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Artista latina expondrá su trabajo en el Fitchburg Art Museum

La exposición muestra la relación entre el trabajo manual, la tierra, el cuerpo y la herencia cultural
Daniela Rivera, Donde el cielo toca la tierra [where the sky touches the earth], 2019, oil on canvas, 12′ x 20′. Photo courtesy of the artist.

Daniela Rivera, Donde el cielo toca la tierra [where the sky touches the earth], 2019, oil on canvas, 12′ x 20′. Photo courtesy of the artist.

Los visitantes del Fitchburg Art Museum (FAM) podrán adentrarse en dos nuevas exposiciones inmersivas: Daniela Rivera: Labored Landscapes (where hand meets ground) [Paisajes trabajados (donde la mano toca la tierra)] y David Katz: Earth Wares [Vasijas de tierra], desde el 21 de septiembre de 2019 hasta el 12 de enero de 2020. Los artistas Daniela Rivera y David Katz exploran los conceptos del trabajo manual, así como la relación entre la tierra, el cuerpo y la herencia cultural.

La exposición de Rivera abarcará tres proyectos que representan el ámbito de acción de la artista, incluyendo pinturas nuevas y la instalación de sitio específico White Noise [Ruido blanco]. Las nuevas esculturas en barro de Katz y su instalación específica para el FAM reflejan sus recientes investigaciones de la vasija como forma simbólica.

La recepción inaugural se llevará a cabo el sábado 21 de septiembre, de 3pm a 5pm. Los artistas también ofrecerán una charla "Pushing the Boundaries", el domingo 10 de noviembre, a la 1:30pm. Ambos eventos son gratuitos con la admisión al Museo.

Daniela Rivera: Paisajes trabajados (donde la mano toca la tierra)

Daniela Rivera centra su práctica en las intersecciones de diversas historias: las del arte, la nación y sus experiencias personales. Su obra no solo establece ingeniosos juegos de múltiples narrativas, sino que existe entre la pintura y la arquitectura, las estéticas barroca y minimalista, lo poético y lo literal.

En esta muestra, tres instalaciones ofrecen un impactante panorama del arte de Rivera. Sus “paisajes trabajados”—según designa a sus nuevas pinturas topográficas de manos y torsos de mineros—funden el retrato con el paisajismo. El paisaje está representado como un “documento vivo” de Chuquicamata, una de las minas de cobre a cielo abierto más grandes del mundo, en el norte de Chile. Antes motivo de orgullo nacional y poder económico, esta mina ha padecido condiciones ambientales precarias que han forzado la reubicación de los habitantes del pueblo a la cercana comuna de Calama. Las pinturas a gran escala de Rivera, acompañadas de fotos sobre las cuales ha inscrito pasajes de entrevistas a antiguos trabajadores, exploran las conexiones físicas y emocionales que se crean con la tierra a través del trabajo del minero y, a su vez, de la artista.

Daniela Rivera, Tilted Heritage, 2015, ash on canvas, stretcher bars, C clamps, pulley system and rope, 30’ x 10’ x 20’. Courtesy of artist.

Daniela Rivera, Tilted Heritage, 2015, ash on canvas, stretcher bars, C clamps, pulley system and rope, 30’ x 10’ x 20’. Courtesy of artist.

Las entrevistas a los mineros y las propias impresiones de Rivera sobre su Chile natal, al igual que otras narrativas exploradas visualmente en estas obras, aluden a la complejidad e incertidumbre de las historias nacionales y personales, así como a la paradoja de un trabajo que es tanto productivo como destructivo.

Las otras dos obras de Rivera incluidas en esta exposición interactúan con los espacios en que están instaladas, realzando así la relación del observador con el arte y las galerías del museo. Al igual que sus “paisajes trabajados,” Tilted Heritage [Herencia inclinada] y White Noise [Ruido blanco] se inspiran en lugares (infraestructura urbana, paisajes industriales y/o arquitectura museística).

