Cuando Joe Biden hizo campaña para la presidencia de Estados Unidos, uno de los puntos en los que su proyecto encontraba más diferencias respecto a la administración Trump era el vinculado a la materia migratoria. Para el demócrata, no hay otra opción que no sea refrescar a través de una reforma todo lo ligado a la temática y dentro de su proyecto figura el nombre de un funcionario de origen latino: Alejandro Mayorkas.

Un viejo conocido del exvicepresidente, Mayorkas fungió como subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) durante el gobierno de Barack Obama. Allí llamó la atención de quien ahora está al frente del país. Una vez se alzó con el triunfo en las elecciones del 3 de noviembre de 2020, Biden mencionó su nombre. Para esta nueva etapa de la política estadounidense, el especialista fue nominado por el cuadragésimo sexto jefe de Estado para asumir el puesto de director del DHS.

En primera persona

La calidad profesional de Mayorkas encuentra pocas grietas; sin embargo, cuando se le vincula al tema migratorio es inevitable pensar en su origen y cómo esto puede determinar sus labores en la administración de Biden.

Nacido en La Habana (Cuba, 1959), el latino sabe muy bien sobre migración. Una investigación del Washington Post reveló que al menos nueve miembros de la familia de su madre (sus abuelos paternos y siete tíos) murieron en el Holocausto. El fascismo había hecho de las suyas en territorio europeo y con ello acabó una parte importante de su árbol genealógico.

Sin embargo, con el tiempo la familia Gabor logró instalarse en Cuba. En la isla caribeña, Anita conoció a Charles Mayorkas, en cuyas venas corría la sangre de familiares de origen turco y polaco.

Cuba no solo los había recibido, eventualmente fue su hogar y la cuna de sus dos hijos, Cathy (1957) y Alejandro. Pero la revolución que llevó al poder a Fidel Castro trajo viejos recuerdos a Anita y Charles. No había otra opción, la pareja debía emigrar a Estados Unidos, donde arribaron en agosto de 1960.

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Nominación Alejandro Mayorkas

Crecimiento

Luego de haberse instalado en Miami, la familia Mayorkas decidió ubicarse en Los Ángeles, California, donde Alejandro se formó como profesional. Primero obtuvo su título universitario. Después, sumó otro diploma, esta vez en la facultad de derecho en Loyola.

Su vínculo con la política inició con un empleo en la oficina del fiscal de los Estados Unidos en Los Ángeles. “Tenía un profundo compromiso de querer servir a su país”, dijo al Post Robert Bonner, exfiscal del país.

Su desarrollo y forma de llevar los casos le permitió llamar la atención del expresidente Bill Clinton, de quien obtuvo una nominación para el puesto de fiscal.

La llegada en 2001 del republicano George W. Bush a la Casa Blanca apartó a Mayorkas de la administración pública; sin embargo, Obama le dio una oportunidad al nominarlo para dirigir los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, puesto al que fue confirmado de manera unánime.

En el departamento ganó el respeto de los seguidores de la política estadounidense, siendo un pilar fundamental en la creación de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés). Su peso en la administración del demócrata le valió el ascenso como subdirector del DHS, aunque poco después se vio involucrado en un escándalo por intervenir en un programa de visas para inversores extranjeros adinerados a petición de algunos demócratas políticamente conectados.

Sin pensarlo

Se espera que el lunes 1 de febrero el Senado vote por su confirmación, casi un hecho para muchos de los funcionarios de la instancia, pues el Comité de Seguridad dio el visto bueno a su designación, según informó Europa Press.

El Post mencionó un artículo de opinión firmado por cuatro exsecretarios del DHS, Tom Ridge, Michael Chertoff, Janet Napolitano y Jeh Johnson, quienes aseguraron que “el presidente electo no podría haber encontrado una persona más calificada para ser el próximo secretario de seguridad nacional”.

Para estos expertos, “Mayorkas no necesita capacitación en el trabajo y estará preparado para liderar el DHS desde el primer día”.

A ese primer día es el que apunta Biden, quien espera hacer del tiempo su mejor aliado para aplicar lo que tanto prometió durante su campaña y que dista por completo de lo que en su momento ejecutó Trump. Eso sí, además del tiempo también tendrá que estar bien rodeado. De ahí la decisión de llamar a Mayorkas, un rostro de la migración en territorio estadounidense.

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