Jamie Wyeth completó la obra "Retrato de John F. Kennedy" en 1967. Cedido por el MFA, ahora se encuentra en el estudio privado de la Casa Blanca del presidente Biden. (Foto: Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston)

Andrea Shea/ WBUR

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Un icónico retrato de John F. Kennedy se abrió paso desde el Museo de Bellas Artes de Boston hasta la Casa Blanca. Es posible que esté familiarizado con la imagen etérea de JFK creada por el artista estadounidense Jamie Wyeth. El presidente viste una chaqueta azul marino sobre una camisa blanca de botones. Está sentado, inclinado hacia su derecha, apoyado en un codo con una mano tocando su barbilla.  Los ojos de JFK parecen tener la mirada fija en el espectador y al mismo tiempo al infinito.

Ethan Lasser preside el departamento de Arte de las Américas en el MFA y dijo que este retrato es bien conocido por una razón específica. «Es un poco ambiguo, como si estuviera escuchando, contemplando, pero para mí es un retrato de calma, un retrato de aplomo».

Lasser indica que la pose y la mirada de JFK transmiten la fuerza de un gran líder. Aun así, el MFA se sorprendió por la solicitud del presidente Biden de tomar prestado el retrato mientras se preparaba para mudarse a la Casa Blanca.

“Solo quiero comentar lo emocionado que estoy, al igual que todos en el MFA, porque una de las primeras tareas en el trabajo fue encontrar las obras de arte para instalar en la Oficina Oval y las habitaciones a su alrededor”, dijo Lasser, «y que podamos ser parte de eso».

Después de que la pintura fue enviada desde Boston, Lasser señaló que un equipo curatorial de la Casa Blanca la colgó en el estudio privado de Biden, frente a la Oficina Oval, mientras el personal de la MFA observaba de manera virtual. También indicó que la obra en sí tiene una historia de fondo fascinante.

Comienza cuando Jacqueline y Robert Kennedy se acercan para hacer un encargo a Wyeth, un pintor realista en ascenso e hijo del artista Andrew Wyeth, cuando solo tenía 20 años. Esto fue después del asesinato de JFK en 1963.

“Y se le pide lo más difícil para un retratista, hacer un trabajo póstumo”, dijo Lasser, “Una de las claves para lograr un gran retrato es el momento en que el modelo y el artista están sentados juntos en una habitación. Se están conociendo, las chispas vuelan, el lenguaje corporal es evidente y se construye una relación».

Por supuesto, eso era imposible para Wyeth.

“Pero, ya sabes, me fascinó”, recuerda el artista. «Nunca había hecho un retrato póstumo».

Por teléfono desde su casa en Tenants Harbour, Maine, Wyeth explicó cómo rechazó el encargo de un retrato oficial, pero aún así quería intentar crear una pintura menos convencional de JFK.

“Nunca lo había visto, así que tuve que establecer [la imagen de JFK] en mi memoria. Y ella, su viuda, fue maravillosa y me dio todas sus fotografías de él, películas y los Archivos Nacionales. Así que me sumergí por completo».

La conservadora de arte, Charlotte Ameringer, realiza en el MFA un trabajo de mantenimiento al retrato de Kennedy creado por Wyeth exhibido. (Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston)

Para capturar el aspecto físico y los gestos de JFK, Wyeth estudió a los miembros de la familia Kennedy.

“Comencé a trabajar con los dos hermanos Bob y Teddy, los observé atentamente y realicé muchos dibujos”, dijo Wyeth.

Durante más de dos años, el artista siguió a los hermanos de JFK por DC, Hyannis Port y durante la campaña para asegurarse de que tenía la imagen correcta de Kennedy.

«Me dejé llevar, como la mayoría de la gente, por este tipo de deificación de JFK», recuerda Wyeth, «Él era más grande que la vida».

El artista dijo que destruyó el primer retrato que hizo porque parecía demasiado romántico. En 1967, cuando Wyeth terminó la pintura, contó que la imagen molestó a Robert Kennedy porque pensó que evocaba a su hermano en Bay of Pigs. Pero Jacqueline lo encontró personal y conmovedor.

Wyeth conservó el retrato durante décadas hasta que el MFA lo adquirió en 2014, cuando el museo organizó una gran muestra retrospectiva de su trabajo.

Jamie Wyeth junto a su retrato de John F. Kennedy después de terminarlo en 1967. (Cortesía de Jamie Wyeth / Foto Leo Chabot)

“Conservé el retrato durante años, principalmente porque había pasado una gran parte de mi vida enfocada en él, y nunca he hecho eso con ninguna pintura mía”, dijo Wyeth. “Pero ahora ha pasado a tener vida propia. Se ha convertido en un sello nacional de Irlanda y ahora está colgado en la Casa Blanc «.

El artista de 74 años tiene el honor de que el retrato esté en el estudio privado del nuevo presidente. Biden, quien se desempeñó como senador durante mucho tiempo en el estado natal de Wyeth, Delaware, tiene una larga relación con la pintura. Colgaba sobre la chimenea de su residencia Vicepresidencial rodeado de fotografías familiares.

Cuando se le preguntó si sabía por qué el presidente se identifica con la obra, Wyeth dijo: «Nunca le he hablado sobre qué es lo que encuentra atractivo en la pintura, pero parece que le gusta».

Después de que el MFA lo adquirió, los Biden compartieron su afecto por el retrato de Wyeth en una declaración que decía: “Siempre apreciamos cómo la mirada concentrada del presidente Kennedy, capturada en los maravillosos detalles de Jamie, demuestra las difíciles decisiones que enfrentan los líderes mundiales. El retrato sirvió como símbolo de la extraordinaria dedicación del presidente Kennedy al servicio público y la educación, y su convicción de que es nuestra obligación hacer del mundo un lugar mejor”.

El retrato de Wyeth no es el primer holding de MFA que se presta a la Casa Blanca. Lasser dijo que los Kennedy también buscaron pinturas de la colección del museo cuando JFK estaba en el cargo.

El MFA ha archivado cartas que Jacqueline Kennedy le escribió al entonces director del MFA, Perry Rathbone, en las que decía que quería «llevar a la Casa Blanca aquello que dé un aspecto más a la ciudad de Boston», dijo Lasser.

El MFA organizó una muestra retrospectiva del trabajo de Wyeth en 2014, cuando adquirió el retrato de Kennedy. (Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston)

Los Kennedy eligieron seis acuarelas de John Singer Sargent para la sala de estar privada de su familia. Pero después del asesinato de JFK, la señora Kennedy, con el corazón roto, quiso devolver los préstamos y volvió a escribir al museo diciendo: «‘Es difícil para mí estar cerca y quiero que sepan lo mucho que significaron para el difunto presidente'», parafraseó Lasser.

Lo que hace que el curador reflexione sobre el papel que juegan obras de arte como los Sargents y el retrato de Wyeth en las habitaciones privadas del presidente en la Casa Blanca.

“Estos están fuera de la vista del público. Proporcionan una especie de consuelo. Habrá una relación íntima entre el espectador y la obra de arte. No están ahí para mostrar ”, dijo Lasser. «¿Qué significa eso de volver a una obra de arte al final del día, enfrentando los desafíos que uno enfrenta en esa oficina?»

Si tan solo las pinturas pudieran hablar…


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