APOYO. El presidente Joe Biden se ha apoyado mucho en las empresas para asegurarse de que sus trabajadores estén vacunados. | Foto: EFE.

Por Michelle Andrews / KHN

En estos días, los trabajadores que se niegan a vacunarse contra el COVID-19 pueden enfrentar repercusiones financieras, desde primas de planes médicos más altas hasta la pérdida de sus trabajos. Pero ahora, las consecuencias financieras podrían seguirlos más allá de la tumba: si mueren por COVID y no fueron vacunados, es posible que sus familias no obtengan los beneficios por fallecimiento que de otro modo recibirían.

La Autoridad de Transporte Metropolitano de Nueva York (MTA) ya no paga un beneficio por muerte de $500 mil a las familias de los trabajadores del metro, autobús y trenes suburbanos que mueren de COVID, si los trabajadores no estaban vacunados al momento de la muerte.

“Me parece innecesariamente cruel”, dijo Mark DeBofsky, abogado de DeBofsky Sherman Casciari Reynolds, en Chicago, que representa a los trabajadores en disputas por beneficios.

Otros empleadores tienen preocupaciones similares sobre brindar beneficios por muerte u otros beneficios a los empleados que se niegan a vacunarse.

En Massachusetts, el Ayuntamiento de New Bedford buscó extender los beneficios por muerte accidental a los empleados de la ciudad que murieron de covid, pero el alcalde no firmó esa legislación porque, entre otras cosas, no prohibía el pago si el trabajador no se había vacunado.

El presidente Joe Biden se ha apoyado mucho en las empresas para asegurarse de que sus trabajadores estén vacunados. En septiembre, la administración anunció que todos los empleadores con 100 o más trabajadores tendrían que asegurarse de que estuvieran vacunados o realizar pruebas a los empleados todas las semanas para detectar casos de COVID.

Entre los empleadores, “hay un nivel de frustración, particularmente en este punto cuando estas vacunas están completamente aprobadas”, dijo Carol Harnett, presidenta del Council for Disability Awareness, un grupo de la industria. “Están tratando de protegerse a sí mismos y a sus empleados, tanto de ellos mismos como del público en general”.

Hasta el momento, la autoridad de transporte de Nueva York es el empleador de más alto perfil en tomar esta medida. Desde que comenzó la crisis de la pandemia en 2020, 173 trabajadores de la MTA contrajeron covid y murieron. Cinco de esas muertes ocurrieron después del 1 de junio de este año, cuando cambió la política, según informó la entidad.

“No sabemos que hayan sido vacunados”, dijo un vocero de la MTA sobre los cinco trabajadores que murieron desde que la norma entrara en vigencia.

La política de la autoridad de tránsito fue un cambio de un pacto anterior con los trabajadores. En abril de 2020, cuando el COVID devastó Nueva York, los funcionarios de tránsito y los sindicatos que representan a los empleados llegaron a acuerdos de que los trabajadores que murieran de COVID serían elegibles para recibir un beneficio por muerte de una suma global de $500 mil al igual que con otros pagos por muertes relacionadas con el trabajo a los que las familias de los trabajadores de MTA tienen derecho. El programa continuará hasta finales de este año.

Pero con las vacunas de COVID ahora ampliamente disponibles y totalmente aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la Junta de la MTA determinó que, a partir del 1 de junio, los trabajadores que murieran por el virus debían haber sido vacunados para que sus familias fueran elegibles para el pago.

El cambio se produce cuando la MTA ha luchado por mejorar las tasas de vacunación entre sus aproximadamente 67 mil trabajadores. Se estima que más del 70% de los empleados de tránsito están vacunados, según funcionarios de la MTA.

Un vocero de la MTA destacó que el programa sigue en vigencia y señaló que se ha extendido más allá de su plazo original de un año. El único cambio es el requisito de vacunación.

“El programa no está siendo revocado”, dijo el vocero en un correo electrónico. “De hecho, la MTA lo ha ampliado dos veces”.

