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Envejecer en las sombras


Sin ingresos de la Seguridad Social o acceso a otros beneficios públicos, llegas a viejo como indocumentado es un verdadero desafío en Estados Unidos

Tibisay Zea | 12/11/2017, 5:07 p.m.
Envejecer en las sombras
Don Pedro, de 78 años, complementa sus ingresos tocando guitarra en los parques de Boston. Sin ahorros ni pensión, se pregunta cómo hará cuando ya no pueda trabajar. | T. Zea
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Aging In The Shadows

Todas las tardes cálidas y soleadas Don Pedro canta boleros y rancheras mexicanas y se acompaña con su guitarra en un emblemático parque de Boston. Parece camuflarse con el follaje, pero allí está, en la sombra, donde muchos bostonianos lo han escuchado, por años, y muy pocos saben quién es o serían capaces de reconocerlo.

Llegó a Estados Unidos en 1990. Dejó a su esposa y a sus seis hijos en Puebla, su ciudad natal en México, y se puso en manos de un coyote para cruzar la frontera, huyendo de una deuda y con la esperanza de poder enviar dinero a su familia para pagarla. Se estableció en Nueva York, donde comenzó a hacer trabajos de construcción y se encontró con el problema de que no le alcanzaba el dinero ni para pagar su propio alojamiento. “Vivíamos unas 20 personas en un apartamento de un cuarto, dormíamos en el suelo sobre colchonetas, una al lado de la otra”. Un día fue a Boston a visitar a unos amigos, y se quedó buscando mejores resultados. Pero la situación no fue muy distinta.

Después de haber trabajado en la industria de construcción, en restaurantes, tiendas y en conjuntos de mariachi, Pedro comenzó a dudar si podría encontrar lo que buscaba. Estaba solo, trabajando tres turnos al día, viviendo en un apartamento hacinado, y llegando a sus años dorados. Fue así como cayó en el alcoholismo y la depresión. Finalmente se enfermó de tuberculosis y estuvo internado al borde de la muerte en Boston Medical Center.

Hoy, Don Pedro vive para contar la historia, y las circunstancias lo han obligado a reducir la velocidad. "Solía ganar mucho más cuando trabajaba para la construcción, pero ese trabajo es solo para gente joven. No puedo hacerlo más", dijo.

Después de que se recuperó, tuvo la suerte de vivir con un amigo, que no le cobra alquiler. Dijo que se gana la vida tocando música en el parque durante los meses cálidos y haciendo trabajo de jornalero en el invierno. Sin ahorro alguno, vive al día: "Si paro de trabajar, no me alcanza".

¿El sueño americano?

Alrededor del 70 por ciento de los ingresos las personas mayores más pobres en los Estados Unidos, proviene de la Seguridad Social, según las estadísticas federales. Pero las personas mayores indocumentadas, que no califican para este beneficio y tienen el doble de probabilidades que la población en general de vivir en la pobreza, continúan dependiendo en sus ganancias diarias.

Para sobrevivir, muchas de estas personas de la tercera edad siguen trabajando en empleos de bajo salario, a menudo físicamente exigentes: cocinar, limpiar casas, vender en la calle o trabajar como cuidadores a domicilio a los 70 o 75 años, o por el resto de sus vidas.

Pablo Buitrón, un médico de atención primaria de Ecuador que trabaja en el Boston Medical Center, trata a muchos pacientes hispanos, algunos de ellos indocumentados. "Sus problemas más comunes son las enfermedades crónicas, como hipertensión, problemas cardíacos, obesidad, ataques cardíacos, diabetes ... y esto a menudo es consecuencia de su estilo de vida", dijo Buitrón.