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Cómo conquistar tus miedos para tener un parto absolutamente extático

El embarazo y dar a luz es un punto de transición enorme en la vida de una mujer que puede causar mucha ansiedad y miedos—lo cual es cien por ciento normal y natural que esto suceda. Lo bueno es que tienes la opción de no dejarte manipulear por los miedos a dar a luz. El miedo es la causa principal y número uno de dolores e intervenciones durante el parto inhibiendo a las mujeres de disfrutar por completo del milagro máximo de la vida que es traer al mundo una vida, su hijo. Por eso es clave que no dejes que los miedos tomen control de ti durante el parto. El fundador de la terapia Gestalt, Fritz Perls, dijo que “el miedo es emoción pero sin respirar”. Ahora imagínate si cada vez que sentimos miedo, respiramos hondo, sonreímos y nos “lanzamos” a los brazos de la vida…¿qué experimentaría? Esta es la base de lo que leerás a continuación—cómo desarmar tus miedos antes de dar a luz para que no sólo tu parto fluja de la manera más natural posible sino que tu niño también llegue al mundo de manera relajada y feliz.

Espero también poder brindarte aquí técnicas sencillas para que controles concientemente esos miedos que surgen durante el parto para que experimentes un parto totalmente extático.

Cuando el amor y la relajación dominar el trabajo de parto y el parto, la intensidad del mismo se tornará en una experiencia profundamente placerentera.

1-Los miedos se alojan en distintas partes del cuerpo

Todos guardamos emociones y miedos en el cuerpo en diferentes niveles. Cuando el cuerpo de la mujer da a luz, se llena de energía para asistir las demandas necesarias y también saca a la luz todo lo que tal vez se hallaba escondido a distintos niveles incluido el subconciente. En una situación como dar a luz nada queda escondido. Miedos que puedas tener escondidos y reprimidos con maestría y control por años surgen como si nada y sin pedir permiso pudiendo causar interrupciones en el parto. Cuánto más reprimidos estén más el cuerpo peleará el flujo de la energía durante el parto para que ese miedo continúe reprimido. Todo esto sucede a un nivel muy primario o primitivo ya que los miedos están básicamente basados (valga la redundancia) en la sobrevivencia y preservación. La clave está en identificar qué es real y qué no.

Por ello, hacer los miedos concientes y trabajar en ellos antes del parto te puede dar herramientas poderosas para hacer que esos miedos trabajen para ti y no en contra. Recuerda también que no tienes todo bajo control, debes confiar y dejar ir el resto a que la naturaleza haga su parte. Terapias alternativas o modernas, afirmaciones, yoga prenatal, ejercicios de respiración profunda, las afirmaciones, y la meditación, son algunas de las formas sencillas y poderosas para llegar al día de parto con calma, paz, y lista para vivir el mejor día de tu vida.

2-Los miedos causan dolor

Las mujeres temerosas del parto o temerosas de las emociones que el parto les trae, resistiraán el proceso de trabajo de parto a un nivel (como hablamos antes) primario o primitivo. El miedo y la resistencia son bloqueadores de energía y de energía vital (o prana, o chi) causando tensión en el cuerpo y por ende aumentando el dolor.

Para muchas mujeres, esto puede trasnformarse en un parto dificultoso incluyendo la necesidad de intervenciones. Recuerda que cuando el miedo domina las emociones durante el parto, la intensidad del mismo se manifiesta como dolor más intenso.

3-Sé honesta contigo misma

Mucha gente le tiene miedo a enfrentar sus miedos, con la preocupación de que si lo hacen puedan tornarse más intensos o hasta realidad. Pero lo cierto es que lo que uno resiste persiste, como dice el dicho. Cuanto más evitamos los miedos, más fuerza toman.

Otras personas tienen miedo a la transformación de lo que implica ser madre y a cómo afectará su vida. Otras a los cambios físicos. Otras a ambas cosas y hasta cosas relacionadas tal vez con situaciones y relaciones del pasado. Lo más importante es sacarle la máscara al miedo, ponerle nombre, agradecerle por su presencia y respirar profundo sabiendo que estás totalmente a salvo en este momento. Mira al miedo en los ojos y crea tu propia realidad.

4-Haz tus miedos concientes

Este punto se relaciona con el anterior. Una vez que desenmascaras al miedo lo traes del plano inconsciente al consciente donde no puede sobrevivir. Lo cual no significa que desaparezca. Sí puede volver a aparecer pero cuando lo haga no le prestarás atención.

