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The fight for D.C. statehood is arriving on Capitol Hill on Monday, when a House committee will convene a hearing on the matter. MUST CREDIT: Washington Post photo by Matt McClain.

La estadidad de Washington es un debate que tiene décadas. Constantemente los habitantes han manifestado sus razones del porqué el Distrito de Columbia debería ser un estado, mientras que las autoridades han sustentado su rechazo en que la administración y la seguridad de las instituciones del gobierno no deben depender de un estado específico.

La discusión tiene por bandera principal el pago de los impuestos, pues los residentes denuncian que deben esforzarse y trabajar duro para pagar un impuesto sin siquiera tener una representación en el Senado. La solicitud se ha transformado en protesta, y desde el año 2000 las personas agregan a las placas de sus automóviles la frase «taxation without representation» (impuestos sin representación).

Líderes de la nación como Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama manifestaron su apoyo a la decisión. Pero no se ha logrado el objetivo.

Aunque al inicio de su mandato Donald Trump afirmó que haría lo mejor para el distrito, en mayo de 2020 dijo durante una entrevista con New York Post: “¿Para que puedan los demócratas tener dos senadores más y cinco congresistas? No, gracias. Nunca pasará”, así lo reseñó El País de España.

Tras el asalto al Congreso y la toma de poder de Joe Biden, el tema volvió a la mesa. Pero, ¿qué ha hecho que Washington DC, hogar de la Casa Blanca, el Capitolio, los monumentos a los padres fundadores y las numerosas oficinas que componen la administración nacional, aún no logre su estadidad y continúe siendo un distrito federal?

Clave 1: Petición de 2016

En 2016, mientras los ciudadanos votaban para elegir entre Donald Trump o Hillary Clinton como presidente de los Estados Unidos, los habitantes de DC también votaban, por medio de un referendo, para convertirse en estado. Aquel noviembre, el 79% votó para que las autoridades locales enviaran una petición al Congreso para que declarara a Washington D.C. estado bajo el nombre Estado de Nueva Columbia.

Además, la consulta popular incluyó “la aprobación de una Constitución del nuevo estado, la creación de nuevos límites geográficos para Nueva Columbia y la elección de representantes para su gobierno”, según reseñó la BBC. De lograrlo, los capitalinos podrían elegir un gobernador y representación en el Congreso.

Clave 2: La legislación H.R. 51

Un nuevo  proyecto de ley reduciría el tamaño del distrito federal a dos millas cuadradas -para cubrir la burocracia federal- y convertiría a DC en el 51 estado de la nación con el nombre de Estado de Washington, Mancomunidad Douglas, en honor al líder abolicionista afroamericano, Frederick Douglas.

Hace 30 años, Holmes Norton presentó por primera vez una medida a favor de la estadidad de DC y cree que la legislación tiene altas probabilidades de convertirse en realidad porque, en sus palabras, es una cuestión de “igualdad” y justicia.

“Nunca hemos estado más cerca de obtener la estadidad” para DC, afirmó Holmes Norton.

Un informe del Servicio de Rentas Internas de 2019, distribuido durante la audiencia, indicó que los residentes de la capital pagan más impuestos federales que 21 estados y más impuestos per cápita que cualquier estado.

Clave 3: Representación 

De convertirse en estado, Washington DC podrá tener dos senadores en la Cámara Alta y un representante en la Cámara Baja; es el mínimo que corresponde a cualquier estado sin importar la población que haya.

Sin embargo, esta posibilidad ha sido el principal obstáculo para que los republicanos estén a favor de la estadidad, pues de sumarse estos escaños el Congreso podría estar dominado por el Partido Demócrata, pues DC se ha mostrado en los últimos años como una región azul.

Clave 4: Continúa la oposición republicana 

Si bien los legisladores republicanos no han refutado la estadidad de Washington alegando que podrían perder los escaños ante el Partido Demócrata, tampoco han presentado argumentos válidos y que demuestren que no es necesario que esto ocurra.

Mike Rounds aseguró a través de Twitter que “los padres fundadores nunca tuvieron la intención de que Washington D.C. fuera un estado». Mientras que Jody Hice señaló que de lograrse,  DC sería el único estado «sin concesionario de automóviles». 

En general, los republicanos tacharon la medida como una excusa de los demócratas para imponer una “agenda radical” para cobrar impuestos a quienes trabajan en la ciudad y, a su juicio, esta viola la Constitución y no es la respuesta a la falta de representación política. Los testigos por parte de la oposición también advirtieron del “peligro” de dar estadidad a DC.

El legislador por Kentucky y republicano de mayor rango en el Comité, James Comer, afirmó que la legislación es parte de la “agenda radical” de la izquierda demócrata y contraviene las intenciones de los fundadores de la nación.

Los republicanos también argumentan que el ingreso de DC crearía un “desequilibrio político” en EEUU por su tendencia demócrata, pero partidarios de la H.R. 51 replican que la estadidad de Puerto Rico ha estado en la plataforma republicana durante años.

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