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WASHINGTON—Al tiempo que el número de muertes por causa del COVID-19 supera medio millón en todo el país, y el número de casos se acerca ya a los 30 millones, la pandemia sigue presentando enormes retos sin precedentes al sistema nacional de salud. La crisis subraya el papel crítico de quienes suministran cuidado no remunerado en casa, no solo a las víctimas de la pandemia, sino a millones más que enfrentan otros desafíos de salud o relacionados con la edad. Pero para los ocho millones de cuidadores latinos de todo el país hay también un alto precio que deben pagar. Según un estudio de AARP y el National Alliance of Caregiving, los cuidadores latinos desembolsan, en promedio, alrededor de un 44% de sus ingresos anuales en gastos de bolsillo al tiempo que enfrentan la abrumadora tarea de cuidar a un ser querido de más edad en casa.

Muchos cuidadores familiares latinos ven esas responsabilidades como motivo de orgullo o sencillamente como algo que uno hace por sus familiares. Piensan que ser cuidador es una oportunidad de retribuir a quienes tanto les dieron. Sin embargo, cuidar de un ser querido adulto mayor en casa puede tener impacto financiero a largo término. Una encuesta llevada a cabo por AARP en 2016 sobre el tema demuestra que los cuidadores latinos gastaron, en promedio, $9,022 anuales o el equivalente al 44% de sus ingresos, una cifra mucho más alta que la media nacional de $6,954. Ajustada para la inflación, esta suma asciende a cerca de $10,000 anuales.

Alexa Valencia vive en Houston, tiene un empleo de tiempo completo y cuida de su padre, quien desde hace cinco años sufre de demencia. Pese a contar con un salario y los beneficios del Seguro Social de su padre, Valencia ha vivido en carne propia los aprietos financieros de cuidar de un ser querido en casa. “Fue muy difícil comprender el costo de cuidar de mi padre en casa por su condición. El precio del cuidado que él requiere es exorbitante”, dice Valencia. Como ella, muchos otros cuidadores familiares latinos se ven obligados a recurrir a sus ahorros personales para cuidar de un ser querido en casa y deben reducir la cantidad de dinero que ahorran para su jubilación. Gastan menos en sus propios cuidados de salud, sacan dinero de su fondo de jubilación o solicitan préstamos para cubrir los costos de cuidar de un ser querido en casa.

Por si fuera poco, las responsabilidades de cuidar de un ser querido en casa pueden tener también un efecto negativo en el empleo del cuidador, lo que, lo que a su vez afecta más aún su seguridad financiera. De hecho, investigaciones llevadas a cabo por AARP y el National Alliance of Caregiving indican que más de la mitad de los cuidadores familiares empleados experimentan consecuencias a nivel laboral. Entre ellas, llegar tarde al trabajo, salir temprano, ausentarse, reducir el número de horas laboradas o incluso renunciar para asumir sus responsabilidades como cuidadores. Estos cambios pueden resultar en menos oportunidades para ascensos, seguridad laboral reducida, baja en las prestaciones sociales recibidas, reducción en los fondos destinados a la jubilación propia y menores beneficios de Seguro Social.

“Vemos cómo los cuidadores familiares latinos batallan, viviendo en hogares multigeneracionales, y haciendo frente a retos financieros y emocionales durante momentos sin precedentes”, dijo Yvette Peña, vicepresidenta de Liderazgo Multicultural de AARP.

De acuerdo con el estudio de AARP El cuidado de los seres queridos en Estados Unidos en el 2020, en promedio, los cuidadores familiares latinos, tienen 43 años, lo que los hace más jóvenes que sus contrapartes de otros grupos étnicos y raciales; son casados o viven con su pareja, y con frecuencia tienen hijos menores de 18 años que viven con ellos; sus ingresos y nivel de escolaridad son también menores que los de cuidadores de otras etnias y grupos raciales. Además:

  • tres de cada diez cuidadores latinos se han visto obligados a recurrir a sus ahorros para cuidar de un ser querido en casa.
  • uno de cada seis se ha visto en la necesidad de reducir el monto que ahorra para su jubilación.
  • uno de cada siete ha invertido menos en sus propios cuidados de salud.
  • más de uno en diez ha gastado dinero de sus ahorros de jubilación.
  • uno de cada diez se ha visto en la necesidad de pedir un préstamo para poder cubrir las tareas diarias de atender a un ser querido en casa.

Hoy en día, uno de cada cinco latinos es cuidador familiar, y cada uno de ellos es parte esencial de la fibra social, de salud y económica del país, aportando a un valor económico equivalente a $470,000 millones en cuidados no remunerados.

Para obtener consejos sobre cómo disminuir el impacto financiero del cuidado de un ser querido adulto mayor en casa, recibir sugerencias sobre cómo prepararte para cuidar de un familiar en tu hogar, y para conocer sobre recursos acerca de cómo convertirte en un cuidador familiar, visita: aarp.org/cuidar. Para recibir consejos sobre créditos tributarios para los cuidadores familiares, visita: aarp.org/ImpuestosParaCuidadores.

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