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INVESTIGACIÓN: Fallas del Estado para atender las muertes por abuso y negligencia infantil (PARTE I)


Jenifer Mckim | New England Center for Investigative Reporting | 10/16/2015, 10:38 a.m.
INVESTIGACIÓN: Fallas del Estado para atender las muertes por abuso y negligencia infantil (PARTE I)
El New England Center for Investigative Reporting investigó las muertes de más de una centena de niños que han fallecido por abuso o negligencia de sus cuidadores entre 2009 y 2013. En su website, publican una inforgrafía donde se describe cada caso | NECIR

Un examen de estos tristes casos muestra que los errores ocurren en todos los niveles del proceso: desde jóvenes en riesgo que el sistema no pudo acoger o infantes con casos abiertos de servicios sociales que cayeron en el olvido, a bebés que fueron canalizados a un programa destinado a jóvenes de bajo riesgo que no pudo salvarlos.

Y sin ir muy lejos, el pasado 18 de septiembre, el DCF recibió más críticas con la revelación de que “Baby Doe”, quien fue hallada muerta en una bolsa de basura en Deer Island este verano, era Bella Bond, una bebé de 2 años que había estado dos veces bajo la supervisión de los trabajadores sociales del estado. A principios de este mes, el gobernador Charlie Baker celebró una conferencia de prensa en la que reconoció que el DCF “tiene muchos problemas sistémicos y vamos a solucionarlos... Nadie está de pie aquí diciendo que todo está bien”. Sin embargo, muchos especialistas en niños ven con preocupación que se pasa de una tragedia a la siguiente sin aprender de los errores del pasado o aplicar una reforma duradera. Los propios datos de mortalidad infantil del estado son defectuosos, los equipos de trabajo para analizar las muertes no suelen reunirse, y los trabajadores sociales de la DCF dicen que a menudo se les impide saber cualquier cosa acerca de lo que salió mal cuando un niño murió, según encontró la investigación del Centro.

“Es un sistema muy disfuncional. No sólo está fallando el, sino que también el otro ojo del estado, los grupos de trabajo de revisión de mortalidad infantil, son en gran parte disfuncionales”, dijo el doctor Robert Sege, vicepresidente de la organización sin fines de lucro Health Resources in Action, con base en Boston, quien pertenece a un equipo de revisión en el condado de Suffolk que no se ha reunido en más de un año. “¿Cómo se hacen mejoras si no abres los ojos y miras lo que está pasando?”

El New England Center for Investigative Reporting y el Boston Globe obtuvieron información sobre muertes de niños por abuso y negligencia de los padres y cuidadores a través de una solicitud de registros públicos que tardó siete meses en completarse y costó cerca de $4500 dólares. El personal del centro también pasó meses revisando los registros judiciales y policiales, y entrevistando a familias y expertos para esta historia, y encontró que:

• Treinta y ocho niños que murieron entre 2009 y 2013 habían recibido servicios de los trabajadores sociales del estado, y 26 de ellos estaban bajo la supervisión del Estado en el momento de sus muertes. Otros niños fallecidos tuvieron contacto con la DCF, ya sea para recibir servicios voluntarios o porque su familia fue objeto de una denuncia que fue ignorada por los trabajadores sociales. Pero el DCF se negó a divulgar información sobre las quejas que habían sido ignoradas.

• El sistema del DCF para recibir quejas sobre maltrato -que fue hecho hace seis años, y al cual se opone el sindicato que representa a los trabajadores sociales- divide a los niños en categorías de alto riesgo y de bajo riesgo, y los casos de menor riesgo son asignados a los trabajadores que requieren menos entrenamiento. Entre 2009 y 2013, 10 niños en la categoría de bajo riesgo murieron, incluyendo 7 en 2013, según los documentos, que plantea interrogantes sobre si el sistema tiene suficientes salvaguardas para proteger a los niños.

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