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Ayanna Pressley: “Traigo un acercamiento distinto a los problemas sociales”

En una entrevista para El Planeta, la candidata a representante del séptimo distrito en el Congreso explica por qué decidió desafiar el estatus quo y cuál sería su agenda y su enfoque de gobierno
Ayanna Pressley

Ayanna Pressley Foto: ASG

La concejal de Boston Ayanna Pressley ha asumido el reto de enfrentarse al congresista demócrata Mike Capuano en las elecciones de representante del Congreso de EE.UU. Y es un reto porque Capuano, ex alcalde de Somerville, ha sido reelegido nueve veces desde 1999 y nunca antes había tenido que medirse con ningún candidato que representara una amenaza real.

Pero Pressley ha puesto sobre la mesa importantes discusiones actuales sobre pobreza, raza y género que casi seguro dividirán la opinión de los demócratas.

“En los últimos 18 años, este distrito ha cambiado enormemente, en su composición y sus necesidades. Lo único que no ha cambiado es la representación”, dijo Pressley. “Yo estoy ofreciendo una opción a los votantes de este distrito…y uno de los principios fundamentales de la democracia es la posibilidad de escoger”.

Este distrito (que integra la mayoría de Boston, Somerville, Everett, Chelsea y partes de Milton, Randolph y Cambridge) es el único del estado donde la mayoría de los residentes pertenecen a minorías étnicas o raciales (52 por ciento), y sin embargo, nunca ha tenido una persona de color que lo represente. Capuano, un residente mitad irlandés y mitad italiano, es blanco.

Criada en Chicago, Ayanna Pressley fue elegida concejal de Boston en 2009, y se convirtió en la primera mujer de color elegida para el Concejo Municipal de la ciudad en sus 100 años de historia. En este cargo lideró el Comité de Mujeres, Familias y Comunidades Saludable, dedicado a reducir y prevenir la violencia y los traumas en las comunidades, combatir la pobreza y abordar cuestiones que impactan desproporcionadamente a las mujeres y las niñas.

Antes de ser elegida para el Concejo Municipal de Boston, Ayanna trabajó como asistente principal para el congresista Joseph P. Kennedy II y más tarde para el senador John Kerry.

EL PLANETA: ¿Por qué ha decidido lanzarse a este cargo?

Ayanna Pressley: Es muy simple: porque quiero representar y abogar por los residentes del 7mo distrito del Congreso. Creo que cada una de las luchas por las que he trabajado, inequidad salarial y racial, pobreza, violencia armada, violencia doméstica, desplazamiento forzado, justicia ambiental, derechos de la mujer… afecta a los residentes de este distrito. Estos problemas sociales han sido relegados por la actual administración de la Casa Blanca, con políticas crueles e insensibles.

Creo que este distrito ha cambiado enormemente en los últimos 18 años, y y lo único que no ha cambiado es la representación. Se necesita un nuevo liderazgo, nuevos lentes y un nuevo acercamiento a los problemas.

¿Por qué crees que eres la candidata ideal para este cargo?

Por un lado, mis experiencias de vida me han dado una perspectiva de la lucha de las personas históricamente marginadas. El haber sido criada por una madre soltera, que mi padre haya sufrido de adicción y haya estado encarcelado la mayor parte de mi vida, ser una sobreviviente de trauma sexual, haber crecido en una comunidad donde me sentía insegura…todas estas vivencias me han dado mucha empatía con las necesidades de la gente y una buena idea de lo que se necesita en el gobierno.

Además, he trabajado a nivel federal por 16 años y he estado liderando este distrito por 8 años en el City Hall. Fui la primera persona de color en convertirse en Concejal de Boston, y la primera mujer en 30 años. He estado liderando este distrito en Boston con 70 por ciento. He construido una alianza con los votantes y ellos han creído en mi agenda.

Mike Capuano es un demócrata con buena aceptación en el distrito, con casi 20 años en el poder, ¿por qué decidió retarlo?

Creo que estos tiempos requieren que los congresistas hagan algo más que votar de la manera correcta, cosa que haré, pero además exigen que seamos activistas, que empujemos movimientos, que nos asociemos con la comunidad. En el Congreso necesitamos gente que legisle intencionalmente para elevar el nivel de vida de nuestras comunidades y nuestras familias. Yo respeto al congresista, aprecio su servicio y estoy llevando a cabo una campaña muy positiva. Esto no se trata de lo que él no ha hecho, sino de mi valor agregado, qué haré, cómo dirigiré, defenderé y seré una voz audaz. Después de 18 años, el distrito merece escoger.

¿Cómo se diferenciaría de él?

No solo votando de la manera correcta, sino encontrándome con la comunidad donde ellos estén, desarrollando mi agenda con ellos, tratándoles a todos con valor y respeto independientemente de si son elegibles para votar o no, como lo he estado haciendo en el Concejo Municipal de Boston. La gente está clamando en este momento por líderes que les den esperanza, dirección, que sean sus socios en este nuevo mundo, y es así como yo he estado dirigiendo.

