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Cambiar pañales, la nueva manera de meditar para las mamás

Ser mamá es uno de los llamados más altos de la vida— desarrolla carácter, paciencia, compasión, humildad, amor, fé, fuerza, y toleranci entre tantas otras virturdes. Partiendo de esta perspectiva podríamos decir que puede ser una oportunidad extraordinaria para expandir la conciencia, vivir una vida plena, y devota al servicio. Y si a todo eso le agregas una cuota de humor y diversión, entonces ser madre se tornará en una oportunidad diaria para conectar con tu ser interno, una verdadera práctica espiritual.

Cuando realmente conectas con lo fundamental e importante que es ser madre podrás expandirte desde el corazón y hallar el significado de la vida en el servicio y amor diario (aún cuando no duermas). Usa esta guía ayuda para transformar tu maternidad y descubrir como, por ejemplo, , cambiar pañales puede ser tu meditación diaria y práctica espiritual liberadora.

1) Disfruta el momento

Una vez que se tienen hijos la vida cambia por completo. Hasta cambiarás en la manera en que percibes la vida y la concentración que desarrollarás. Los días pasarán volando. Por lo cual es importante que disfrutes cada momento.

2) Haz las paces con los pañales sucios

Cuando tienes que levantarte en medio de la madrugada para cambiar pañales recuerda que no durará para siempre. Por otro lado piensa que mientras el resto del mundo duerme, tu estás levantada conectando con tu bebé—uno de los momentos más mágicos que tendrás con tu niño.

3) Reduce el uso de la tecnología

Si bien la tecnología puede ayudarte a tener más tiempo para ti, busca actividades para tu niño que lo ayuden a conectar y no a desconectar.

4) Medita dando el pecho

Si no tienes tiempo para meditar y haz querido hacerlo antes, aprovecha cuando le des el pecho a tu bebé—es la mejor actividad para desconectarte del mundo y ser uno con tu hijo. Donde te tornas tan presente que te olvidas del mundo exterior y del tiempo.

5) Mímate y cuídate

Tu también necesitas cuidado y atención. Cuidarse a sí mismo es muy importante. Si no te cuidas, tu bebé no recibirá la atención y el cuidado que se merece y necesita. Cambia de estilo de cabello, maquíllate, date un baño de espumas…las pequeñas cosas son las que cuentan la clave es que todos los días hagas algo por ti.

Aquí también puedes incluir organizar una agenda donde sepas que tendrás tiempo con tu esposo o para tomar esa clase de yoga. Es como quienes trabajan de lunes a viernes y saben que tienen el fin de semana. Lo importante es que tengas tu cable a tierra. No todo es dar. Debemos aprender a recibir también.

Pide ayuda cuando la necesites. Rodéate de quienes te apoyen y mimen.

6) Encuentra el equilibrio

Hablando de dar y recibir y que no todo es dar…exacto, hay que hallar el equilibrio (como en todo). Nadie dijo que tienes que ser la Mujer Maravilla con super poderes biónicos. Respeta tu naturaleza humana, los cambios de tu cuerpo, escúchate y hónrate. Así como tu niño pasará por sus etapas de cambio y crecimiento, tú también lo harás—crecerás como madre y como ser humano. Recuerda que para hallar el balance a veces hay que perderlo primero.

7) Tu hijo es tu espejo

Muchas veces cuando el bebé llora pensamos en lo físico. Tiene hambre, frío, le están saliendo los dientes, hay que cambiarle los pañales, tiene gases…pero cuando no es nada de eso, ¿has pensado que tal vez hay algo más que pueda molestarle? Mírate a ti misma (introspección)… ¿estás nerviosa, irritada, apurada, estresada, triste? ¿Qué energía le das a tu bebé? Recuerda que los niños son extra sensibles y además de alimentarse de tu pecho, se alimentan de tu energía también.

8) Halla tu comunidad

Dentro del camino espiritual existe un principio fundamental que es de relacionarse con la gente de uno, que piensa como uno, tu tribu. En ella nos refugiamos, donde encontramos contención e inspiración.

9) Honra a tu guru

Hay una canción que me encanta que dice “¿qué es el guru, quién es el guru? El guru eres tu, el guru vive en ti”. Pero mira a tu niño como si fuera tu guru; tu guru para realmente vivir una vida en servicio, sin apegos (o Seva, como se dice en sánscrito). La vida es servicio, y dicen que es el camino a la iluminación.

Espero que luego de leer este artículo realmente creas que ser mamá es realmente una práctica espiritual sin necesidad de agregar ni cambiar nada.

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