El Local 100 del Sindicato de Trabajadores del Transporte, que representa aproximadamente a 38 mil trabajadores de la MTA, presionó mucho para negociar el beneficio. “Ninguna otra fuerza laboral en la ciudad, probablemente del país, obtuvo algo así: un pago de $500 mil del empleador a las familias de los trabajadores que murieron después de contraer covid”, dijo Pete Donohue, vocero del sindicato. “Consideramos que durante una época terrible, obtuvimos [el beneficio] para la gente”.

No es inusual que los empleadores de trabajos de riesgo, como la policía, los bomberos, los trabajadores de empresas de servicios públicos y los trabajadores del tránsito, que podrían sucumbir a un accidente industrial o ser atropellados por un tren en las vías, ofrezcan una cobertura de seguro adicional que paga si la muerte ocurrió en el trabajo. La cobertura a menudo se proporciona además de una póliza de seguro de vida regular.

Estas políticas de cumplimiento del deber o muerte accidental generalmente no pagan si alguien muere a causa de una enfermedad. ¿Cómo se puede probar que alguien contrajo una infección mortal en el trabajo y no en el supermercado?

Pero con el COVID-19, algunos trabajadores de primera línea han sido considerados elegibles para beneficios por muerte accidental porque se presume que se enfermaron en el trabajo, dijo DeBofsky.

Sin embargo, a los trabajadores se les pueden negar los beneficios por muerte si no siguen los protocolos de seguridad establecidos, dijo John Ehrlich, consultor principal nacional sobre seguros de vida grupales de Willis Towers Watson. No usar un chaleco antibalas, un casco u otro equipo de seguridad, por ejemplo, puede hacer que sus familias no sean elegibles para el pago bajo una póliza.

Ahora que las vacunas están ampliamente disponibles, algunos empleadores han considerado limitar otros beneficios pagados a los trabajadores no vacunados, incluida la reducción de los pagos por discapacidad a corto plazo, dijo Rich Fuerstenberg, socio principal de la consultora de beneficios Mercer. Pero Fuerstenberg agregó que no había oído hablar de otros empleadores que eliminaran los beneficios por muerte para los trabajadores no vacunados.

En el caso de New Bedford, el Concejo Municipal aprobó por unanimidad una petición en agosto indicando que se consideraría que la muerte por covid de cualquier empleado de la ciudad ocurrió en el cumplimiento del deber, permitiendo que los miembros de la familia reciban beneficios por muerte accidental.

El alcalde Jon Mitchell, sin embargo, se opuso por varias razones, entre ellas la cuestión de la vacunación.

“Como estoy seguro de que el Concejo estaría de acuerdo, sería inapropiado extender los beneficios por muerte accidental cuando el empleado se negó a recibir una vacuna que resultó ser casi 100% efectiva”, dijo Mitchell en una carta al Concejo. La propuesta se ha pospuesto para su posterior negociación, según un vocero del alcalde.

Durante más de 17 años, Joseph Fletcher trabajó para la MTA en Brooklyn, haciendo trabajos de carrocería y otras tareas de mantenimiento en los autobuses.

Cuando murió de covid el 11 de abril de 2020, a los 60 años, dejó atrás a su esposa, Veronica, una ex maestra de secundaria que quedó discapacitada después de un accidente automovilístico, y tres hijos, ahora de 9, 13 y 16 años.

Hacer frente a su muerte fue bastante difícil, pero mirar hacia el futuro ha sido abrumador, dijo Veronica.

“¿Cómo voy a mantenerme a flote financieramente?”, manifestó con preocupación. “Todo es aterrador”.

El beneficio por muerte de $500 mil ayudó a cubrir las facturas regulares de la familia y a pagar la hipoteca de su casa en Brooklyn. Pero es consciente de que solo llegará hasta cierto punto y que sus tres hijos deben ir a la universidad.

Si el requisito de vacunación de la MTA hubiera estado vigente cuando murió su esposo, no habría sido un problema, dijo Fletcher.

“Ojalá mi esposo pudiera haber sido vacunado”, dijo. “Conociendo a mi difunto esposo, habría aprovechado la oportunidad para protegerse a sí mismo y a su familia”.

KHN (Kaiser Health News) es la redacción de KFF (Kaiser Family Foundation), que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud. Junto con Análisis de Políticas y Encuestas, KHN es uno de los tres principales programas de KFF. KFF es una organización sin fines de lucro que brinda información sobre temas de salud a la nación. 

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