Kamala Harris

El viernes, la vicepresidenta Kamala Harris hizo su primera visita a la frontera sur de Estados Unidos, un viaje corto pero políticamente peligroso que se produce cuando los críticos intentan vincularla a ella y a la administración Biden con un aumento de migrantes.

La portavoz y asesora principal de Harris, Symone Sanders, dijo que la funcionaria y el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, visitaría el Centro de Procesamiento Central de El Paso. Harris recibirá actualizaciones sobre las últimas operaciones, conocerá los avances en la tecnología implementada en la frontera y aprenderá más sobre los esfuerzos para combatir el crimen transnacional.

El viaje de Harris está siendo observado de cerca por oponentes y seguidores por igual. A los aliados les preocupa que visitar la frontera les haga el juego a los republicanos que han tratado de vincular a Harris con un aumento caótico de migrantes. Algunos líderes republicanos la han apodado la «zar fronteriza» de Biden con la esperanza de convertirla en el rostro de un problema intratable que ha perseguido a los presidentes de ambos partidos.

Dura labor de Harris

La inmigración podría ser una vulnerabilidad en las elecciones de mitad de período para los demócratas, que aprobaron una ley de ayuda pandémica de $1.9 billones y anunciaron acuerdos bipartidistas provisionales sobre un plan de infraestructura y un proyecto de ley de justicia penal. Los republicanos dicen que las políticas laxas de los demócratas en la frontera han llevado a un número creciente de migrantes.

En marzo, el presidente Biden encargó a Harris que abordara las causas fundamentales de la emigración a Estados Unidos desde los países del «Triángulo Norte» de Centroamérica: Guatemala, El Salvador y Honduras. La administración ha pasado muchos días desde entonces enfatizando que la frontera en sí, y la presión de los migrantes que ahora intentan cruzarla, no es parte de esa cartera.

Harris visitó Guatemala y México a principios de este mes, se reunió con los presidentes de ambos países y trajo una gran cantidad de ayuda que espera les dé a los migrantes potenciales suficiente fe en el futuro de sus países de origen para disuadirlos de hacer el viaje de 2 mil millas al país. Estados Unidos. También envió un mensaje contundente a los que estaban reflexionando sobre el viaje: No vengas.

The Washington Post. Traducción libre por El Tiempo Latino

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