A medida que se distribuyen las vacunas contra el coronavirus, es cada vez más tentador relajarse y descuidar un poco las precauciones y restricciones del COVID-19. Después de todo, es posible que algunos de nosotros ya seamos inmunes. ¿Qué tan bien se sentiría de vez en cuando abrazar a un amigo querido o respirar aire fresco al liberar la nariz de la mascarilla?

Bueno, mejor no lo hagas.

Las vacunas podrán algún día permitirnos llevar descubierta nuestras caras y poner fin a la pandemia, pero no harán mucho por reducir las muertes debido al COVID durante al menos los próximos meses, dice el Dr. Benjamin Linas, epidemiólogo de la Universidad de Boston. Según modelos estadísticos que desarrolló con colegas del Massachusetts General Hospital y Georgia Tech, es probable que la cantidad de vidas salvadas por las medidas básicas para evitar contagios, como el uso de mascarilla, el distanciamiento físico y las pruebas, sean mayores a las de las vacunas durante el próximo año.

Foto: Cortesía del Dr. Ben Linas.

Epidemiólogos del Hospital General de Massachusetts, la Universidad de Boston y Georgia Tech hicieron un modelo sobre el efecto que tendrán las vacunas en las muertes por COVID-19 en diferentes escenarios. El trabajo sugiere que, durante meses, las vacunas no afectarán en gran medida las cifras de la pandemia.

Esto se debe a que llevará algo de tiempo notar el efecto de las vacunas sobre la pandemia. Por el momento, solo alrededor del 7% de los estadounidenses han recibido al menos una dosis de la vacuna Pfizer o Moderna. Solo un 6% de los residentes de Massachusetts han recibido al menos una dosis, y pasarán meses antes de que la mayoría de la población reciba una vacuna. Hasta entonces, indica Linas, las máscaras, el distanciamiento, las pruebas y otras medidas son las únicas que realmente protegen a las personas del COVID.

“Eso es lo que nos salva en este momento. Las vacunas no están haciendo nada en este momento a nivel de población (para frenar la transmisión). Es como si apenas se hubiera difundido”, comenta Linas.

Con unas hipotéticas 300.000 vacunas por día, el modelo de Linas y sus colegas sugiere que las vacunas solo harán una muy pequeña diferencia en las muertes durante los próximos meses. Si se elimina el uso de mascarillas y el distanciamiento, el estudio predice que la tasa de mortalidad se dispararía a más de 15,000 muertes por día en abril, incluso con las vacunas. Con la aparición de variantes más infecciosas como B.1.1.7, Linas asegura que la cifra podría ser aún mayor.

Foto: Cortesía del Dr. Ben Linas.

Epidemiólogos del Hospital General de Massachusetts, la Universidad de Boston y Georgia Tech hicieron un modelo sobre el efecto que tendrán las vacunas en el número de muertes por COVID-19 en función de la rapidez con que se implementen las vacunas. Descubrieron que mientras más rápido, mejor.

“La realidad es que la vacuna no es una solución milagrosa. Obviamente, es muy importante, pero no es como, ‘Sí, tenemos la vacuna, todos nuestros problemas están resueltos’”, indica Linas. «Si quieres llegar a un punto en el que podamos empezar a aflojar (las restricciones) durante el verano o el próximo otoño, ponte las mascarilla y no te las quites».

Las predicciones del modelo ya se están cumpliendo en un país donde la tasa de vacunación el alta, pero el cumplimiento de las medidas de mitigación no lo son, dice la Dra. Shira Doron, epidemióloga de un hospital del Tufts Medical Center. Israel lidera el mundo en vacunas COVID-19 en este momento, pero los casos alcanzaron un nuevo récord este mes.

“(En Israel) se vacuna lo más rápido posible, mucho más que en cualquier otra parte en el mundo”, comenta Doron. “Y sin embargo, sus muertes están aumentando. Así que sí, (las vacunas) no pueden funcionar solas».

Según Doron, esto sugiere que las vacunas no están frenando la pandemia, al menos no todavía. Solo seguir disciplinadamente las medidas de seguridad es importante en este momento. Incluso aquellos que ya han sido vacunados no deben bajar la guardia, señaló Doron. Dado que las vacunas son efectivas en el 95% de las personas que reciben dos dosis, eso aún significa que una de cada 20 personas no será completamente inmune al virus.

“Incluso cuando está vacunado, con una gran cantidad de casos, todavía existe un gran riesgo a su alrededor”, dice Doron. «Incluso las personas vacunadas deben seguir aplicando las medidas de mitigación o serán parte del problema».

El tiempo también es esencial, indica Linas. Por supuesto, cuanto antes las personas se vacunen, más rápido estarán protegidas y las muertes comenzarán a disminuir. Pero con la aparición de la variante más infecciosa B.1.1.7, Linas dice que ciertamente hay más cepas en camino. Si solo se vacuna una parte de la población, entonces el virus tiene una mayor probabilidad de evolucionar y de formas que pueden evadir las defensas de la vacuna.

«Si pasas por un período prolongado en el que algunos están vacunados pero no todos, y todavía hay transmisión, es cuando los virus comienzan a mutar y se saltan la vacuna», dice Linas. «Si todos están vacunados, el virus se extingue. Esa es otra razón por la que tenemos que ir rápido. Cuanto más rápido, mejor».

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