Sicknick

Este lunes, el médico forense jefe de DC informó que Brian Sicknick, oficial de policía del Capitolio, sufrió dos derrames cerebrales y murió de causas naturales luego de participar en la defensa del Capitolio durante los disturbios del pasado 6 de enero, informó The Washington Post.

Francisco J. Díaz, médico forense, aseguró en una entrevista con el Post que en la autopsia de Sicknick no se halló ninguna evidencia de que el oficial de 42 años hubiera sufrido una reacción alérgica a la sustancia química con la que fue atacado.

Sicknick fue una de las cinco personas que murieron como resultado de la revuelta que manifestantes pro-Trump llevaron a cabo en el Capitolio mientras el Congreso certificaba los votos del Colegio Electoral afirmando al presidente Biden como ganador de las elecciones de 2020.

En marzo las autoridades arrestaron a dos hombres y fueron acusados de agredir a Sicknick. Ambos enfrentan nueve cargos relacionados con el asalto al Capitolio, incluyendo el ataque de Sicknick y otros dos agentes federales con un irritante químico.

Khater, de 32 años, fue identificado en un video por el FBI. En la cinta se observa al manifestante descargando el irritante químico contra Sicknick y otros policías. Según una declaración jurada en un tribunal federal, Kharter obtuvo el spray gracias a Tanios, de 39 años, reporta POLITICO. 

Caso Proud Boys

Un juez federal está preparado para revocar la fianza a dos altos líderes del grupo de extrema derecha Proud Boys, quienes se encontraban en libertad mientras esperan el juicio por estar involucrados en el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero, informó POLITICO.

De acuerdo con la fuente, los acusados son Ethan Nordean (Washington) y Joseph Biggs (Florida), a quienes se les responsabiliza por conspirar para intentar frenar la certificación del triunfo del demócrata Joe Biden en los comicios de noviembre de 2020.

También son acusados de organizar y trasladar a docenas de miembros de Proud Boys al Capitolio para irrumpir en el edificio gubernamental.

El juez Timothy Kelly indicó que ambos «​​están acusados ​​de intentar robar una de las joyas de la corona de nuestro país, en cierto sentido, al interferir con la transferencia pacífica del poder. No es exagerado decir la regla de la ley… al final, la existencia de nuestra república constitucional se ve amenazada por ella».

El fallo de Kelly revierte una serie de decisiones de jueces federales de permitir a Nordean y Biggs estar en libertad bajo ciertas condiciones.

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