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Periodismo nicaragüense sigue en la mira de Daniel Ortega

Este 1 de marzo se celebra en Nicaragua el Día Nacional del Periodista, fecha que muchos vivirán en el exilio
MANAGUA. Daniel Ortega sostiene que sigue siendo marxista y defiende el sandinismo, el 4 de septiembre de 2018

MANAGUA. Daniel Ortega sostiene que sigue siendo marxista y defiende el sandinismo, el 4 de septiembre de 2018

Más de 70 periodistas han abandonado Nicaragua desde que comenzó la crisis que agobia al país desde el 18 de abril de 2018; cuya represión, ordenada por el régimen de Daniel Ortega, dejó al menos 325 muertos comprobados, unos 700 presos políticos, miles de heridos, decenas de miles de exiliados y centenas de miles de desempleados.

En todas esas categorías hay periodistas. El caso más triste es el de Ángel Gahona, reportero que tenía un medio informativo en Bluefields, sede del gobierno regional autónomo del Caribe Sur de Nicaragua, y fue asesinado de un balazo mientras transmitía una protesta en vivo.

El periodismo nicaragüense comenzó a sufrir casi desde la llegada de Ortega al poder, en enero de 2007. Poco después de eso, se filtró a los medios la “Política de Comunicación” del nuevo régimen, elaborada por la entonces secretaria de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, en la que se orientaba “no dar información a los medios de la derecha”.

En cambio, se proponía un esquema en el que Murillo haría fluir la información a través de los “medios del poder ciudadano”, para que llegara al pueblo “pura e incontaminada”.

El resultado es un sistema en el que el matrimonio Ortega-Murillo, con ella ahora como vicepresidenta de la República, controla la mayoría de medios de comunicación que se limitan a repetir el discurso oficial que pinta una Nicaragua rosa, donde todos son felices de la mano de Ortega.

La realidad la comunican medios como el Diario La Prensa, que está a punto de cumplir 93 años de existencia, y ha combatido a todos los regímenes que han gobernado Nicaragua en ese período; o Radio Corporación, que lleva décadas haciendo oposición al sandinismo; y 100% Noticias, un canal que transmitía noticias 24 horas al día.

También el portal digital Confidencial, especializado en economía y política, dirigido por Carlos Fernando Chamorro, hijo de Pedro Joaquín Chamorro, asesinado en 1978, y de la expresidenta de Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro; Artículo 66, un medio digital de reciente creación que está en la primera línea informativa; además de decenas de emisoras y medios locales en todo el país, y hasta hace unos meses también El Nuevo Diario.

Cambio de estrategia

Ortega decidió pasar a la ofensiva cuando la asfixia económica, las presiones, el bloqueo digital, las amenazas y agresiones a los periodistas (quien escribe esto fue apuñalado en noviembre de 2008 por delincuentes al servicio del régimen); y más recientemente, el impedimento para la importación de papel, que hará que desaparezca la versión impresa de La Prensa, no acallaron a los medios independientes.

Además de las amenazas a periodistas y editores, han ocurrido casos de secuestro temporal de reporteros, el acoso en contra de los comunicadores, la entrada de noche de agentes de la Policía Nacional y sin una orden judicial (lo que es prohibido en Nicaragua) al edificio donde funcionan Confidencial y la revista juvenil Niú, así como de los programas de televisión Esta Noche y Esta Semana.

El resultado fue que se llevaron 29 equipos, entre computadoras de escritorio, laptops y discos duros portátiles, además de destruir la red de Internet y el sistema de vigilancia del edificio. 24 horas después, confrontados con la realidad de que aquello no detendría a los cuatro medios afectados, la Policía volvió, pero para quedarse con el edificio, que desde entonces permanece ocupado por agentes uniformados y armados de fusiles de guerra AK-47.

Una semana después, el periodista Chamorro y su equipo fueron agredidos por tropas antimotines cuando se presentaron a la sede nacional de la Policía para reclamar una explicación ante el asalto y posterior toma del edificio.

Transcurridos cinco días, la noche del 21 de diciembre -otra vez de forma ilegal- policías y civiles armados que les apoyaban entraron al edificio donde funcionaba 100% Noticias y se llevaron preso a su director, el periodista Miguel Mora; a su esposa y subdirectora, Verónica Chávez; así como a su jefa de prensa, Lucía Pineda Ubau, de nacionalidad nicaragüense y costarricense.

Libertad para seguir informando

Aunque Chávez fue liberada, Mora y Pineda fueron acusados de “propiciar e incitar al odio al discriminar políticamente a los miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Pocas horas después, se extendían órdenes de captura en contra de Jackson Orozco, Luis Galeano y Jaime Arellano, todos destacados rostros de ese canal de televisión.

Lo que siguió después fue un goteo copioso de periodistas dejando el país -muchas veces escapando del territorio a través de puntos ciegos- proceso del que la nación casi no fue consciente. El 20 de enero se conoció que el director de Confidencial, Esta Noche y Esta Semana, Carlos Fernando Chamorro, se había exiliado en Costa Rica.

“Me he visto obligado a adoptar la dolorosa decisión de salir al exilio para resguardar mi integridad física y mi libertad, y sobre todo para poder seguir ejerciendo el periodismo independiente desde Costa Rica”, dijo Chamorro en un escrito, con lo que el periodismo nicaragüense se vio a dar la batalla informativa desde el extranjero, y usando otros medios: internet.

La Fundación Violeta Barrios Chamorro, que fomenta la libertad de prensa, rechazó “el continuo asedio, hostigamiento, persecución y amenazas a la integridad física en contra de los periodistas”.

“Reconocemos y exaltamos a los periodistas que desde el exilio se mantienen firmes en su compromiso de ejercer la profesión con los medios que tienen a su alcance; fieles a su compromiso con la libertad de expresión, libertad de información y libertad de prensa”, dijo la entidad.