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Debido al aumento de los casos por COVID-19 en las prisiones de Massachusetts, los trabajadores penitenciarios y los casi 13.000 reclusos en cárceles del estado se encuentran entre los primeros en la lista para recibir la vacuna contra el virus.

El gobernador Charlie Baker incluyó a ambos grupos en la primera fase del plan de vacunación que también incluye a los trabajadores de la salud, la policía, los bomberos, servicios de emergencia y los residentes de centros de atención a largo plazo.

Massachusetts es uno de los seis estados de EE.UU. que incluyen específicamente a los reclusos en la primera fase de vacunación, según la Prison Policy Initiative.

El Departamento de Corrección (DOC, por sus siglas en inglés) informó que aquellos que trabajan y viven en refugios para personas sin hogar e instalaciones correccionales, tienen prioridad para la fase uno debido al entorno de alto riesgo y exposición al virus. El estado estima que para esto se necesitarán 22,000 vacunas y los funcionarios esperan que las vacunas se distribuyan entre diciembre y febrero. Los detalles sobre cómo se administrarán las vacunas en las cárceles serán aclarados una vez que el estado reciba las primeras dosis.

«Todavía hay muy pocos detalles sobre la distribución de la vacuna y muchos tienen miedo de tomarla debido a un largo historial de uso en personas encarceladas para experimentos y ensayos médicos», dijo Elizabeth Matos, Directora Ejecutiva de Prisoners Legal Services of Massachusetts. «Habrá trabajo por hacer para garantizar a la población que la vacuna es segura y que se puede confiar en quienes la administran. La conclusión es que los prisiones están perdiendo la lucha contra el COVID. Y la vacuna, aunque se agradece el esfuerzo de quienes han trabajado para su desarrollo, no llegará a tiempo para ayudarlos».

El Sindicato de la Federación de Oficiales Correccionales de Massachusetts (MCOFU, por sus siglas en inglés), que representa a casi 4.000 oficiales correccionales, señala que cada oficial debe decidir si recibir la vacuna.

«Como socorristas vitales, MCOFU apoya que nuestros Oficiales sean incluidos en la primera ronda de vacunaciones», indica un comunicado de la Junta Ejecutiva de MCOFU. «Alentamos a nuestros miembros a que se vacunen, pero también reconocemos que la vacunación es un derecho y una decisión individual, y nunca debe ser obligatorio o forzado».

La Asociación de Alguaciles de Massachusetts, que representa a los los 14 que supervisan 19 cárceles del condado, dice que estos funcionarios están trabajando en planes de vacunación.

«Los alguaciles han estado en contacto constante con el Departamento de Salud Pública respecto a la planificación de la distribución de la vacuna COVID-19», menciona la Asociación en un comunicado. «También nos hemos reunido en privado con las oficinas del alguacil, los administradores de servicios de salud y nuestro especialista en enfermedades infecciosas».

Los casos de coronavirus se han disparado en cárceles desde octubre. Hasta el viernes, se informaron más de 300 casos activos de coronavirus entre los prisioneros del DOC. El mayor número, 159, estaba en MCI Concord. En Concord, 37 oficiales de correccionales dieron positivo hasta el jueves 10 de diciembre, según informes del DOC. También se reportaron brotes en MCI Norfolk, donde hay 47 casos entre presos, y MCI Shirley Medium, con 10 casos entre presos. Hasta el viernes 11 de diciembre, 13 prisioneros del DOC fueron hospitalizados.

También se informaron casos positivos en las cárceles de Massachusetts la semana pasada. Hasta el jueves, había 78 casos positivos entre los detenidos en la cárcel del condado de Plymouth, donde antes del Día de Acción de Gracias, solo había seis. El alguacil del condado de Plymouth, Joseph McDonald, indicó que los casos positivos están en cuarentena y se les brinda atención médica. Además, comentó que nadie está hospitalizado. McDonald ordenó más pruebas en la primera semana de diciembre debido al creciente número de contagios en todo el estado.

“Estaba preocupado por el rápido aumento de casos positivos en nuestras comunidades y solicité la realización de pruebas amplias para que pudiéramos estar seguros que cualquier propagación sería identificada, contenida y tratada”, señaló McDonald en un comunicado.

McDonald también dijo que hay alrededor de 600 presos en la cárcel del condado de Plymouth, que es aproximadamente la mitad de su capacidad, así quienes están bajo custodia mantienen mayor distancia.

En la cárcel del condado de Essex en Middleton, había 42 casos activos de coronavirus entre los detenidos hasta la semana pasada. Los funcionarios de la cárcel dicen que la mayoría de los afectados están asintomáticos y que nadie ha sido hospitalizado. También había 27 oficiales penitenciarios, 2 empleados y 9 contratistas en la cárcel que se consideró que tenían casos activos del virus.

Las instalaciones correccionales deben informar semanalmente al Tribunal Supremo Judicial del estado sobre cómo el virus está afectando al personal y a los presos. Esos reportes indican que dos hombres detenidos en cárceles del condado y nueve prisioneros del DOC han muerto desde que comenzó la pandemia. Los informes no enumeran a los reclusos a los que se les concedió la libertad condicional por motivos médicos. Hubo al menos dos muertes relacionadas con el COVID entre prisioneros del DOC durante noviembre, quienes fallecieron un día después de que se les concedió la libertad condicional. Debido a que ya no se consideraba que se encontraran bajo custodia estatal, no se incluyeron en los datos de prisioneros muertos por COVID.

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