Militares hondureños custodian maletas electorales en el municipio de Santa Lucía, en el departamento de Francisco Morazán, el 27 de noviembre de 2021. | Foto: EFE/Gustavo Amador.

Este domingo son las elecciones generales en Honduras, en las que se definirá el presidente, el Congreso y los alcaldes y vicealcaldes. Sin embargo, hay temores de violencia por los antecedentes de la nación centroamericana.

Al menos 31 asesinatos relacionados con la política han ocurrido durante la campaña, el número más alto registrado, según el Observatorio Nacional de Violencia de Honduras. Entre los muertos se incluyen candidatos al Congreso y a la alcaldía y sus principales partidarios.

El contexto: Las elecciones hondureñas de los últimos años han sido turbulentas, marcadas por el fraude y seguidas de protestas encontradas con brutales represiones. Ahora, cuando los analistas predicen que el presidente Juan Orlando Hernández será procesado en Estados Unidos, la lucha por el poder es aún más intensa.

  • El conservador Partido Nacional del presidente ha liderado el país desde 2010. Llegó al poder después de que los militares derrocaron a Mel Zelaya, un aliado del venezolano Hugo Chávez. El partido ha reforzado constantemente su control sobre el poder judicial, las instituciones electorales y las fuerzas de seguridad de Honduras.
  • La esposa de Zelaya, Xiomara Castro, busca ganar la presidencia. Las encuestas muestran a su partido Libre por delante, en parte gracias a su alianza con Salvador Nasralla, un candidato de una tercera organización política. 
  • La coalición que lidera Castro teme al fraude, especialmente después de las irregularidades generalizadas en las elecciones de 2017, cuando Hernández se postuló para la reelección. En ese momento fuerzas de seguridad abrieron fuego contra manifestantes por el resultado y mataron a más de 20 personas.

Acusaciones de corrupción

  • Un organismo de control independiente, el Consejo Nacional Anticorrupción, dijo que 50 de los 70 diputados que buscan la reelección en la legislatura -de 128 escaños- tienen acusaciones de corrupción.
  • Las acusaciones de corrupción también giran en torno a los aspirantes a la presidencia.
  • El candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura, fue acusado por fiscales hondureños el año pasado de malversar más de $1 millón mientras se desempeñaba como alcalde de Tegucigalpa. Niega la acusación.
  • Yani Rosenthal, del Partido Liberal, cumplió tres años en una prisión estadounidense por lavado de dinero.
  • Si bien Castro no enfrenta ningún cargo, un narcotraficante hondureño testificó este año que pagó un soborno de $500 mil a su esposo cuando era presidente. Zelaya lo negó.

¿Por qué es importante? Juan Orlando Hernández, de 53 años, no busca otro mandato. Sin embargo, su sombra se cierne sobre las elecciones presidenciales. Fiscales estadounidenses alegan que supervisó el surgimiento de un “narcoestado” y financió sus campañas con dinero de la droga.

  • Hernández niega las acusaciones, surgidas en el juicio por narcotráfico de 2019 de su hermano en Nueva York. De momento, el presidente no ha recibido una acusación penal.
  • Una derrota del Partido Nacional podría dejar a Hernández aislado, con pocas opciones para defenderse de un posible enjuiciamiento en Estados Unidos, según analistas hondureños y estadounidenses.
  • El hermano del presidente Hernández, Tony, fue sentenciado en marzo a cadena perpetua tras ser declarado culpable de traficar 185 toneladas de cocaína a Estados Unidos. Los fiscales alegaron que el propio mandatario protegió a los narcotraficantes a cambio de recompensas.

¿Qué dicen? “Es un momento clave no solo para los hondureños, sino también para Centroamérica y un hemisferio más amplio”, dijo un alto funcionario del Departamento de Estado en Washington DC, quien declaró a los reporteros con la condición de que no fuera identificado.

  • “Un buen resultado democrático claro que refleje la voluntad del pueblo hondureño enviará una señal importante”, añadió.
  • La administración de Biden ha insistido en que no tiene un candidato favorito. Pero muchos hondureños consideran a Washington como un partidario del Partido Nacional.
  • “(Desde el golpe de 2009) hemos visto una terrible espiral descendente de la economía, el gobierno y la atención médica; y eso es exactamente de lo que la gente está huyendo”, comentó Dana Frank, historiadora y experta en Honduras de la Universidad de California.
  • Los gobiernos estadounidenses “han optado por apoyar a estos regímenes una y otra vez, con resultados devastadores”, sostuvo Frank.

Fuente principal de la noticia: The Washington Post.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.