INMUNIZACIÓN. La ventaja de la vacuna de Johnson es que es más fácil de almacenar y solo se necesita una dosis para cada persona. | Foto: Efe.

Se paralizaron clínicas móviles que atienden una extensión rural al norte de Columbus, Ohio; un programa que envía paramédicos para vacunar a las personas mayores confinadas en sus hogares en Chicago, y sitios que prometían inmunización a 34 colegios y universidades públicas de Nueva York.

Miles de personas ya no pueden confiar en estas iniciativas, debido a la decisión de los funcionarios de salud federales de recomendar una pausa en el uso de la vacuna contra el coronavirus de Johnson & Johnson.

La pausa se inició para que los expertos puedan revisar los datos relacionados con un tipo grave de coágulo sanguíneo encontrado entre seis de las más de 7 millones de personas que han recibido la vacuna en los Estados Unidos, y para que el gobierno federal pueda asesorar a los médicos sobre cómo identificar y tratar la posible reacción adversa.

Debido a que la vacuna de una sola dosis se privilegia para las poblaciones en tránsito y de difícil acceso, los afectados más inmediatos de la pausa es para aquellos con pocas opciones: estudiantes, residentes rurales y personas con trabajos por turnos, lo que arroja un nuevo obstáculo frente a los esfuerzos de la administración de Biden para introducir una mayor equidad en la campaña de vacunación.

Los lugares que mejor pudieron abordar el cambio fueron aquellos con abundante suministro de vacunas, de otras marcas, lo que subraya nuevamente la naturaleza desigual del lanzamiento.

“Tenemos que luchar un poco para asegurarnos de que nadie se quede atrás”, dijo el gobernador republicano Chris Sununu, de New Hampshire, cuyo estado ha vacunado a los residentes a un ritmo más rápido que la mayoría de los demás.

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La vacuna de una sola inyección ha sido clave para ese ritmo aumento en la inmunización, afirmó, pero aplicarla entre los residentes confinados en sus hogares y la población sin hogar es igualmente fundamental para los objetivos de equidad.

Sununu presionó a los funcionarios de la Casa Blanca durante una llamada con los gobernadores, el martes, para presentar más datos sobre la pausa de la vacuna. Argumentó que la medida amenazaba con socavar la confianza en las vacunas justo cuando se aceleraba el esfuerzo de inmunización, según dos personas que participaron en la llamada. 

“Hacer una pausa es fácil en muchos sentidos”, dijo Sununu en una entrevista posterior. “El desafío que vamos a tener es reinstalar esa confianza pública, con suerte en cuestión de días cuando den el visto bueno”.

Los funcionarios federales estimaron que la pausa durará “cuestión de días”, aunque no descartaron la posibilidad de que la vacuna fuera recomendada para un subconjunto más reducido de la población. 

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La vacuna es actualmente la menos abundante de las tres autorizadas para uso de emergencia en los Estados Unidos, lo que hace posible que algunos proveedores sustituyan con dosis desarrolladas por Pfizer-BioNTech y Moderna. Esas empresas se han comprometido a entregar suficiente suministro para vacunar a 200 millones de personas a finales de mayo y 300 millones a finales de julio.

Esa alternativa fue útil en algunos lugares. Una clínica que atiende a los trabajadores agrícolas migrantes en Immokalee, una comunidad no incorporada de aproximadamente 25 mil en el borde de los Everglades de Florida, informó que continuaría sus esfuerzos utilizando otras vacunas disponibles.

“Todavía tenemos dosis de la vacuna Moderna para distribuir con cita previa en nuestras clínicas de vacunación y seguimos comprometidos con nuestros esfuerzos de vacunación, especialmente en las poblaciones desatendidas de nuestra comunidad”, escribieron los líderes de la clínica en Facebook.

Pero ofrecer un producto alternativo se hizo más difícil en otros lugares debido a los requisitos de programación y almacenamiento, pues se requieren dos dosis por persona.

Además de requerir una sola inyección, la vacuna de Johnson & Johnson se puede mantener a temperaturas de refrigeración normales durante tres meses, lo que facilita su manipulación.

Fuente: Isaac Stanley-Becker/The Washington Post.

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