Por ejemplo, Capuano y yo votaríamos igual en cuanto a una reforma de control de armas, o prevención de la violencia. Pero yo, además de votar correctamente, también legislaría activamente por este problema para que sea tratado como la crisis social y epidémica que es, cuyas causas están enraizadas en la pobreza y la imposibilidad de mejorar la calidad de vida. El trauma es por las familias inestables, las comunidades peligrosas y el pasado de generación en generación. ¿Cómo yo sé eso? Porque lo he vivido.

¿Cómo se puede mitigar estos traumas?

Necesitamos hacer una inversión en esos soportes de traumas. Esto significa que en cada escuela un estudiante debe tener igual oportunidad de acceso a una enfermera, a un trabajador social, a un guía. Entonces, si están traumatizados o tienen una barrera para aprender debido al hambre, debido al miedo a la deportación (que es un temor creciente), debido a haber experimentado el desplazamiento, porque han experimentado o están expuestos a la violencia…todas estas cosas son todas barreras para el aprendizaje.

¿A qué se refiere específicamente con ser más activo en la comunidad?

A desarrollar mi agenda con ellos, a invitarles a participar, estar allí y preguntar: “dígame qué tiene en mente y qué necesita”, y quiero que sepan que cuando me voy, incluso si no recuerdo su nombre o apellido, nunca me olvido de su historia, y voy a llevar esas historias conmigo a Washington, para asegurarme de que nunca se olvide a quién se supone que representa el gobierno.

¿Cuáles son las principales cosas que quiere empujar en el gobierno si gana?

Lo que ya he estado empujando, como la reforma de inmigración, reforma de justicia penal, igualdad de ingresos, cambio climático a través del lente de la justicia ambiental…El hecho de que me postule para el Congreso no significa que deba desarrollar una nueva agenda. Quiero continuar luchando por el desarrollo de la seguridad en la salud y el bienestar de las mujeres y niñas sobrevivientes del trauma sexual. Estos son los problemas a los que he dedicado mi vida.

¿Cuáles cree que son los principales desafíos o las diferencias entre trabajar a nivel federal y trabajar a nivel local? ¿Qué cree que va a ser diferente para usted?

Simplemente significa que tengo más personas que involucrar y que convencer, y más aliados potenciales. Ahora mismo trabajo en un Concejo Municipal de 13 miembros y he podido reunir a personas con puntos de vista muy diferentes para promover políticas que han beneficiado a comunidades marginadas, entre ellas la comunidad latina. Por ejemplo, soy autora de una política para ayudar a madres adolescentes y a embarazadas a graduarse, porque el embarazo adolescente sigue siendo la razón número uno por el que las niñas abandonan la escuela, y las latinas son las que incurren más en este problema. También apoyé políticas para hacer más fácil abrir restaurantes abrieran en comunidades de color, y que fuese más accesible comprar una licencia de alcohol. Esas licencias solían costar un cuarto de millón de dólar y ahora han bajado a unos $3000. Esto cambia el juego. Muchas personas inicialmente no entendieron el tema y por qué importaba, pero es fundamental romper estos ciclos de pobreza. Puedo hacer cosas como esta, y lo haré en Washington si se me brinda la oportunidad.

¿Cómo ha sido la receptividad de su campaña?

Muy positiva. La campaña apenas comienza, tenemos solo dos meses, y ya tenemos 300 voluntarios y recaudamos $364,000 de más de 1500 personas, lo que espero sea un testimonio del entusiasmo en torno a nuestra candidatura. Ya salió una encuesta en la campaña y sugiere una diferencia de 7,4 puntos, lo cual es increíblemente alentador. La encuesta indica que casi el 80 por ciento del distrito favorecería a alguien más representativo.


¿Qué hace falta hacer para empoderar a las mujeres, especialmente a las mujeres de color?


Parte de esto se trata de la representación, de seguir modelos. He sido influenciada por mujeres de color que han servido en el Congreso antes que yo. Entonces tienes menos probabilidades de serlo si no lo ves primero. Cuando las mujeres se ven a sí mismas en otras mujeres, en las mesas de toma de decisiones, en cualquier posición de poder, entonces saben lo que es posible. Pero también se trata de la legislación y de políticas que hagan posible que las mujeres lideren, ayudas para la atención infantil. Massachusetts es el segundo estado más caro en cuanto al cuidado de los niños, que cuesta casi $18,000 al año. No tendrás más mujeres alrededor de la mesa si las políticas no las respaldan. Es un círculo vicioso: si las mujeres no están alrededor de la mesa, no se están asegurando de que haya políticas que funcionen para ellas, y debido a que no están presentes, no hay políticas que les favorezcan.

¿Qué mensaje tiene para la comunidad latina local?

Ha sido un honor para mí promover y trabajar en estrecha colaboración con los miembros de la comunidad latina en mis 8 años como concejal de la ciudad de Boston y espero ganar la oportunidad de seguir asociándome con ellos y verlos en el camino.

Me complace que General Electric y Amazon quieran hacer negocios con Boston y establecerse en este distrito. Sin embargo, nuestras bodegas, salones de belleza, centros de atención para niños, tiendas y restaurantes locales tienen el mismo valor y son críticos para la vida social, y si no los apoyamos más nunca cerraremos la brecha de pobreza. Voy a abogar para asegurarme de que estos pequeños negocios sean tratados con el mismo respeto que las grandes empresas.