Tras analizar más de 100 productos de canabidiol (CBD) tópico de venta en establecimientos comerciales y por internet, los investigadores de Johns Hopkins Medicine han descubierto que la declaración sobre el contenido de CBD en las etiquetas es significativamente inexacta y engañosa. Asimismo, los resultados del estudio no solo han evidenciado que algunos de estos productos de venta sin receta contienen delta-9-tetrahidrocanabinol (THC), el componente principal del cannabis que causa el “subidón” o el “viaje”, sino que esta sustancia está presente en algunos productos en los que se indica expresamente que no la contienen.  

El estudio, publicado el 20 de julio en la revista científica JAMA Network Open, ha revelado que incluso algunos productos con CBD afirman tener propiedades terapéuticas que la Administración de Alimentos y Medicamentos Estadounidense (FDA) no ha avalado. Hasta la fecha, la FDA únicamente ha autorizado la comercialización de un producto con CBD, de venta exclusiva con receta, para tratar las convulsiones derivadas de trastornos epilépticos infrecuentes, y la comercialización de dos productos con THC, de venta exclusiva con receta, para tratar las náuseas y los vómitos producidos por la quimioterapia y los síntomas de inapetencia y pérdida de peso asociados al VIH y al sida.

“Las etiquetas con información inexacta y engañosa, en lugar de fomentar el consumo de productos autorizados por la FDA, que son inocuos y eficaces para el tratamiento de padecimientos concretos, acarrea el consumo de productos con CBD costosos y apenas regulados”, explica uno de los autores del estudio, el Dr. Tory Spindle, profesor adjunto de psiquiatría y ciencias conductuales en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

Según el Centro de Medicina Integral y Complementaria de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el CBD y el THC son los dos componentes más conocidos de la planta de cáñamo (Cannabis sativa), cuya principal diferencia radica en que el consumo de dosis altas de THC modifica la actividad psíquica (causa subidón), mientras que el consumo de CBD no produce efectos psicoactivos.  

La ley agrícola de 2018 (en inglés, The Farm Bill) establece que los productos con CBD que contienen menos de 0,3 % de THC no se clasifican como sustancias ilícitas, conforme la jurisdicción nacional, lo cual ha acreditado la comercialización y distribución masiva de dichos productos y, por consiguiente, ha dificultado las labores de vigilancia por parte de la FDA para resolver las alegaciones sobre propiedades terapéuticas falsas. Dicho lo anterior, el Dr. Spindle afirma que “los últimos estudios que se han llevado a cabo demuestran que las personas que consumen productos con CBD que contienen pequeñas cantidades de THC pueden dar positivo por cannabis en una prueba de antidopaje convencional”. Aún no se sabe si esto también ocurriría con los productos de CBD tópico, mas esta posibilidad se estudia actualmente.

A fin de realizar el estudio, los investigadores compraron 105 productos con CBD de uso externo, entre ellos, lociones, cremas y parches, tanto en tiendas online como en varios establecimientos comerciales ubicados en Baltimore, Maryland, entre julio y agosto de 2020. Los productos se sometieron a análisis empleando la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas, una técnica que permite identificar las cantidades exactas de CBD y THC.

De entre los 105 productos analizados, únicamente 89 (85 %) de ellos mencionaban en la etiqueta la cantidad de CBD en miligramos. De los 89 productos, 16 (18 %) contenían menos CBD que la cantidad declarada, 52 (58 %) contenían más CBD que lo declarado, y 21 (24 %) contenían la misma cantidad de CBD declarada en la etiqueta. Si bien la información sobre el contenido de CBD difería considerablemente, en promedio, los productos comprados en los establecimientos comerciales contenían un 21 % más de CBD que la cantidad declarada en la etiqueta y aquellos comprados por internet contenían un 10 % más de CBD que lo declarado.

En cuanto a la presencia de THC, esta sustancia se detectó en 37 (35 %) de los 105 productos, en cantidades que no sobrepasaban los límites establecidos por la ley. Cuatro (11 %) de los 37 productos anunciaban que no contenían THC, 14 (38 %) anunciaban que contenían menos de 0,3 % de dicha sustancia, y 19 (51 %) no declaraban información alguna en la etiqueta sobre la presencia de THC.

De entre los 105 productos, 29 (28 %) afirmaron que tenían propiedades terapéuticas, principalmente para aliviar el dolor y la inflamación, y 15 (14 %) declararon que tenían propiedades estéticas; p. ej. que reducían las arrugas o que hidrataban o mejoraban la salud de la piel. Cuarenta y nueve (47 %) de los productos analizados indicaban en la etiqueta que no contaban con la autorización de la FDA, no obstante, los otros 56 (53 %) no hacían ninguna declaración al respecto. El Dr. Spindle aclara que “la FDA no ha autorizado la comercialización de productos con CBD para tratar ninguna de las afecciones declaradas en los productos que se analizaron”.

“Los resultados de nuestro estudio evidencian la discrepancia entre la información en las etiquetas y las sustancias químicas contenidas en los productos con CBD, por lo que resulta fundamental regular y vigilar la comercialización de estos para garantizar la seguridad del consumidor”, asegura el Dr. Ryan Vandrey, autor principal del estudio y catedrático de psiquiatría y ciencias conductuales en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.  Los autores del estudio opinan que los productos con CBD deben cumplir con normas de calidad, de manera que los consumidores tengan la información adecuada y los elijan con pleno conocimiento y sin falsas promesas sobre propiedades y beneficios terapéuticos o estéticos. Asimismo, también instan a las personas a que consulten con el médico antes de empezar cualquier tipo de tratamiento con productos que contienen CBD.

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