Las dudas sobre la vacunación entre los latinos evangélicos plantean un desafío para los funcionarios

por | May 4, 2021

La enfermera Samantha DeJesus le explica sobre la vacuna Moderna COVID-19 a Sergio Pérez de Weymouth, MA en un evento de vacunación organizado por la Asociación de Profesionales Latinos para América en Boston, MA. (Adam Glanzman / The Washington Post)

Tibisay Zea y Frances Stead Sellers

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Domingo tras domingo, los feligreses se acercaban en privado a Víctor Chicas después de que él pronunciara su sermón en una pequeña iglesia frente a una tienda Dunkin’ Donuts.

¿Es segura la vacuna contra el coronavirus?, le preguntaron a su amado pastor. ¿Permitiría al gobierno rastrearlos? Y, además querían saber, ¿qué podría representar la vacuna para los cristianos?


Chicas padecía al tener que dar respuestas a los 80 miembros de la congregación del Ministerio Dios Habla Hoy, considerando las preocupaciones respecto al mal estado de su propia salud, su interpretación de la palabra de Dios y los rumores que se difundían en Internet.

«Esta vacuna tiene el potencial de convertirse en un método para controlar a la humanidad», dijo Chicas desde su silla de ruedas, haciéndose eco de las preocupaciones con respecto a que la tecnología permitiría a las autoridades vigilar a los inmigrantes.

Las dudas de Chicas reflejan el dilema que enfrentan los funcionarios de salud pública mientras luchan con las dudas que existen sobre las vacunas entre los latinos, incluido el creciente número de personas, como Chicas, que se identifican como evangélicos. La desconfianza de muchos latinos hacia el gobierno se combina con la desinformación generalizada a través de la web y las preocupaciones religiosas de que la vacuna representa lealtad a los enemigos de Dios. La renuencia, que amenaza a las comunidades que ya han sido golpeadas por el COVID-19, está generando respuestas desde la Casa Blanca hasta los organismos, donde la Oficina de Asociaciones Religiosas y Vecinales ha realizado llamadas regulares con líderes religiosos para discutir estrategias para combatir las dudas y temores.

«Estamos siendo muy específicos», dijo Gabriel Salguero, fundador de la Coalición Nacional Evangélica Latina, quien participa en las llamadas de la Casa Blanca. «Hay razones justificables para ser cautelosos», agregó Salguero, describiendo un historial de abuso por parte de los funcionarios de salud pública y las autoridades de inmigración. La coalición ha hecho de la aceptación de la vacuna un elemento central de su misión, y se asoció con Ad Council, organización sin fines de lucro, para crear mensajes dirigidos a los evangélicos hispanos en varias miles de congregaciones en todo el país, incluso en el área de Boston. En sermones recientes, Salguero indicó que ha usado lenguaje e imágenes bíblicas para contrarrestar la desinformación:


«Conocerás la verdad, y la verdad te hará libre», dijo, citando un versículo del Nuevo Testamento.

La religión parece desempeñar un papel importante en lo que respecta a las dudas sobre las vacunas.

El escepticismo parece ser relativamente alto entre los evangélicos en general. Más de 3 de cada 10 cristianos evangélicos o born-again, como se identifican a sí mismos, dicen que probablemente o definitivamente no recibirán la vacuna, en comparación con poco más de 2 de cada 10 estadounidenses que no son evangélicos, según una encuesta del Washington Post-ABC News el mes pasado.

En todo el país, el 28 por ciento de los hispanos dicen que definitivamente o probablemente no recibirán la vacuna, según datos de encuestas de marzo del Pew Research Center. El número sube al 33 por ciento para aquellos que se identifican como protestantes. La mayoría de los protestantes hispanos en los Estados Unidos se identifican como evangélicos.

Si bien muchos líderes de la iglesia como el Papa Francisco y prominentes obispos protestantes han instado a las personas a protegerse con las vacunas, la fe evangélica está altamente descentralizada, lo que permite un sinfín de interpretaciones de las Escrituras y diferentes puntos de vista sobre la vacunación, incluidas las falsas afirmaciones de que altera la composición genética o contiene tecnología de seguimiento.

