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Massachusetts: 50 días, 900 quejas de trabajadores

Los trabajadores de Massachusetts alertan a la fiscal general sobre incumplimiento de restricciones del COVID-19
Target ha recibido siete quejas en lugar de trabajo relacionadas a violaciones de COVID-19 en Massachusetts, de acuerdo a información del estado obtenida a través de récords públicos solicitados por el Business Journal. | FOTO: Bloomberg photo by Patrick T. Fallon

Target ha recibido siete quejas en lugar de trabajo relacionadas a violaciones de COVID-19 en Massachusetts, de acuerdo a información del estado obtenida a través de récords públicos solicitados por el Business Journal. | FOTO: Bloomberg photo by Patrick T. Fallon Bloomberg photo by Patrick T. Fallon

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Desde mayo cientos de empresas de Massachusetts han estado sujetas a quejas formales de los trabajadores sobre una supuesta falta de protección adecuada contra los riesgos de COVID-19. En muchos casos aparentemente obligaban a los empleados con gripe a trabajar, reveló la Oficina de la fiscal general Maura Healey.

Las quejas se presentaron a través de un formulario especial que Healey puso a disposición en línea para informar condiciones inseguras en el lugar de trabajo relacionadas con COVID-19. El formulario hizo su debut el 20 de mayo, dos días después de que el gobernador Charlie Baker diera los primeros pasos para reabrir la economía con la reanudación de la construcción y la manufactura en Massachusetts. Desde entonces, en las siete semanas transcurridas, cada vez más negocios pueden recibir clientes.

Hasta el 7 de julio, la oficina de Healey había recibido más de 900 quejas. El fiscal general publicó las quejas a raíz de una solicitud de registros públicos del Business Journal y otros.

Varias empresas han sido objeto de seis o más quejas, la mayoría de ellas cadenas como Target Corp. (NYSE: TGT), Home Depot Inc. (NYSE: HD) y Ocean State Job Lot.

Los trabajadores han señalado a la Oficina del fiscal general una serie de presuntas violaciones, incluyendo no permitir suficiente distanciamiento social, aparte de la falta de limpieza y desinfección.

A medida que el estado busca evitar el incremento exponencial en los casos que ahora tienen lugar en gran parte del país, la oficina de Healey ha recibido al menos 120 informes de empleadores que supuestamente requieren que las personas con síntomas de COVID-19 entren en el trabajo. La administración de Baker presentó el lunes una nueva página web que dirige a aquellos que creen que un lugar de trabajo viola las reglas de seguridad de COVID-19, hacia una junta de salud local.

“Obligar a los empleados a venir cuando presentan síntomas, es realmente impactante y aterrador”, dijo Jodi Sugerman-Brozan, directora ejecutiva de la Coalición de Massachusetts para la Salud y Seguridad Ocupacional.

A pesar de la naturaleza seria de los reclamos, la Oficina de la fiscal general en muchos casos no tiene la autoridad legal directa para procesar asuntos de salud y seguridad. El cumplimiento de la ley se divide de una manera que puede ser confusa tanto para las empresas como para los trabajadores, de acuerdo a muchos críticos, con la autoridad dividida entre la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional de los EE.UU. (OSHA), el Departamento de Normas Laborales de Massachusetts y las juntas locales de salud.

Quejas en negocios

Según la oficina de Healey, se ha citado al procurador general de empresas, desde firmas de abogados hasta lavados de autos, pero ninguna industria en Massachusetts ha recibido más quejas que los negocios orientados al consumidor. Aproximadamente, una de cada cinco quejas, provienen de ese sector.

Si bien las quejas publicadas por la oficina de Healey ofrecen solo alegaciones amplias, aun así señalan aquellas áreas donde al menos más de un trabajador creía que sus empleadores no habían seguido las reglas.

Cinco tiendas de Target en Massachusetts han sido objeto de siete quejas combinadas, incluidas las de Braintree y Salem. Las quejas han criticado a la compañía por su limpieza, su protocolo de distanciamiento social y, en un caso, por supuestamente no seguir las pautas federales para los empleados que dieron positivo por COVID-19.

En un comunicado, un empleado de Target dijo que la compañía toma en serio estas preocupaciones, “las personas mencionadas en este informe son de una minoría muy pequeña”. Según el empleado, ya ha recibido orientación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. y ha implementado docenas de medidas de seguridad en sus tiendas, incluido el suministro de máscaras, guantes y termómetros a los empleados.

