orden judicial

Los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos expresaron su inconformidad este miércoles a otorgar a la policía poder ilimitado para ingresar a las viviendas sin una orden judicial cuando se trate de algún sospechoso de delito menor. Esto surgió en relación al caso que involucra a un conductor de California que fue seguido por un oficial después de tocar la bocina y escuchando música.

El conductor, Arthur Lange, fue condenado por conducir bajo los efectos del alcohol, estado que el oficial de la patrulla de carreteras de California, Aaron Weikert asegura haber comprobado. El caso ocurrió en 2016 y Lange busca anular su condena argumentando que Weikert obtuvo pruebas de sobriedad, por lo que alega violación de la prohibición de la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos sobre registros e incautaciones irrazonables, reseñó la agencia de noticias Reuters

Nueve magistrados escucharon los argumentos en el caso y tendrán que dictaminar en cuatro meses. Sin embargo, una decisión amplia que afirme que cualquier persecución policial, por cualquiera que sea la naturaleza del presunto delito, justifica una entrada a una vivienda sin orden judicial parece poco probable, señalaron los jueces.

«Parece ridículo cuando su casa no es su castillo por cosas terriblemente menores», dijo el juez liberal Stephen Breyer.

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John Roberts, presidente del Tribunal Supremo conservador, tomó como ejemplo el caso de los adolescentes que huyen de regreso a sus hogares después de ser sorprendidos ingiriendo bebidas alcohólicas en un parque. A su juicio, esta es una situación en la que la entrada sin orden judicial sería inapropiada.

«No parece ser algo que justifique que el oficial entre en la casa», dijo Roberts.

Al ver a Lange conducir y tocar la bocina, Weikert pretendía deternerlo por violar las restricciones locales de ruido, una infracción menor, pero no encendió en ese instante las luces de emergencia del vehículo policial, según los archivos del caso.

Luego de que el oficial persiguiera al conductor, este metió el pie debajo de la puerta para evitar que se cerrara y le ordenó a Lange que se hiciera una prueba de sobriedad. En ella se descubrió que Lange estaba más de tres veces por encima del límite legal y fue acusado de conducir bajo la influencia (DUI) y se le otorgó una infracción por ruido.

Los tribunales inferiores fallaron en contra de Lange y consideraron que el altercado fue una «persecución en caliente» que permitió una entrada sin orden judicial. 

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