Recientemente, el director de los Institutos Nacionales de Salud, Francis S. Collins, se describió a sí mismo como «un seguidor de Jesús» cuando se dirigió a un evento en línea organizado por Wheaton College. Collins instó a los oyentes a considerar la vacunación como «un momento de amar al prójimo» que les ayudará a proteger a otros del COVID-19.

En Massachusetts, como en muchos otros estados, los datos de vacunación sobre raza y etnia están incompletos. Pero los datos estatales sugieren que los latinos tienen la tasa de vacunación más baja de cualquier grupo étnico. A pesar de los esfuerzos para vacunar a los latinos en sus comunidades, solo el 30 por ciento ha sido vacunado, según el departamento de salud del estado, en comparación con el 34 por ciento de los afroamericanos y el 52 por ciento de los blancos.

Entre los que han expresado escepticismo sobre la vacuna se encuentra Luis Morales, fundador y líder de la iglesia evangélica Vida Real Internacional, con sede en Medford, Mass. La iglesia, que ocupa casi todo el piso de un edificio de oficinas, tiene incluso un mayor alcance en línea.

Morales, quien se negó a permitir que una reportera asistiera a sus servicios y pidió a los miembros de su congregación que no hablaran con ella, accedió a una entrevista en la que afirmó que es inmune al COVID-19 luego de haber contraído la enfermedad el año pasado.

«No me pondría la vacuna. No lo necesito», dijo Morales.

En línea, Morales ha sido más directo. En un video publicado en Facebook en noviembre, el pastor hizo afirmaciones falsas de que las vacunas contra el coronavirus pueden causar infertilidad masculina, alegando una conspiración para reducir la población mundial de latinos que, afirma Morales en el video, se están reproduciendo a tasas más altas que otros grupos étnicos. Luego de que YouTube bloqueara su canal, que tiene más de 330.000 seguidores, durante una semana, la mayoría de los videos en los que Morales habla sobre el coronavirus o la vacuna desaparecieron.

Morales parece haber adoptado recientemente una postura menos radical, pidiendo a sus seguidores que investiguen antes de decidir si recibir la vacuna y dejando en claro su propio escepticismo.

Morales comentó en una entrevista que apoya la idea de alcanzar la inmunidad colectiva y recomienda que sus seguidores tomen un batido que él creó con ingredientes naturales destinados a estimular el sistema inmunológico.

«Es posible que un médico no tenga tanto conocimiento sobre el virus como yo», dijo.

Morales no está solo. En un video de diciembre, el pastor Guillermo Maldonado, que vive en Florida, le indicó a su congregación que no se vacunase. El video, publicado por Right Wing Watch, un proyecto del grupo de defensa progresista People for the American Way, muestra al televangelista hondureño-estadounidense y líder del Ministerio Internacional Rey Jesús de la megaiglesia de Miami alternando entre español e inglés mientras exhorta a sus seguidores.

«Las vacunas están hechas para alterar su ADN», aseguró Maldonado, llevando un micrófono para que la voz retumbara alrededor de la iglesia, que el expresidente Donald Trump visitó mientras buscaba el apoyo latino en el estado. «Están hechas para rastrearte, rastrearte», continuó Maldonado, mientras caminaba de un lado a otro. «No te pongas la vacuna. Cree en la sangre de Jesús. Cree en la inmunidad divina».

Maldonado no respondió a los numerosos intentos de llegar a él.

Kmarie Tejeda, estudiante de posgrado en teología en la Universidad de Boston, ha estado rastreando los mensajes de las redes sociales compartidos por hispanos que creen en las conspiraciones de QAnon en YouTube y en grupos de Telegram encriptados que tienen miles de miembros. Entre sus preocupaciones está la opinión infundada de que las vacunas contienen un microchip que permitirá a las autoridades rastrear a las personas.

Tejeda, quien es de ascendencia dominicana y se identifica como evangélica, recuerda su simpatía por el pensamiento espiritual y antiautoritario cuando comenzó la pandemia.

«Estaba tratando de encontrar respuestas», dijo Tejeda. «Me gusta este pensamiento místico porque es parte de mi historia, de mis antepasados».