“Cuando los miembros del equipo nos llamaron la atención, hemos tomado medidas adicionales, que incluyen aumentar la frecuencia de los anuncios generales y agregar más señalización para recibir más recordatorios sobre el distanciamiento social y las regulaciones locales sobre el uso de máscaras”, dijo.

Ocean State Job Lot que tiene su central en Rhode Island, ha tenido siete quejas específicamente, en tiendas localizadas en New Bedford, Danvers, Brockton y Kingston. Entre otras presuntas violaciones de las reglas, algunas de las quejas afirmaron que la compañía no ha seguido las restricciones de capacidad.

En un comunicado enviado por correo electrónico, el director de operaciones de la tienda, Paul Cox, dijo que Ocean State Job Lot informó a la oficina de Healey que cumplía plenamente con las restricciones de COVID-19 y que las quejas no llevaron a sanciones o problemas con la ley.

Cinco ubicaciones de Cumberland Farms recibieron quejas, incluido el centro de distribución Westborough, donde se mencionó la limpieza y la desinfección como un problema. Un ejecutivo de Cumberland Farms declinó hacer comentarios, diciendo que las quejas debían ser investigadas.

Ninguna de las tres compañías fue objeto de quejas sobre empleados sintomáticos en el lugar de trabajo. Con algunas excepciones, las empresas que recibieron quejas sobre presuntamente obligar a los empleados sintomáticos a trabajar recibieron solo una de esas quejas.

Después de los negocios, las industrias que han recibido más quejas son los restaurantes y hoteles, seguidos por los hospitales y otras instalaciones de atención médica. El Centro Médico St. Elizabeth's Steward Healthcare en Brighton fue objeto de más de una docena de quejas, por ejemplo. Steward y la Asociación de Enfermeras de Massachusetts han estado en un debate público sobre la disponibilidad de equipos de protección personal y otros problemas.

Aún así, el ritmo general de las quejas no ha disminuido mucho, incluso cuando las empresas han tenido tiempo de adaptarse a la realidad de COVID-19: la oficina de Healey recibió un promedio de 20 quejas de COVID-19 por día, durante los primeros siete días de julio, en comparación con 23 al día en mayo.

Imponer las leyes

Si bien la oficina de Healey no puede imponer el cumplimiento de la ley, se ha comunicado con las empresas mencionadas en las quejas para alertarlos sobre las quejas reportadas y sus responsabilidades legales con los empleados durante la pandemia, según la secretaria de Prensa, Margaret Quackenbush.

El personal de la fiscal general también ha remitido las quejas a las autoridades federales, estatales y locales, destacando el mosaico regulatorio que ha marcado el imponer las restricciones de COVID-19 en Massachusetts.

OSHA ha cerrado más de 500 quejas relacionadas con el coronavirus en Massachusetts este año, incluidas unas 70 desde que Baker comenzó a reabrir la economía a mediados de mayo, según la información publicada en el sitio web de la agencia federal. El cierre de un caso no necesariamente significa que la compañía ha sido cerrada o que OSHA inspeccionó sus instalaciones. De hecho, los medios de comunicación informaron que, hasta el 9 de junio, la agencia había citado solo un negocio por infracciones de COVID-19, de las miles de quejas que había recibido en todo el país.

“OSHA no ha actuado lo suficiente”, dijo Sugerman-Brozen.

El Departamento de Normas Laborales de Massachusetts envió docenas de cartas de cese y desistimiento a compañías presuntamente violadoras de las reglas de COVID-19 al comienzo de la pandemia, pero el 18 de mayo la administración de Baker renovó su estrategia de implementar la ley, dando a las empresas múltiples advertencias antes de enfrentar multas y órdenes legales. Baker dijo en una conferencia de prensa el lunes 13 de julio que en muchos casos, su administración ha mandado estas quejas a otras ciudades y pueblos.

La administración no respondió de inmediato a una solicitud de información sobre cuántas advertencias escritas, multas y cartas de cese y desistimiento se emitió a las empresas por violaciones de COVID-19 desde mediados de mayo.

La ciudad de Boston, que alberga más de una de cada ocho quejas recibidas por la oficina de Healey, no ha emitido ninguna multa desde el 18 de mayo relacionada con COVID-19, aunque ha ordenado a varias empresas que cierren de inmediato por limpieza y sanidad, según avisos de violación proporcionados al Business Journal.


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