Lula Da Silva fue presiente de Brasil durante dos mandatos, entre 2003 a 2006 y de 2007 a 2011. Credit: EFE

El candidato izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales de Brasil realizadas el domingo. El 98.50% de las actas escrutadas muestran que Lula logró 50,81% de los votos, mientras que Jair Bolsonaro acumuló 49.18%.

La diferencia entre los dos candidatos es de 1 millón 910 mil 850, de acuerdo con información del Tribunal Superior Electoral de Brasil.

La votación del domingo enfrenta al derechista Bolsonaro, un aliado incondicional del expresidente estadounidense Donald Trump, contra el izquierdista Lula, respaldado por una coalición de inclinación autoritaria.

En un país de 214 millones que se extiende desde el Amazonas hasta las megaciudades del sureste, el resultado afectará la salud de la selva tropical más grande del mundo y el estado de la democracia en la nación más grande de América Latina.

Lula Da Silva fue presiente de Brasil durante dos mandatos, entre 2003 a 2006 y de 2007 a 2011. Dirigió al país en un auge de materias primas que ayudó a financiar planes de desarrollo social.

Dejó el cargo por la Operación Lava Jato, la investigación de corrupción más grande en Brasil que involucró a cientos de políticos y empresarios latinoamericanos. Lula fue condenado por corrupción y lavado de dinero en 2017, pero su caso quedó desestimado en 2021.

La campaña de elecciones presidenciales entre Lula y Bolsonaro profundizó la división en Brasil

El domingo culminó la campaña más polémicas en la historia moderna de Brasil, contaminada por la información errónea, desinformación, retórica explosiva y debates sobre la sexualidad, religión y raza.

Jair Bolsonaro difundió afirmaciones en las redes sociales de que Luiz Inacio Lula da Silva es un satanista, mientras que un anuncio de la campaña de Lula reprodujo una vieja broma de Bolsonaro de que «se comería un indio» para insistir en que era un caníbal real.

Bolsonaro también afirmó que Lula abriría baños unisex en las escuelas y cerraría iglesias, acusaciones que Lula negó.

El Observatorio de Violencia Política y Electoral registró 212 ataques por motivos políticos, incluidos 21 asesinatos, de julio a septiembre, un 110 por ciento más que el trimestre anterior.

La contienda brasileña es una señal de una nueva normalidad en las elecciones democráticas, donde los debates sobre presupuestos y gastos han sido reemplazados por amargas guerras culturales, ataques a los sistemas electorales y escepticismo sobre la democracia misma.

Fuente principal de la noticia: The Washington Post.

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