"Herencia inclinada" se compone de paredes de lienzo cubiertas con capas de ceniza que remiten al trauma de un devastador incendio de 2014 en Valparaíso, Chile, y a la vieja estructura que lo exacerbó. "Ruido blanco" dirige la atención hacia aspectos arquitectónicos de la galería conectora del FAM, que une el edificio original del museo con una extensión posterior. Aquí los dibujos a punta de cobre replican la pendiente de las ventanas de la galería, creando una referencia experiencial literal a la perspectiva de punto único, técnica tradicional utilizada en el arte para representar la ilusión del espacio tridimensional. Lisa Crossman, curadora del Fitchburg Art Museum, comenta: “Estas instalaciones trastocan la perspectiva mediante un acto de simulación e insertan historias entre estratos de materiales, recompensado al espectador con una experiencia que es tanto conceptual como física.”

Natural de Santiago de Chile, Daniela Rivera está radicada en el área de Boston. Obtuvo un grado en bellas artes en la Pontificia Universidad Católica de Chile en 1996 y una maestría en la Escuela del Museo de Bellas Artes en Tufts, Boston, en 2006. Es profesora asociada de arte de estudio en Wellesley College. Ha expuesto ampliamente en Latinoamérica y Estados Unidos, y ha tenido residencias artísticas en el Proyecto ACE de Buenos Aires, el Studio Arts Center de Vermont y

la Escuela de Pintura y Escultura de Skowhegan. También ha recibido importantes becas y subvenciones de entidades como Now + There, VSC, National Association of Latino Arts and Culture y Berkshire Taconic Foundation.

Como en todas las exposiciones del FAM, los textos de pared y las cartelas de las obras estarán en inglés y español. Para Daniela Rivera: Paisajes trabajados, el FAM también producirá una pequeño catálogo bilingüe y una versión extendida para internet.

Esta exposición recibe el generoso auspicio de Resource Management, Inc. (RMI)

David Katz: Vasijas de tierra

En Earth Wares, David Katz presentará esculturas nuevas y una instalación de lugares específicos, ambas inspiradas en las tradiciones formales de vasijas producidas en regiones geográficas que abarcan desde China hasta Perú. Katz amplía aquí pasados experimentos con instalaciones de barro sin cocer que abordan nociones de transitoriedad y evidencian la huella de la labor manual. Utilizando un material que se ha empleado para crear vasijas durante miles de años, Katz reflexiona sobre la historia de la cerámica como mosaico de tradición e innovación cultural que revela a la vez diferencias y continuidades a través de diversas geografías.

Sus esculturas en cerámica se inspiran en una gama de tradiciones para enfatizar la vasija como ícono milenario compartido a través de las culturas.

David Katz, Elemental Composite, 2019, Glazed Stoneware, 24″ x 9″ x 19″. Photo courtesy of the artist.

David Katz, Elemental Composite, 2019, Glazed Stoneware, 24″ x 9″ x 19″. Photo courtesy of the artist.

Por otra parte, la instalación de carácter íntimo titulada Artifactual Body [Cuerpo artefactual] se elaborará in situ y ofrecerá al espectador una experiencia metafórica de la función principal de la vasija: contención. El barro es un material común que encarna nociones de lo primigenio y lo temporal. Sus usos utilitarios y sagrados quedan recogidos en esta instalación inmersiva de Katz que, aun siendo inesperada, resulta familiar por la repetición de una forma conocida.

Radicado en Rhode Island, David Katz es un escultor y artista de instalaciones que trabaja con cerámica, objetos encontrados y barro sin cocer. Sus obras exploran nociones de la existencia dentro de una realidad fabricada de espacio cultural, así como las tendencias humanas de expansión y la fragilidad de los constructos sociales. Katz obtuvo un grado en bellas artes en la Universidad de Wisconsin en 2005 y una maestría en la Universidad de Indiana en 2012. Ha tenido residencias artísticas en Greenwich House Pottery, la Escuela Arrowmont de Arte y Artesanía, el Watershed Center de Artes Cerámicas, el Museo de Arte de la Universidad Estatal de Arizona y el Centro Internacional de Investigación en Cerámica de Dinamarca. Su extensa labor docente ha incluido puestos en Bennington College, Universidad de Massachusetts Dartmouth, Instituto Hubei de Bellas Artes en China y actualmente la Escuela de Diseño de Rhode Island. Recientemente recibió la Beca para Arte Tridimensional del Rhode Island State Council on the Arts. Ha expuesto ampliamente a nivel nacional e internacional, tanto en muestras individuales como colectivas, y por encargos corporativos.

Estas exposiciones son organizadas por Lisa Crossman, curadora del FAM, y Marjorie Rawle, becaria curatorial Terrana.