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Claudia Ginestra

El guatemalteco Robelio González vive en Lynn junto a su pareja y una niña de 13 años. Por meses, estuvo exigiendo al dueño del destartalado apartamento que alquila, She Ling Wang, hacer reparaciones básicas. «Había ventanas y tuberías rotas, cucarachas y bichos», contó Gonzalez, quien tuvo que comprar una cama nueva después de haber sufrido una inundación de agua contaminada.

Ante la negativa de Wang de hacer mantenimiento a la vivienda, la familia decidió dejar de pagar la renta en julio, y poco después recibieron un «aviso de desalojo» que les exigía irse de la propiedad en los próximos 14 días.

Este aviso era ilegal. Robelio y su familia estaban protegidos por una moratoria temporal que prohibía los desalojos en el estado. El propietario, en vez de hacer los arreglos y frustrado con la moratoria, decidió amenazarlos con llamar a las autoridades de inmigración. No ha sido posible comprobar si lo hizo o no, sin embargo, el 5 de octubre Gonzalez fue interceptado por dos vehículos negros mientras estaba caminando por su vecindario en Lynn junto a la hija de su pareja. Se trataba de cuerpos de seguridad de ICE, que lo arrestaron por entrar indocumentado al país, según alegaron.

En el momento del altercado, estaba su hija presente, y las autoridades pasaron un rato largo buscando con quien dejar a la niña, mientras detenían al padre. Y en ese interín, los vecinos comenzaron a reunirse para defender a Robelio, e hicieron una protesta para que soltaran al guatemalteco. “Vinieron muchos líderes de distintos grupos y gracias a dios

lograron que ICE me soltara”, dijo el latino. Este acontecimiento hace sentir muy inseguro a Robelio. “No me siento nada cómodo luego de esta situación, de hecho mi hija quedó traumatizada por esta situación, a veces noto algunos signos de estrés en ella”, dijo el padre. Los organizadores de Lynn United for Change dicen que su arrendador había amenazado con llamar a ICE en represalia por retener el alquiler por las condiciones de la casa. Luego de este altercado, Robelio pidió ayuda al City Hall, y las autoridades correspondientes fueron a inspeccionar la casa. “Como vieron que habían niños viviendo la decisión fue que la casa no se podía cerrar ni desalojar”, contó.

Robelio se siente muy agradecido con la comunidad latina de Lynn que alzó su voz y no permitieron que lo deportaran a Guatemala. Los vecinos estuvieron más de 3 horas en el lugar de los hechos y se reunieron más de 45 personas para defenderlo. “Yo no he cometido ningún crimen, lo único que he hecho es trabajar”, aseguró González. Ahora tiene una cita en el tribunal para enfrentar este caso, por los momentos, su abogada está juntando los requisitos para resolverlo. “No me siento seguro de ganar este caso, pero si Dios me puso medios para enfrentarlo, saldremos adelante, pero si Dios dice que no se puede, pues no me opondré a su voluntad”, dijo.

Robelio cuenta que toda su familia en Guatemala depende de las remesas que él les envía. “Yo trabajo de jardinero, y no tengo ningún récord criminal para que me traten así”, dijo el latino, quien está desde el 2013 en Estados Unidos. “En Guatemala estamos viviendo una gran pobreza porque el gobierno no ha hecho las cosas bien. He recibido noticias de secuestros de niños por mi vecindario en mi país natal”, contó. Robelio se vino de Guatemala solo, y sin trabajo, con el objetivo de conseguir trabajo y ayudar a su familia.

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