El gobernador Charlie Baker anunció este lunes 12 de octubre un plan que cuenta con $171 millones en ayuda para inquilinos y propietarios durante la pandemia, pocos días antes de que expire la prohibición de desalojo en Massachusetts.

«La pandemia ha creado desafíos financieros para muchas personas y familias que luchan con el pago del alquiler (…) Esta estrategia ha sido diseñada para ser de fácil acceso para los inquilinos y propietarios que la necesiten, y se compone de programas nuevos o ampliados para ayudar a las personas a permanecer en sus hogares», dijo Baker.

El plan incluye $112 millones en fondos disponibles para mediación entre inquilinos y propietarios y programas que brinden apoyo legal a aquellos que enfrentan un desalojo o buscan una nueva vivienda.

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Mientras que $65 millones están destinados al programa de Asistencia Residencial para Familias en Transición (RAFT por sus siglas inglés), que permite a los inquilinos solicitar ahora un máximo de 10.000 dólares al año, en comparación con $4.000 anteriormente, para pagar el alquiler, servicios públicos y depósitos de seguridad.

Aun así, no todo el mundo está contento. Una amplia coalición de grupos de vivienda, incluidos pequeños propietarios, pidió la semana pasada un paquete de $215 millones en total, incluidos $175 millones para el RAFT.

El anuncio de la administración Baker se produce después de semanas de manifestaciones por parte de activistas, inquilinos y grupos de propietarios a medida que se acerca el 17 de octubre, día en que finaliza la moratoria de desalojos.

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