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SHOCKER: Datos reveladores sobre el uso de pistolas paralizantes por policías de MA

Policías de MA han gastado millones en la acumulación de un arsenal de "tasers", pero existe una responsabilidad mínima para quienes realizan las compras o los que disparan.
Ilustración: Cortesía BINJ

Ilustración: Cortesía BINJ

La expansión del uso de pistolas paralizantes por parte de los policías de Massachusetts genera dos opiniones muy diferentes, dependiendo de la persona que lo explique. Algunos piensan que ha sido enfáticamente positivo, ya que implica un castigo menos fuerte al de un arma de fuego. Otros lo ven como algo muy negativo, porque ha sido el producto más desgarrador de este tipo que hay en el mercado, desde la invención del spray de pimienta.

Si preguntamos a las personas que han sido víctimas del despliegue de pistolas paralizantes, muchos describirán la pesadilla de tener un dardo sondeado debajo de su piel, seguido de una descarga de electricidad bombeada a través de ellos mientras perdían control de su mente, cuerpo y músculos.

Po otro lado, si preguntamos a los encargados de administrar los shocks o a las compañías que venden las armas de control electrónico (electronic control weapons - conocidas como “tasers” o ECW), probablemente escucharemos argumentos defensivos, que se cuelan en las comunidades gracias a medios de comunicación cómplices.

No hay dos “tasers” iguales, y se aplican muchas variables al medir su uso e impacto. La semántica es importante: existe la etiqueta de "incidentes" que, según EOPSS, constituyen eventos "en los que un oficial (o grupo de oficiales) emite una advertencia y/o implementa un ECW". Los totales de incidentes pueden incluir las "advertencias", lo cual Taser explica que "pueden disuadir a un sujeto sin tener que usar la fuerza real". Luego, hay "despliegue de aturdimiento” (stun deployment), definido por el estado de Massachusetts como "el acto de poner el dispositivo ECW en contacto directo con la piel o la ropa del sujeto”, y por último está el “despliegue de la sonda” o acto de disparar dos sondas pequeñas similares a un dardo... que se pegan al sujeto”. Las sondas pueden ir seguidas de un “ciclo eléctrico de 5 segundos” opcional o varios ciclos repetidos.

Con más de mil incidentes de ECW registrados por funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en Massachusetts cada año desde 2015, y con ese número creciendo cada vez más, hay varias tendencias, aparentemente relacionadas, que merecen atención. Es decir, a medida que más policías y agencias policiales (desde las más pequeñas hasta la policía estatal) adquieren Tasers, aumentan el gasto en ECW, cada vez más personas reciben estos disparos.

Los municipios no recopilan información sobre las afecciones médicas que sufren las personas que reciben pistolas paralizantes, pero ciertos datos sugieren que las poblaciones vulnerables son el primer blanco de las pistolas paralizantes en Massachusetts. Según EOPSS, los individuos menores de 20 años representaron el 6.7 por ciento de los sujetos evaluados en 2016, mientras que los mayores de 60 años representaron el 1.5 por ciento. Además, en relación con la población de nuestro estado, los sujetos son desproporcionadamente personas de color.

Taser International, que cambió su nombre a Axon en 2017, sostiene que sus ECW representan el "uso más seguro de la fuerza intermedia". Algunos investigadores y abogados penales no están de acuerdo. "Me hace pensar que estás poniendo una tirita a un problema sin usar antibióticos", dijo Sophia H. Hall, una abogada de Lawyers for Civil Rights en Boston. Hall dice que la mitad de sus casos involucran a oficiales que supuestamente usaron la fuerza de manera no profesional. “El uso de Taser todavía es muy horrible para el cuerpo humano. Dependiendo de cuánto te hayan probado, puede ser tan mortal como si te hubieran disparado".

En Massachusetts, los oficiales han usado estas armas desde 2004, cuando el entonces gobernador Mitt Romney las calificó como “Modern Billy Club” e instauró un proceso a través del cual los departamentos podían comenzar a entrenar oficiales. Incluso después de que el crimen se redujo en el estado durante los siguientes años, las compras de Taser subieron, y los policías lo justificaron alegando que el uso de estas armas reduciría los disparos policiales. No obstante, el número de disparos aumentó, y la adquisición del Taser continuó.

Un análisis de la Oficina Ejecutiva de Seguridad Pública de Massachusetts (EOPSS por sus siglas en inglés) que fue el marzo pasado, muestra que “durante 2016, 20 departamentos policiales recibieron el visto bueno para el uso de ECW, aumentando a 250 el número de agencias autorizadas en Massachusetts, 20 más que el año anterior. En todo el estado, el número total de pistolas paralizantes en arsenales policiales subió de 1,656 en 2011 a 6,008 en 2016, mientras que el número de incidentes anuales por ECW se incrementó de 521 a 1,241 en el mismo período.

En cuanto a quién resultó “taseado”, de acuerdo con EOPSS, “los sujetos negros experimentaron la mayor probabilidad de descarga (58.2%) seguidos de los hispanos (52.1%)”. Debido a que no hay datos recientes obre el uso de la fuerza, BINJ solicitó acceso a los records para ver cuán frecuente la policía estatal está descargando ECWs, y en contra de quién. De acuerdo con los documentos obtenidos para esta historia, en la primera mitad de 2018, hubo 52 incidentes con ECW. A pesar de que quienes se identifican como negros o latinos, combinados, conformaron aproximadamente el 20 por ciento de la población del estado, representaron 27, casi la mitad, de estos incidentes.

Aunque los abogados de MSP redactaron descripciones de cientos de páginas de órdenes de compra, BINJ pudo determinar que durante los últimos cuatro años y medio que el departamento ha gastado más de $3 millones en Taser, en municiones y accesorios relacionados. Mientras tanto, en los municipios y condados desde Berkshires a Cape Cod, los Tasers se están volviendo cada vez más comunes.

Basándonos en datos que los departamentos policiales deben entregar a Massachusetts cada año, BINJ solicitó información adicional a aquellos que usan armas ECW por debajo del promedio (Barnstable, Brockton, Lawrence, New Bedford, Plymouth, Wareham, Worcester, Westfield, and Taunton). Con la excepción de Brockton, New Bedford, Westfield y Wareham, ninguno de los departamentos ha respondido a la solicitud de datos. Algunos ni siquiera confirmaron que recibieron nuestra solicitud.

Incluso sin la ayuda de estos departamentos, BINJ pudo determinar que, en ciertas jurisdicciones, incluyendo algunas donde los policías tienen más probabilidades de usar una ECW, los oficiales están todavía están implementando el modelo X26. De acuerdo con múltiples estudios, este diseño ocasiona un mayor “alto riesgo cardíaco” en comparación a otros. En 2014, Taser dejó de vender el modelo X26 en Estados Unidos, y aún así, tal parece que la policía de varias ciudades, incluyendo New Bedford y Worcester las usan.

Esta historia es parte de una colaboración multilateral sobre el uso de las armas por el Boston Institute of Nonprofit Journalism, el departamento de periodismo de Emerson College, MuckRock y the Engagement Lab. El apoyo a esta historia fue posible gracias al Online News Association’s Journalism Education Challenge Grant. Para leer más sobre este proyecto, visite binjonline.org.