en el área australiana y que terminó ejecutando Alexis Sánchez para hacer explotar el estadio Pantanal de Cuiabá, que albergó en su mayoría a hinchas chilenos.
Dos minutos más tarde, a los 13, el ‘Mago’ Valdivia marcó el segundo, avisando que podría terminar en goleada. Pero los oceánicos no bajaron los brazos y sometieron a los chilenos a defender en el aire, estrategia que manejaron y que dio resultados en el minuto 33, cuando Tim Cahill cabeceó para poner el 2-1. A partir de ese momento, Chile entraría en un desgaste y por momentos se enredaba en el juego. Mientras tanto, Australia aprovechaba las ocasiones para poder marcar el empate a través de los cabezazos.
Con un Chile que supo aguantar bien los pelotazos en su área, Australia sufrió el abuso del juego aéreo, y en una jugada en ya casi al final del encuentro, Jean Beausejour marcó el 3-1 definitivo. El próximo encuentro de La Roja será contra una dolida España, que hoy fue goleada por Holanda (5-1)