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Conozca la historia de la Banda de Paz de El Salvador

Los domingos en la tarde son muy sonoros en el consulado salvadoreño de Boston. Redoblantes, bombos, platillos, trombones, trompetas y saxofones retumban en el vestíbulo que está al entrar al edificio. Se trata del ensayo semanal de la Banda de Paz de El Salvador, una banda marcial compuesta por jóvenes voluntarios latinos, quienes han aprendido a tocar instrumentos y ahora representan a El Salvador en diversos eventos en Massachusetts y otros estados del país.

Sus creadores, Omar Contreras y Melvin Chicas, tenían experiencia tocando instrumentos de viento en bandas marciales cuando vivían en El Salvador, y estaban deseosos de poder hacerlo en Boston. Pero no encontraban dónde. Así que un buen día, hace dos años, decidieron crear ellos mismos su propia banda marcial.

El grupo, cuenta Contreras, “Nació como una necesidad de replicar en Boston eso que hacíamos en El Salvador, y que nos gustaba tanto. Queríamos atraer a jóvenes de diferentes edades”. Y parece que lo han logrado. Cuando empezó, la banda contaba con 17 integrantes. Hoy en día son más de 80 personas, entre los 12 y los 40 años de edad. No todos son salvadoreños. Hay también peruanos, colombianos y guatemaltecos.


Banda de Paz de El Salvador

Banda de Paz de El Salvador

“No teníamos instrumentos, no teníamos nada sino las ganas de empezar”, explica Contreras. “Invertimos 6.000 dólares de nuestros bolsillos para comprar instrumentos y después organizamos fiestas para recaudar fondos”. Más tarde el consulado de El Salvador les permitió vender comida allí a las personas que iban a hacer trámites, como una manera de reunir dinero. En unos meses pudieron equiparse con más instrumentos y darle forma poco a poco al proyecto.

Melvin Chicas, el otro fundador, explica que el proyecto también tenía como propósito enseñarle a los niños otras cosas “es una forma de entretenimiento sano para mantenerlos alejado de la vagancia y los vicios”.

Tatiana López, una integrante de 14 años que toca el redoblante, afirma que lo que más le gusta es poder representar a su país. Karen Chicas, otra integrante que forma parte del grupo de las cachiporras, ha dicho que desde que se unió a la banda ha prendido más de su cultura. Y Katherine Henríquez, de 15 años, afirma sentirse “feliz” de formar parte de la Banda de Paz. “Es un grupo divertido, he hecho nuevos amigos, hacemos viajes, salimos juntos, aprendemos a tocar instrumentos y también a ser más disciplinados. Somos como una familia”.

La Banda de Paz está actualmente recaudando fondos para comprar un autobús, para poder movilizar a los participantes e instrumentos más cómodamente cuando viajan a presentarse en algún sitio. Este año tienen presentaciones planeadas en Washington, Rgode Island y Nueva York. La campaña consiste en colocar alcancías en varios restaurantes latinos para recoger donativos por parte de los clientes.

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