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En el casting político de Trump, la apariencia importa

Sean Spicer (a la derecha) y Jason Miller, asesor principal del presidente electo Donald Trump, hablan con los medios de comunicación en la casa club del Trump National Golf Club Bedminster, en Bedminster Township, Nueva Jersey, el 19 de noviembre de 2016.

Sean Spicer (a la derecha) y Jason Miller, asesor principal del presidente electo Donald Trump, hablan con los medios de comunicación en la casa club del Trump National Golf Club Bedminster, en Bedminster Township, Nueva Jersey, el 19 de noviembre de 2016. Jabin Botsford | Washington Post

Donald Trump cree que aquellos que aspiran a los cargos más visibles en su administración no sólo deben ser capaces de hacer el trabajo, sino también lucir bien.

Sean Spicer (a la derecha) y Jason Miller, asesor principal del presidente electo Donald Trump, hablan con los medios de comunicación en la casa club del Trump National Golf Club Bedminster, en Bedminster Township, Nueva Jersey, el 19 de noviembre de 2016.

Sean Spicer (a la derecha) y Jason Miller, asesor principal del presidente electo Donald Trump, hablan con los medios de comunicación en la casa club del Trump National Golf Club Bedminster, en Bedminster Township, Nueva Jersey, el 19 de noviembre de 2016.

Teniendo en cuenta los antecedentes propios de Trump como maestro de marcas y organizador de espectáculos que dirigía concursos de belleza como una actividad adicional, era probablemente inevitable que él iba a estar mirando más allá de los currículos para buscar una cierta apariencia en sus jugadores de apoyo.

“La presentación es muy importante porque representas a Estados Unidos no sólo en el escenario nacional, sino también en el escenario internacional dependiendo de la posición”, dijo el portavoz de transición Trump, Jason Miller.

Para dirigir el Pentágono, Trump eligió un general de combate robusto, a quien compara con uno histórico. En las Naciones Unidas, su embajador será un indio americano equilibrado y elegante con una interesante historia de fondo sobre inmigrantes. Como secretario de Estado, Trump aprovechó a un neófito para la diplomacia internacional, pero uno cuyo cabello plateado y experiencia en la sala de juntas proyecta autoridad.

El desfile de potenciales solicitantes de empleo pasando por un grupo de cámaras de medios de comunicación para abordar los ascensores de la Torre Trump se parece a la de un llamado a una audición o casting. No es casualidad que una desproporcionada cantidad de los nombres mencionados para los puestos de trabajo más altos en el escalafón de la administración Trump son rostros familiares a los espectadores obsesivos de noticias por cable ─de quien el presidente electo es uno de ellos.

“Le gustan las personas que se presentan muy bien y está muy impresionado cuando alguien tiene antecedentes de ser bueno en la televisión porque piensa que es un medio muy importante para la política pública”, dijo Chris Ruddy, director ejecutivo de Newsmax Media y un viejo amigo de Trump. “No lo olvides, es un tipo del negocio del espectáculo, estaba en el pináculo del negocio del espectáculo y piensa en el negocio del espectáculo, y ve esto como un negocio que se relaciona con el público”.

“La apariencia no tiene que ser necesariamente alguien que debería estar en la portada de la revista GQ o Vanity Fair”, dijo Ruddy. “Se trata más de la apariencia y la conducta y la fanfarronería”.

Cuando Trump anunció formalmente su selección para el cargo de vicepresidente en julio pasado, dijo que el récord económico de Mike Pence como gobernador de Indiana era “la razón principal por la que quería a Mike, aparte de que se ve muy bien, además de tener una familia increíble, una esposa y una familia increíbles”.

Y al elegir al general jubilado de la Marina James Mattis como su candidato para la Secretaría de Defensa, Trump lo alabó como “lo más cercano al General George Patton que tenemos”.

