En las primeras dos semanas en la Casa Blanca, el presidente Joe Biden ha actuado rápidamente en el ámbito económico con la presentación del paquete de estímulo de $ 1,9 billones y el impulso al plan ambiental, con lo cual ha sumado a los primeros detractores en el ámbito económico y el reto de negociar con adversarios políticos en el Congreso.

De acuerdo con Joseph Leitmann-Santa Cruz, CEO y director ejecutivo de Capital Area Asset Builders (CAAB), el progreso de la agenda económica de Biden dependerá de la posición que tome: debe definir si negocia o avanza con su mayoría legislativa dejando personas atrás.

“La Administración Biden-Harris se enfrenta con la realidad de que necesita estar negociando y tener que lidiar con otros entes políticos, dentro de su propio Partido Demócrata así como del Partido republicano, y es ahí donde vemos que está estancado el paquete económico que el presidente había ofrecido”, acotó el experto, en una entrevista exclusiva con El Tiempo Latino.

Biden recibió el lunes 1 de febrero a 10 senadores republicanos que le presentaron una contrapropuesta de su plan de alivio económico; y aunque algunos legisladores se llevaron la impresión de que el presidente estaba dispuesto a negociar, la Casa Blanca señaló en un comunicado posterior que había deficiencias en la propuesta de los invitados.

ENCUENTRO. Biden escuchó por dos horas la propuesta de alivio económico de un grupo de 10 republicanos. | Foto: Efe.

La senadora Susan Collins (Maine) encabezó al grupo de 10 republicanos que planteó un paquete de alivio de $ 618 mil millones, una cifra muy por debajo de los $ 1,9 billones propuestos por Biden. Apeló a que el mandatario cumpla su promesa de campaña de buscar la unidad bipartidista.

“Fue un muy buen intercambio de opiniones. No diría que acordamos un paquete esta noche. Nadie esperaba eso en una reunión de dos horas (…) Pero lo que sí acordamos es hacer un seguimiento y hablar más”, expresó Collins el lunes.

DECLARACIÓN. La senadora republicana Susan Collins informó que acordó aumentar el contacto con Biden. | Foto: Efe.

Los demócratas en el Congreso buscan avanzar en la aprobación del paquete de Biden con una mayoría simple (de 50 más 1), mediante un procedimiento especial, en lugar de esperar contar con los 60 votos que requiere el proyecto de ley. Así dejarían por fuera a los republicanos. Al mismo tiempo, Biden enfrenta el reto de llegar a un consenso bipartidista, para lo cual tiene experiencia.

De acuerdo con un análisis de The Washington Post, si Biden deja atrás a los republicanos en su primera gran propuesta legislativa podría ampliar las divisiones partidistas que prometió disminuir. Pero negociar con los republicanos podría prolongarse indefinidamente sin garantía de éxito.

La propuesta republicana incluye una nueva ronda de cheques de estímulo para los estadounidenses de $ 1 mil, una extensión de los beneficios del seguro de desempleo y $ 40 mil millones para el Programa de Protección de Cheques de Pago para pequeñas empresas. El proyecto, sin embargo, no incluye fondos para los gobiernos estadales ni locales.

Plan climático, la gran controversia

Vía orden ejecutiva, Biden presentó el 27 de enero un ambicioso plan ambiental para llevar al centro de su política el cambio climático. El proyecto busca crear nuevos empleos, pero sus detractores afirman que tendrá efectos contrarios y será costoso para el país.

El mandatario ordenó suspender, en la medida de lo posible, las nuevas concesiones al petróleo y al gas en tierras y aguas federales; al mismo tiempo y para aplacar las críticas, aseguró que no prohibirá el método de extracción conocido como fracturación hidráulica o “fracking”.

“Déjenme aclarar, sé que siempre sale, no vamos a prohibir el ‘fracking’, protegeremos los trabajos y los trabajos crecerán”, prometió Biden.

Infografía: El Tiempo Latino.

Mike Sommers, director ejecutivo del Instituto de Petróleo Estadounidense, fijó oposición al plan de Biden y aseguró que las políticas en materia energética, a su juicio, “han socavado por completo su mensaje de unidad y su mandato para la recuperación económica”.

“La forma más segura de detener la recuperación es eliminar de la escena la energía local y asequible, con más regulaciones, más impuestos, más restricciones de acceso”, dijo Sommers a propósito del 17º Foro Anual sobre el Estado de la Industria Energética de la Asociación de Energía de Estados Unidos.

Criticó además que 1 mil empleos se perdieron y otros 9 mil “nunca verán luz” con la suspensión del desarrollo del oleoducto Keystone XL: un proyecto de 6,6 billones de euros que transportaría hasta 830 mil barriles de crudo pesado al día a través de una ruta de 1.897 kilómetros, desde la provincia de Alberta, Canadá, hasta la costa de Texas, según reseñó DW.

