POLÍTICA. Elizabeth Warren, senadora demócrata, durante una conferencia de prensa. | Foto: Salwan Georges / The Washington Post.

A finales de 2019, Elizabeth Warren se había posicionado en la cima entre los aspirantes demócratas a las primarias presidenciales. Una noche, después de un mitin, visitó un bar para comer una hamburguesa junto con su esposo, Bruce Mann, quien le dijo: “Cariño, en realidad podrías hacer esto (…) Podrías ser presidente”.

Warren tenía 81 proyectos políticos listos para convertirse en ley. Pero su momento se desvaneció: se desplomó su posición en las encuestas y ella se retiró en marzo de 2020, sin terminar nunca por encima del tercer lugar en ninguna contienda primaria.

Ahora, en un nuevo libro, Warren reflexiona sobre por qué fracasó, de una manera inusualmente pública.

“En este momento (…) tal vez no fui lo suficientemente buena para tranquilizar a los votantes, para atraer a los que dudan, para envalentonar a los esperanzados”, admitió Warren. Conocida por su férrea confianza, admite que esa posibilidad es dolorosa.

“Persist”, se publicará a principios de mayo, pero The Washington Post obtuvo una copia para realizar una reseña. El libro, y una ronda de entrevistas que lo acompañan, marcarán una especie de resurgimiento para Warren, cuyo perfil ha sido relativamente bajo durante la administración Biden, después de una campaña en la que llegó a destacar.

Warren atribuye su pérdida en gran parte a su torpe esfuerzo por explicar cómo pagaría su amplio plan de salud. Argumentó: “Tuve que correr contra las sombras de Martha y Hillary”, refiriéndose a las fallidas candidaturas de Martha Coakley para el Senado y Hillary Clinton a la presidencia, lo que sugiere que los demócratas desconfiaron de nominar a una mujer que pudiera perder ante Donald Trump.

Más allá de eso, “Persist” es un esfuerzo por reafirmar el poder de las ideas de Warren, a pesar del destino de su campaña.

“Este libro trata sobre la lucha que nos espera”, escribió Warren en la parte posterior del volumen de tapa dura, que, como todo lo que emprende, ha sido meticulosamente diseñado: la portada parece uno de los carteles de su campaña con el azul del Partido Demócrata, su nombre es el verde libertad que adoptó como color de campaña, y el título está en blanco, un color asociado durante mucho tiempo con las votantes femeninas.

Por Annie Linskey/The Washington Post.

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