Mattis tiene un parecido físico con el legendario comandante de la Segunda Guerra Mundial, así como con el difunto actor George C. Scott, que ganó un Oscar por su interpretación de Patton en la película biográfica de 1970. Trump también parece particularmente enamorado de un apodo que a Mattis se le dice que no le gusta en privado.

“Sabes que él es conocido como ‘Perro Rabioso’ Mattis, ¿verdad? ‘Perro Rabioso’ por una razón”, dijo Trump en una entrevista reciente con el New York Times.

El presidente electo, sin embargo, no menciona el otro alias de Mattis, que es “Monje Guerrero”. O su señal de llamada: “Caos”.

Por otra parte, en el libro de Trump, no tener el tipo correcto de apariencia equivale a un descalificador. Durante la campaña presidencial, provocó una controversia cuando declaró que la candidata demócrata Hillary Clinton carecía de “una apariencia presidencial, y necesita una mirada presidencial”.

Durante las primarias del partido Republicano, Trump frecuentemente hizo comentarios punzantes sobre la apariencia de sus oponentes.

Esa clase de estándares profundos sobre la raza ayudaron a Trump a tener éxito como estrella de la televisión y marca internacional, pero sus críticos dicen que esos estándares son preocupantes en la oficina oval.

Sus selecciones de personal muestran señales de ser “moldeados para el programa de televisión de su administración”, dijo Bob Killian, fundador de una agencia de branding con sede en Chicago. “Todos son personas perfectamente peinadas que parecen que pertenecen a una serie”.

¿Les hace casting Trump a los miembros de su equipo?

El Presidente electo de Estados Unidos Donald Trump cree que aquellos que aspiran a cargos en su gabinete deben lucir bien. Sobre el artículo del The Washington Post reproducido por El Tiempo Latino, opinan corresponsales internacionales en la capital de los Estados Unidos. José López Zamorano, de Notimex sugiere varios nombres si de fama y apariencia se trata: Alicia Machado Secretaria de Salud, Kevin Spacey Secretario de Estado entre otros. Moderador: Juan Carlos Irragory. Programa: Club de Prensa. Producción: NTN24

El Presidente electo de Estados Unidos Donald Trump cree que aquellos que aspiran a cargos en su gabinete deben lucir bien. Sobre el artículo del The Washington Post reproducido por El Tiempo Latino, opinan corresponsales internacionales en la capital de los Estados Unidos. José López Zamorano, de Notimex sugiere varios nombres si de fama y apariencia se trata: Alicia Machado Secretaria de Salud, Kevin Spacey Secretario de Estado entre otros. Moderador: Juan Carlos Irragory. Programa: Club de Prensa. Producción: NTN24

Pero el portavoz de Trump, Miller, insistió en que algunas calificaciones no se prestan a las líneas de un currículum: “Las personas que están siendo seleccionadas para estos puestos clave deben ser capaces de sostenerse por su propia cuenta, necesitan ser hacedores y no flores de pared, y necesitan transmitir un claro sentido de propósito y compromiso”.

Todo esto le ha llevado a algunas selecciones poco convencionales. Si es confirmado por el Senado, el director ejecutivo de ExxonMobil, Rex Tillerson, se convertirá en el primer secretario de Estado en la historia moderna en llegar al puesto sin experiencia en el gobierno. De nuevo, Trump mismo no tiene ninguna.

La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley (Republicana), tiene poca experiencia en materia de política exterior para calificarla como embajadora de las Naciones Unidas, pero es una estrella política en ascenso que aporta diversidad a las selecciones de Trump, en gran medida blancos y hombres.

Dada la forma en que ella y el presidente electo se enfrentaron durante la campaña de 2016, la selección de Haley también sugiere que Trump está dispuesto a admitir a sus adversarios cuando se adapten a sus necesidades.

En la contratación, Trump ha confiado durante mucho tiempo en sus propias impresiones, a veces más que la experticia o experiencia de un candidato.

