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Opinión | Las elecciones COVID

El cotonavirus ha logrado de manera perversa convertir las elecciones del 3 de noviembre en un referéndum existencial

Foto: FreePik

A menos de un mes de las elecciones del 3 de noviembre, Estados Unidos enfrenta la trágica realidad de más de 210,000 muertos por COVID-19 y de casi 7.5 millones de casos, incluido el presidente Donald Trump, así como el inicio de una nueva curva de contagios, con cifras preocupantes en un número creciente de estados del país, conforme se acerca el invierno y la temporada de influenza.

Pero no todos son malas noticias. De acuerdo con el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), dos de las 5 vacunas más promisorias (Pfizer y Moderna) se encuentran ya en la fase 3, es decir en la etapa de pruebas entre miles de participantes para determinar sus dos más importantes requerimientos, que sean seguras y efectivas.

Es posible que, para finales del 2020, si se confirma su confiabilidad y eficacia, las vacunas estarán disponibles para trabajadores de salud y para pacientes con enfermedades crónicas que los hacen susceptibles a complicaciones severas. Para el resto de la población, es probable que la vacuna esté en disponibilidad gradual y progresiva para los primeros meses del 2021.

Sin embargo, aún en el más optimista de los escenarios, ninguna vacuna es una bala mágica y debemos mantener la guardia en alto con las tres recomendaciones más efectivas para prevenir contagios: usar las mascarillas, mantener la distancia social apropiada y lavarse las manos a conciencia. La salud colectiva empieza con la responsabilidad individual.

En este horizonte de claroscuros, pocos episodios médicos han tenido el poder de concentrar nuestra atención sobre el peligro existencial que representa el COVID 19, que el contagio del presidente de los Estados Unidos. La lección es clara: Ante este microbio microscópico, nadie está a salvo, ni siquiera la persona más poderosa del planeta.

Pero el caso también nos enseña que la principal amenaza a la salud pública desde la pandemia de la Influenza española del siglo pasado debe ser tomada con la seriedad que amerita y debe ser enfrentada con los recursos de la ciencia, para regresar lo más pronto posible a un nuevo tipo de normalidad personal y colectiva, social y económica.

A diferencia del mes de marzo, cuando no sabíamos si las mascarillas funcionaban o si habría una vacuna, hoy hemos aprendido. Ya sabemos que las mascarillas, la distancia social y el lavado de manos funcionan; las vacunas están a la vuelta de la esquina y es menos probable morir de las complicaciones del COVID 19.

Pero muchas señales confirman que no estamos fuera de peligro. Estados Unidos, con el 4% de la población mundial, sigue concentrando una cuarta parte de todos los contagios y una amplia porción de las comunidades latina y afroamericana desconfía de las vacunas.

El COVID ha logrado de manera perversa convertir las elecciones del 3 de noviembre en un referéndum existencial. ¿En quién confiamos para salir de este enorme hoyo negro? ¿Cuál candidato ostenta el liderazgo para dotar al país de la hoja de ruta para salir adelante? La respuesta a esas preguntas esenciales, podría ser una cuestión de vida o muerte.