“El oleoducto Keystone XL va en contra del interés nacional de Estados Unidos”, que enfrentan una “crisis climática”, se lee en la orden ejecutiva de Protección de la Salud Pública y el Medio Ambiente y Restauración de la Ciencia para Abordar la Crisis Climática, con fecha del 20 de enero.

El presidente también ordenó cambios en las compras federales con el fin de adquirir vehículos limpios, sin emisiones de carbono, para las flotas gubernamentales. Para 2030 se trazó la meta de conservar el 30% de las tierras y aguas en el país.

El plan de Biden incluye eliminar el carbón, el petróleo y el gas natural como fuentes de electricidad para 2035, una propuesta ambiciosa de largo plazo que va más allá de los cuatro años de gobierno que tiene por delante.

Sommers contrastó: “Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2040, a pesar de las crecientes inversiones en energías renovables y las preocupaciones por las emisiones, todavía se prevé que el petróleo y el gas constituyan aproximadamente el 50% de la combinación energética mundial”.

Empleos de la industria energética

“Cuando pienso en el cambio climático y sus respuestas, pienso en puestos de trabajo”, dijo Biden al firmar la orden ejecutiva. El presidente prevé que “millones de estadounidenses” trabajen en la modernización de los sistemas de agua, transporte e infraestructura energética.

Prevé la creación de 1 millón de nuevos empleos en la industria automotriz del país para renovar la flota de vehículos por unidades eléctricas sin emisiones.

“Vamos a crear más de un cuarto de millón (250 mil) de puestos de trabajo para hacer cosas como tapar millones de pozos de petróleo y gas abandonados, que representan una amenaza constante para la salud y la seguridad de nuestras comunidades”, agregó.

En respuesta, el fiscal general de Virginia Occidental, el republicano Patrick Morrisey, aseguró que las políticas de Biden serán destructivas para la economía. Mientras tanto Dan Naatz, vicepresidente senior de Relaciones Gubernamentales y Asuntos Políticos de la Asociación Estadounidense del Petróleo Independiente, denunció que el plan ambiental de Biden eliminará los empleos de los trabajadores del petróleo y gas.

Joseph Leitmann-Santa Cruz, CEO de Capital Area Asset Builders (CAAB), sostuvo que el rol de las industrias del petróleo y el gas natural son críticas: “Tienen un rol económico y poder político grandísimo; y al mismo tiempo bastantes aliados políticos que defienden sus intereses”.

Acotó, en una entrevista con El Tiempo Latino, que no se pueden reducir las emisiones contaminantes en pocos años, pero celebró que Biden abordó el tema climático como una emergencia de seguridad nacional.

Además Leitmann-Santa Cruz explicó que, como cualquier otra transformación, habrá pérdidas de empleos e industrias que se volverán obsoletas; por lo tanto, sugirió que Biden presente una forma de reestructurar y dar una oportunidad a los trabajadores que sufrirán en el corto plazo debido a las políticas ambientales.

“Hay necesidad de dejarles saber que esa industria en la cual ellos trabajan es dañina para las comunidades y familias”, dijo el experto. Sobre la creación de empleo agregó que es una acción que se produce por parte de microempresas, pequeños negocios, corporaciones y otras entidades, pero no por el gobierno.

Salud económica

En 2020, según la Oficina de Análisis Económico (BEA) del Departamento de Comercio, la economía de Estados Unidos se contrajo 3,5%: registrando la mayor caída desde la Segunda Guerra Mundial. Además, hubo una desaceleración en el ritmo de recuperación durante el último trimestre del año pasado.

Este 2021 se espera una recuperación, de acuerdo con diversos organismos. El Fondo Monetario Internacional calculó que la economía crecerá 5,1%; mientras que la Oficina de Presupuesto del Congreso pronosticó un 3,7%, con la economía volviendo a su tamaño previo a la pandemia a mediados del año en curso.

La Oficina de Presupuesto del Congreso advirtió que pasarán años antes de que las personas que perdieron sus empleos puedan volver a trabajar, pero prevé una disminución de la tasa de desempleo a 5,3%, para finales de 2021. También proyectó que el total de estadounidenses empleados volverá a niveles pre-pandémicos en 2024.

Joseph Leitmann-Santa Cruz advirtió que los pronósticos hacen referencia a una proyección de la realidad macroeconómica, pero no es la de las personas de moderados ingresos. Explicó que luego de las catástrofes o grandes crisis son las personas con altos ingresos o riquezas quienes se recuperan fácilmente, pero no es la misma situación de aquellos que quedaron desempleados al comienzo de la pandemia.

“Parece que continuamos creciendo y estamos saliendo de la crisis económica; sin embargo, para grandes porcentajes de individuos y familias de escasos recursos muy probablemente pasará una década para que puedan regresar al punto en el que estaban” antes de la pandemia.

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