En 1981, vio a un guardia de seguridad en el Abierto de Tenis de Estados Unidos (el US Open que se celebra en Nueva York) expulsar magistralmente a unos agitadores. Trump le pidió a Barbara Res, una de sus principales ejecutivas de en el sector de la construcción, contratar al hombre.

-¡Pero no lo conoces! Ella protestó. Trump dijo que le había gustado cómo se veía el hombre cuando manejaba la situación.

Ese guardia de seguridad, Matthew Calamari, ha trabajado para Trump durante 35 años y ahora es jefe de operaciones de Trump Properties. Su hijo, Matthew Calamari Jr., comenzó con Trump hace cinco años como guardia de seguridad y ahora es el director de vigilancia de la Organización Trump.

Los ayudantes más cercanos de Trump han llegado a aceptar que es probable que descarte a los candidatos si no son atractivos o no coinciden con su imagen del tipo de persona que debe mantener un determinado trabajo.

“Ese es el idioma que él habla, es muy estético”, dijo una persona familiarizada con las deliberaciones internas del equipo de transición que hablaron bajo la condición de anonimato. “Usted puede venir con alguien que está muy calificado para el trabajo, pero si no tiene la apariencia, no van a ninguna parte”.

Varios de los allegados de Trump dijeron que creían que el bien peinado bigote de John Bolton fue uno de los factores que perjudicaron al grandilocuente ex embajador de las Naciones Unidas en el sorteo de secretario de Estado.

“A Donald no le iba a gustar ese bigote”, dijo un allegado, quien habló con la condición de anonimato para hablar con sinceridad. “No puedo pensar en alguien que esté muy cerca de Donald que tenga una barba que él le guste”.

Trump se sintió atraído por Tillerson y el ex candidato presidencial Mitt Romney como Secretario de Estado debido a su presencia y la forma en que comandan una sala de reuniones cuando entra a ella.

El presidente electo consideró a Romney a pesar de las duras críticas del ex gobernador de Massachusetts durante la campaña presidencial. Varios asociados de Trump dicen que fue atraído a Romney, y más tarde a Tillerson, por su calidad en el “casting central”, una frase que el presidente electo utiliza con frecuencia en sus conversaciones privadas.

La gente cercana a Trump dijo que ha estado ansioso por poner a una mujer de buena presencia en televisión como Secretaria de Prensa o en algún otro papel público en la Casa Blanca ─porque piensa que atraería a los espectadores y ayudaría a inocularlo de las acusaciones de sexismo que arrastró durante su campaña presidencial.

Su primera opción fue su gerente de campaña, Kellyanne Conway, quien se ha resistido a la oferta. Otros en consideración incluyen Laura Ingraham, Kimberly Guilfoyle y Mónica Crowley, todos los cuales son expertos conservadores familiar para los espectadores de Fox News Channel.

El favorito actual para el Secretario de Prensa es el jefe del Comité Nacional Republicano y el director de comunicaciones Sean Spicer, quien ha impresionado a Trump con sus duras e inflexibles defensas de la nueva administración en entrevistas hostiles en redes de noticias por cable. (Spicer fue nombrado hace unas pocas horas como Secretario de Prensa).

Crowley, por su parte, ha sido elegida para convertirse en jefe de comunicaciones del Consejo de Seguridad Nacional de Trump, donde el subdirector será KT McFarland, otro antiguo habitante de la sala verde de Fox.

También se dice que Trump está considerando al comentarista de CNBC Larry Kudlow como jefe de su Consejo de Asesores Económicos. Este puesto normalmente es dado a un prestigioso economista, pero Kudlow carece de una licenciatura o un título de postgrado en el tema.

Kudlow es, sin embargo, conocido por su ardua defensa de los recortes de impuestos, que son también una prioridad para el presidente entrante. En la administración de Trump, la descripción del trabajo puede ser formular políticas ─y también ayudar a venderlas en la televisión.

(Marc Fisher, Matea Gold y Rosalind S. Helderman de The Washington Post contribuyeron con este reporte).

Traducción: El Tiempo Latino / El Planeta