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Conoce al puertorriqueño del MIT que trabaja en una vacuna contra el COVID-19

"Creo que tener la oportunidad de salvar vidas y tener un impacto en el mundo es el sueño de todo científico", asegura el biotecnólogo Sergio Rodríguez
Miembros del laboratorio “Love”: Neil Dalvie, ingeniero químico;
Andrew Biedermann, ingeniero químico; Sergio Rodríguez, biotecnólogo;  Laura
Crowell, ingeniero químico.

Miembros del laboratorio “Love”: Neil Dalvie, ingeniero químico; Andrew Biedermann, ingeniero químico; Sergio Rodríguez, biotecnólogo; Laura Crowell, ingeniero químico.

En el Massachusets Institute of Technology (MIT) hay un laboratorio conocido como el "Love Lab" que ha estado buscando nuevos enfoques para la fabricación de vacunas de bajo costo durante los últimos 3 años, como parte de una subvención de Grand Challenge de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Este laboratorio comenzó a aplicar estos enfoques al desarrollo de vacunas para COVID-19 a principios de febrero. El equipo pudo preparar sus primeros componentes a candidatos de vacuna en menos de cuatro semanas para la transición a los estudios de inmunogenicidad (la capacidad que tiene un antígeno de activar el sistema inmunitario e inducir una respuesta inmune).

Sin embargo, para investigación todavía se está utilizando animales y no ha pasado a la fase de pruebas con humanos.

En el equipo del laboratorio “Love”, liderado por Christopher Love, profesor Asociado de Ingeniería Química en el Instituto Koch para la Investigación Integrativa del Cáncer, MIT, hay un puertorriqueño llamado Sergio Rodríguez, un biotecnólogo que está trabajando para el proyecto.

Rodríguez nació en San Juan, Puerto Rico. Estudió Biotecnología Industrial en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Durante su carrera universitaria de cinco años, tuvo dos oportunidades para hacer investigación de verano en los Estados Unidos. En 2015 realizó una investigación de verano en la Universidad de Nebraska - Lincoln, con el Dr. Edgar Cahoon, desarrollando cultivos de semillas oleaginosas para biocombustibles. Luego, en 2017, tuvo la oportunidad de investigar en el MIT con el Dr. Doug Lauffenburger, desarrollando un estudio para la detección temprana del cáncer. “Esta fue una gran oportunidad para aprender más sobre la cultura y el medio ambiente en el MIT y fue uno de los factores claves en mi decisión de venir aquí para hacer un doctorado en 2018”, explicó Rodríguez.

Durante su adolescencia siempre fue bueno en matemáticas, pero fue cuando leyó un libro del Dr. Michio Kaku, que se interesó por la ciencia y decidió estudiar Biotecnología industrial. “Después de mis cinco años de licenciatura, había realizado dos estancias de investigación de verano, y una pasantía de un año en Eli Lilly, una compañía farmaceútica. Todas estas experiencias me ayudaron a desarrollar mis habilidades científicas y mi pensamiento crítico. Estas habilidades adquiridas, me dieron la oportunidad de venir al MIT, que era mi mejor opción, teniendo en cuenta mi familiaridad con la escuela. Una vez que llegué aquí, tuve la suerte de encontrar el laboratorio de Chris, que resultó ser muy adecuado para mí, tanto científica como culturalmente”, dijo.

Ahora Sergio trabaja con Christopher Love en uno de los proyectos científicos más importantes en la historia de la humanidad. Es justamente el factor tiempo una de las preocupaciones de Love y de Rodríguez: “Históricamente, las vacunas tardan muchos años en desarrollarse. Tener una vacuna segura y eficaz llevará tiempo”, explica.

La mayoría de las estimaciones han sugerido que es posible desarrollar una vacuna entre 18 y 24 meses y sería lo más rápido que se haya logrado en la historia. Y no solo se trata de desarrollar la vacuna. Luego de que se consiga, la distribución también tomará su tiempo. “Para llegar al mayor número de personas, se necesitan múltiples vacunas manufacturadas por diferentes fabricantes. Nuestro equipo ya ha estado trabajando con diferentes socios para comenzar la transición de los candidatos que hemos desarrollado hacia posibles estudios clínicos”, dijeron los científicos.

Sin embargo, Love asegura que el equipo ha estado trabajando en métodos más estandarizados para diseñar células y sistemas que podrían usarse para la producción de vacunas en muchas regiones del mundo. “Esta situación ha sido una prueba de las ideas que hemos estado desarrollando. Estamos aprendiendo cómo podemos seguir avanzando a nuevos enfoques para la fabricación de vacunas que podrían aplicarse a otras enfermedades que aún necesitan vacunas eficaces y accesibles a nivel mundial como la malaria, el rotavirus y las enfermedades del ganado”.

Uno de los retos para la fundación Gates, aseguran, ha sido mejorar la capacidad de fabricación de las vacunas para reducir los costos. “Estamos aplicando muchos de estos conceptos a los candidatos de vacunas, incluido el uso de huéspedes alternativos como la levadura para expresar las proteínas. Estos aspectos no se consideran comúnmente en las primeras etapas del proceso, pero el equipo espera que el nuevo enfoque permita que las vacunas sean de bajo costo y ampliamente accesibles”, dijeron.

Los enfoques del Laboratorio para mejorar los componentes proteicos de la vacuna podrían ayudar a permitir otras innovaciones como mecanismos para suministrar vacunas sin agujas o vacunas que necesiten poca refrigeración, contrario a lo que se requiere tradicionalmente.

Ante el complejo momento histórico que la humanidad está viviendo y la importancia que representa participar en el desarrollo de una vacuna en medio de una pandemia, Sergio Rodríguez cuenta que se siente afortunado. “Ha sido una gran oportunidad para todos nosotros ser parte de algo tan crucial, considerando lo que todos estamos pasando. Creo que tener la oportunidad de salvar vidas y tener un impacto en el mundo es el sueño de todo científico. Esto es lo que nos ha llevado a mí y a mis colegas ir todos los días al laboratorio y dar lo mejor de nosotros”.

Rodríguez se siente honrado de representar a la comunidad latina en el proceso de encontrar la vacuna. “Mi mensaje para nuestra comunidad y para el mundo entero es que sean pacientes con este proceso. Todos estamos pasando por tiempos difíciles, pero estamos juntos en esto. Por lo tanto, busque a sus seres queridos y quédese en casa” expresó. “Creo que todos en nuestro laboratorio estamos haciendo lo mejor que podemos para impulsar el desarrollo de esta vacuna, y estoy muy orgulloso de representar a todos los latinos en este proceso”.



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