A la redacción de El Planeta han llegado varias denuncias importantes de lectores que han sido atracados en la Sumner Street en East Boston en la esquina de Jeffries Point.

Según una de las personas afectadas, los delincuentes llegan con bates de béisbol amenazando con golpear a las victimas si estas no entregan sus pertenencias. Muchas de las víctimas no denuncian lo sucedido a las autoridades policiacas porque piensan que pueden ser abordados con el tema de inmigración y complicárseles las vidas por otro tema. Los ladrones amenazan a las víctimas con represalias o venganzas durante el acto delictivo.
Uno de los que fue atracado, quien pidió no revelar su nombre, nos contó: «Me abordó un hombre encapuchado y me dio un batazo en la frente. Cuando me levanté logré quitarle el bate pero pronto llegaron dos más encapuchados y me pusieron un cuchillo en el cuello y el otro en el estómago, y me robaron los casi 400 dólares que tenía de un pago». El atraco fue cerca de la una de la madrugada, cuando la supuesta víctima salía de trabajar. «Otros dos también dijeron que vieron automóviles sospechosos alrededor», contó el hombre.
El cincuenta por ciento de los residentes de East Boston son de origen extranjero. El temor a ser deportados hace que exista tensión entre la policía y los residentes, quienes muchas veces deciden no denunciar los crímenes de los que son víctimas.
Esta tensión se ha incrementado desde que se implementó el programa Comunidades Seguras, establecido por el Departamento de Seguridad para lograr la colaboración entre dependencias del gobierno en la identificación de indocumentados criminales. Las agencias que participan en esta alianza envían las huellas dactilares –que recogen, por ejemplo, al momento de detener a un individuo incluso si no se le acusa luego formalmente- a una base de datos a la que la Oficina de Migraciones y Aduanas (ICE, en inglés) tiene acceso y, en algunos casos, iniciar clicprocesos de deportación.
Conversamos con la activista colombiana Gladys Olivera, quien tiene amplia experiencia trabajando con la comunidad de inmgrantes en East Boston, y nos contó que la Policía de este vecindario es muy solidaria. «No conozco casos en los que se haya deportado a una persona indocumentada solamente por denunciar un crimen en East Boston», nos aseguró.
Curiosamente, el cooperar con las autoridades podría tener un beneficio colateral para familias sin papeles: podrían acceder a la llamada «visa U», concedida a víctimas de ciertos delitos como el abuso sexual, lo que les otorgaría permiso de trabajo temporario y la posibilidad de postular más tarde a la residencia legal a la víctima y a su grupo familiar.
El sitio web All Things Eastie, dedicado a la cobertura de noticias en East Boston, entrevistó al Capitán Kelley McCormick, líder de la policía de este vecindario. McCormick reconoció que es un reto lograr que la comunidad de inmigrantes confíe en la policía. “Lo más difícil es desarrollar la confianza y hacerles entender a esa comunidad que está bien venir”.
Y aunque él es bastante comprensivo con esas preocupaciones, no piensa que hay una razón real para que alguien que no comete actos delictivos no confíe en la policía.
«Entiendo su desconfianza basada en las cosas que leen en el periódico, las cosas que han visto o experiencias que se cuentan dentro de la comunidad que no son necesariamente ciertas, pero que son un tipo de leyenda urbana», dijo McCormick.
Gladys Olivera se ofrece como enlace entre la Policía y aquellos inmigrantes que tengan miedo de reportar crímenes. «Pueden llamarme y yo hago la denuncia a la policía en nombre de ellos, sin revelar la identidad de las víctimas», ofrece Olivera a los indocumentados. Su teléfono es el 671-6692544.