Aunque se ha distanciado de información que no tenía sentido para ella, ha seguido rastreando los grupos, entre ellos «Patriotas Unidos y Despiertos en Conciencia, apoyando a Donald Trump», que cuenta con más de 29.000 miembros.

En el chat grupal, donde se publican nuevos comentarios casi cada segundo, los participantes describen la vacuna como parte de una agenda para «dañar a los oprimidos» o reducir la población mundial. Las publicaciones cuestionan la ciencia detrás de la vacuna, alegando que está «en manos del mal».

Ese lenguaje profético centrado en la vacuna, «definitivamente es algo que está en el aire», dijo Roberto Miranda, pastor de Lion of Judah en el vecindario Roxbury de Boston, una de las iglesias evangélicas latinas más grandes de Nueva Inglaterra. A él, como a Chicas, a menudo se le pide consejo médico y si la vacuna es compatible con la teología evangélica.

Un domingo reciente, Miranda dedicó el inicio del servicio a explicar la evolución de su propio pensamiento y por qué finalmente decidió vacunarse.

«Pensé por un tiempo ‘No voy a ponérmela'», comentó Miranda a una audiencia de alrededor de 100 latinos, principalmente del Caribe y Centroamérica. «No porque pensara que había algo dañino, siniestro en la vacuna, sino simplemente porque Dios me ha traído aquí sin tener que usar ningún tipo de medicina. Dios me ha protegido», dijo, mientras la gente asintió y aplaudió con entusiasmo.

Después de reunirse con expertos de salud en Boston, Miranda cambió de opinión y está aconsejando a sus feligreses que se vacunen. En marzo, organizó una clínica de vacunación en la iglesia.

Entre los que fueron vacunados ese día se encontraba Damaris López, miembro de la iglesia de Miranda y administradora comunitaria de la organización sin fines de lucro Alpha, con sede en Boston, que recientemente lanzó una campaña para aumentar las tasas de vacunación entre los hispanos.

López ayudó a establecer la clínica de vacunación. Dijo que es común escuchar a personas que se sienten en conflicto con la vacuna debido a sus creencias religiosas.

«No los juzgamos, los escuchamos porque hay suficientes razones para que sean escépticos», señaló. «El sistema nos ha fallado a nosotros, inmigrantes, tantas veces, incluidos los que tenemos creencias religiosas, que la desconfianza es natural».

A ocho millas de distancia, en Everett, Chicas ha estado reevaluando su propia crítica hacia las vacunas.

Chicas, de 48 años, sufre de diabetes y obesidad, ambos factores que su médico le dijo que aumentarían las posibilidades de un contagio grave si contrajera el virus. Necesitaba estar bien no solo por él, sino también para cuidar al niño de 11 años que es hijo de su esposa.

Chicas no creyó en algunos de los rumores más inverosímiles que se difundieron en línea. Pero había escuchado de otros predicadores, algunos en iglesias vecinas, que las vacunas se usarían para controlar los movimientos de la gente. Eso lo dejó incómodo. No le agradaba la idea de tener que presentar pruebas de que había sido vacunado antes de abordar un avión para viajar a su natal El Salvador.

Sopesó esas preocupaciones con sus propios problemas de salud, que son una preocupación constante, y finalmente lo convenció de que debería recibir la vacuna, y abrió un enigma completamente nuevo.

¿Cómo debería hablar de su decisión con los feligreses que le habían pedido consejo? Como líder religioso, estaba acostumbrado a escuchar sus problemas más privados y brindar orientación espiritual sobre la interpretación de la Biblia. Pero, ¿cómo debería él, un pastor inmigrante que creó su iglesia aquí hace una década en una oficina de alquiler de automóviles, explicar las preocupaciones que estaban inquietando a los evangélicos de todo el mundo?

Su conclusión fue pragmática, basada en su comprensión de la Biblia.

«Les digo ‘Dios es un juez justo'», señaló Chicas. «Si lo hicimos con la conciencia tranquila, lo aprobará».

Chicas sabe que algunos miembros de la congregación no le creerán.

«Podemos decir cualquier cosa desde el púlpito», dijo Chicas. «Pero muchos feligreses buscan respuestas en las redes sociales y nadie controla ese territorio».


Scott Clement y Dan Keating contribuyeron con esta historia.

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