Es importante que trabajes con un miedo a la vez, trabaja con el que sientas que es más fuerte en el momento. Una vez que lo identifiques, míralo por todos sus lados y ángulos. Luego crea una intención para liberarlo, déjalo ir, permitiendo y confiando que el Universo te provea con lo que necesites para hacerlo.

5-El poder está en tus manos

Pregúntate: ¿Cuál es la probabilidad de que ese temor se haga realidad? Investiga. Edúcate. Cuánto más sepas, más podrás protegerte. El saber es poder.

¿Cuáles son los factores principales que puedan causar que ese temor se haga realidad? ¿Qué puedes hacer (si lo hubiera) para prevenir eso? Planea tu parto de manera conciente, ármate de información. Tu eres tu principal defensora y única creadora de tu realidad. El poder está en tus manos, y de nadie más.

6-Crea pilares de apoyo

Buscar o pedir apoyo o ayuda no es señal de debilidad. Por el contrario, es señal de cuán fuerte deseas ser. No hay necesidad de transitar un momento cómo este sola. Comparte tus miedos con tu pareja, amigos, médico, y familiares, o con quienes te sientas cómoda y segura. Rodéate de aquellos que puedan ser tus pilares, de quienes te ayuden y apoyen cuando tu no puedas hacerlo por ti misma; rodéate de quienes te fortalezcan.

7-Si los miedos se tornaran realidad

Muchos vivimos con la mentalidad de que “eso no me va a pasar a mi”.

Y si pasa, ¿qué? ¿Existe la manera que puedas hallar la paz o estar bien con eso? ¿Cómo? ¿Qué necesitarías para llegar a ese lugar? En las respuestas (honestas) a estas preguntas hallarás el tesoro escondido. Si puedes ser honesta contigo misma y realmente hallar la paz en las respuestas entonces habrás realmente hecho tu trabajo interno. ¡Felicitaciones!

La meta está en derribar a los miedos, esfumarlos, y sólo lo lograrás indagando tu ser.

8-Usa la vida diaria como preparación para el parto

Un parto refleja la vida misma. Obsérvate a diario y fíjate cómo manejas y confrontas los miedos en tu vida. Presta atención, y tórnate conciente de tus patrones de conducta y reacciones.

Usa tu vida diaria como práctica para el gran día de tu vida: dar a luz. Practica los comportamientos que quieres usar ese día. Y las mejores maneras de hacerlo es a través de los sonidos, de la respiración conciente, apoyo, movimiento y expresión. Úsalos.

Créate una nueva forma de ser, como si fueras la actriz principal de una película, y se tornará tu segunda piel el día del parto.

9-La transformación y el cambio es inminente

A medida que el día del parto se aproxime, aumentará la intensidad de las emociones. Por eso, en lugar de ponerlas a un lado, confróntanlas, vívelas. Reconoce que cada nacimiento es un portal, algo que nos transforma constantemente más allá de lo que sabemos. Será como si una parte de ti “muriera”, y en sí así es porque estarás despidiéndote de la vida que tenías o de la vida como la conocías. Pero en realidad todos pasamos por esto a diario—con cada atardecer nos despidimos de lo que fue para abrazar con abandono lo que la vida nos de en el próximo amanecer.

Si este cambio te emociona, entonces fantástico. Pero si no fuera así, entonces continúa indagando qué necesitas para llegar a ese punto de anticipación positiva. Una vez que lo identifiques pónte en acción, manos a la obra para hacerlo. Recuerda que cuánto más alineada estés con el día de recibir a tu bebé, más y mejor podrás lidear con lo que se te presente.

10-Entrégate con abandono

Si has hecho la tarea de los nueve pasos anteriores, felicitaciones porque trabajar internamente lleva coraje y determinación pero también te abren las puertas del éxito. Pero para que sea un éxito rotundo necesitarás poner en práctica la úlima pieza de la práctica: confiar y entregarte con total abandono. Recuerda que tu responsabilidad es ocuparte de cierta parte del esquema haciendo lo mejor que puedas pero no todo estás bajo tu control. El resto están en manos de una fuerza más grande y poderosa. Ahora que completaste la parte más grande confía en que todo se dará de la manera más perfecta. Las afirmaciones pueden ayudar mucho para dejar ir, confiar y entregarte al mágico proceso de dar a luz.

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